11/09/2026
Despues de mas de 40 años aficionado al modelismo, mas concretamente al automodelismo, son varias las veces que me paro a valorar la trayectoria y todos los "palos" que he tocado dentro del Modelismo en esta ya dilatada etapa, si bien es cierto que sigo ligado a muchas otras disciplinas, el Crawler es sin lugar a dudas la modalidad que gano mi corazón hace ya cerca de 20 años.
Éramos muy pocos los que en aquella época desarrollábamos la modalidad, pero tanto en EEUU como el algún punto de Europa, el Crawler, iba cogiendo fuerza, aunque no fuera como lo que acabaríamos conociendo hoy en dia.
Aun recuerdo cuando a los que rodabamos con 1.9" nos llamaban domingueros, que el crawler real era el MOA, y parecía que todo lo demás eran "Juguetes"...
Mirad lo que son las cosas de la vida, que hoy, 20 años después, y tras 15 años al frente del Club Trial rc Mallorca, el Escala Crawler es el Rey Absoluto del Automodelismo a Nivel Mundial y asi las cifras lo demuestran.
Asi pues, hoy quiero compartir con vosotros mi última reflexión sobre la modalidad, similar a otras del pasado, pero que año tras año, cogen más razón y fuerzas mis palabras y pensamientos, y se que muchos de vosotros os sentiréis identificados y sobre todo, espero que en consonancia con mis pensamientos.
Un abrazo a tod@s y que viva el Crawler !!
👉El silencio de la montaña solo se ve interrumpido por el crujir de las ramas secas bajo unos neumáticos de goma blanda y el sutil zumbido de un motor eléctrico de precisión. No hay prisa, no hay asfalto, no hay un reloj cronometrando la existencia. Allí, entre rocas, barro y pendientes que desafían la gravedad, se erige el Crawler RC, una disciplina que va mucho más allá del radiocontrol: es una filosofía de vida, un puente entre generaciones y, sin duda alguna, el Rey indiscutible del automodelismo.
El Crawler es libertad en estado puro. Es una afición que no entiende de muros, etiquetas ni fronteras. No le importa tu edad, tu condición física, tu religión ni tu procedencia. No se detiene ante la lluvia, el frío o el sol abrasador; de hecho, cada cambio meteorológico es un nuevo mapa, un nuevo reto. En un mundo obsesionado con los límites, el Crawler te susurra al oído que la única limitación real la pones tú y tu propia motivación. Es la búsqueda constante de tu propio camino, esculpiendo una identidad única en cada coche, donde cada conductor plasma su alma en los reglajes, la carrocería y la forma de afrontar el terreno.
Para los niños, este hobby es un rescate milagroso. En una era digital donde las pantallas hipnotizan y aíslan, el Crawler los devuelve a la tierra, al aire libre. Ver a un pequeño concentrado, milímetro a milímetro, manejando el gatillo y la dirección para superar una roca indomable, es presenciar el desarrollo de su psicomotricidad fina y su paciencia. Aprenden física básica sin saberlo: tracción, centros de gravedad, inercia. Y lo más hermoso ocurre cuando levantan la vista del suelo y se descubren rodeados de adultos y ancianos que los tratan como a iguales, compartiendo consejos y celebrando cada zona superada, rompiendo la brecha generacional a través del respeto mutuo.
En la gente joven, el Crawler actúa como un imán hacia un ambiente extraordinariamente sano. Frente a alternativas de ocio nocivas o sedentarias, los jóvenes encuentran aquí una tribu urbana diferente. Una comunidad donde se caminan kilómetros montaña arriba cargando mochilas, haciendo un deporte implícito pero constante mientras se persigue al coche. Se fomenta el compañerismo real, el de mancharse las manos de barro para ayudar al compañero, sembrando valores de solidaridad que se conservan para toda la vida.
Para quienes transitan la mediana edad, atrapados a menudo en la rutina, el estrés laboral y las garras nuevamente del sedentarismo, el Crawler es una válvula de escape psicológica y física. Es la excusa perfecta para calzarse las botas de montaña el fin de semana, reactivar el cuerpo y limpiar la mente. El diseño mecánico, el mantenimiento en el taller de casa y la resolución de problemas técnicos devuelven la chispa de la creatividad perdida en la monotonía diaria.
Y es en nuestros mayores donde el Crawler obra su magia más profunda. A muchos, la jubilación o el paso del tiempo los arrastra hacia la inactividad o la sensación de aislamiento. Esta afición les devuelve una segunda juventud. Los llena de propósito. Sus manos, cansadas tal vez por los años, recuperan la precisión al soldar un cable o ajustar un amortiguador. Volver a ser competitivos, volver a reír alrededor de una fogata en la montaña con jóvenes que escuchan sus sabias trayectorias, les inyecta una vitalidad que rejuvenece el alma.
Lo más noble del Crawler es su democratización: es una afición apta para todos los bolsillos. Desde modelos a escala sumamente económicos que puedes disfrutar en el salón de tu casa un día de lluvia, hasta complejas máquinas de competición, cualquiera puede empezar. No hace falta una fortuna, solo las ganas de explorar.
Este espíritu de constancia y pasión tiene nombre y apellidos en nuestro país. Entidades como el Club Trial RC Mallorca son el faro que ilumina esta modalidad. Con más de 15 años ininterrumpidos de trayectoria, se han consolidado como un auténtico referente nacional. Su constancia ha demostrado que no se trata de una moda pasajera, sino de un pilar cultural del automodelismo, uniendo a la comunidad isleña y demostrando al resto de España cómo el esfuerzo asociativo puede crear un espacio de convivencia inigualable.
Si estás leyendo esto y sientes que a tu vida le falta una chispa de aventura, si buscas conectar de verdad con la naturaleza, contigo mismo y con personas que se convertirán en tu familia elegida, asómate a esta disciplina. No necesitas saber de mecánica ni tener experiencia previa. Solo necesitas el deseo de avanzar, obstáculo a obstáculo, sabiendo que en el Crawler, al igual que en la vida, el camino es el verdadero destino. Enciende el transmisor, pon las ruedas sobre la roca y descubre la libertad que te está esperando.
Autor: Jordy Roig Marín .