17/09/2026
| 🇨🇴 LUEGO DE 37 DÍAS NINGUNA ENTIDAD TERRITORIAL O NACIONAL PUEDE DAR CUENTA DEL NÚMERO DE DESAPARECIDOS 🇨🇴
Han transcurrido 37 días tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió severamente al país. ¿Hay algo peor que perderlo todo?
Sí, es no saber dónde está un familiar amado, o por lo menos si sigue vivo.
Para esos momentos la dinámica de la vida offline suprimió el deseo de encontrar sobrevivientes de manera apresurada y el algoritmo del entorno online transformó la narrativa de supervivencia por la narrativa de reconstrucción como si fuera una obligación repentina. Entre las emociones de tristeza y desolación, aparecieron mensajes cívicos y de comunión, como un frenesí.
Aunque hay algo que todavía persiste. El deseo de decenas de familias por encontrar a sus seres queridos. Muchos de ellos vivían en situación de calle o en lugares altamente vulnerables, de difícil acceso, de rechazo social. Zonas que quedaron entre los escombros.
Pereira como la ciudad más afectada entre las capitales, quedó en el ojo del huracán por ser el territorio donde algunos organismos se negaron a seguir buscando vida pese a las pruebas captadas en algunas edificaciones destruidas, por lo menos así lo han registrado algunos medios de comunicación con sendas investigaciones. No se trataba de detener la recuperación comercial, se trataba de respetar las zonas donde habían pruebas de posibles sobrevivientes. Se podía acceder a las dos solicitudes ciudadanas sin desmarcarse de la responsabilidad constitucional de salvaguardar la vida.
37 días después, la inteligencia artificial también nos arroja un dato revelador: la mayoría de cifras presentadas por diferentes entidades alrededor del terremoto del 10 de agosto no coinciden. La cifra más desgarradora tiene que ver con los mismos desaparecidos.
Cada entidad tiene un número diferente, al mismo tiempo que cada organismo quiere desprenderse de ese ítem, mientras la incertidumbre se mantiene.
Pese a los días, Pereira no debe negarse a la búsqueda, alimentando la dolorosa duda, llegando incluso a correr el riesgo de reconstruir sobre sus propios mu***os.