06/10/2026
¡GANAMOS! Pero, ¿a qué costo? La triste realidad del Guatemala 1-0 Surinam
Anoche miles de aficionados celebraron la victoria de la Selección Nacional como si hubiéramos ganado la Copa del Mundo. Se grita el pase a cuartos de final contra Canadá, pero si le quitamos el sesgo y los colores a la camiseta, la foto del partido deja más dudas y vergüenza que orgullo.
1. Un gol de pura flor y milagro
El gol de Matt Evans fue una obra de arte pero no una jugada planificada de ataque. Fue un accidente. Evans se cae, le pega al balón y de pura casualidad termina adentro. Nos alegramos por un gol que en cualquier otra circunstancia habría terminado en meme. Celebrar eso como "eficiencia" es autoengañarnos.
2. Sufrir contra 10 hombres
Surinam jugó casi todo el partido con un hombre menos por expulsión. ¿Y qué hizo Guatemala? Tener la pelota, sí, pero con una posesión estéril, lenta y sin ideas. No tener la capacidad de liquidar, golear o dar un golpe de autoridad sobre la mesa jugando con ventaja numérica durante casi 90 minutos demuestra una falta alarmante de jerarquía. Dominar la pelota no es dominar el fútbol.
3. La eterna falta de un "9" de verdad
El gran problema de la Bicolor quedó al desnudo otra vez: no tenemos delantera. Falta ese atacante desequilibrante, frío y matón que le haga temblar las piernas a cualquier defensa rival. Sin un ariete de nivel, el esquema se cae a pedazos frente a defensas bien paradas.
4. El "factor afición": ¿Intimidación o antideportivismo?
Muchos dicen que el ambiente presionó a Surinam, pero la realidad es que los cánticos en la grada cruzaron la línea. Los jugadores caribeños jugaron con temor y una evidente molestia, no por el peso futbolístico del estadio, sino por un entorno que por momentos se volvió hostil e incómodo. Ganar asustando al rival fuera de lo deportivo no es orgullo.
¿Y ahora qué? Viene Canadá.
Terminamos primeros de grupo, sí, pero la realidad nos va a golpear la puerta en la siguiente ronda de la Nations League. Nos toca contra Canadá, una selección de nivel mundialista y ampliamente superior en el ranking FIFA. El juego de ida será en casa y la vuelta en territorio canadiense.
Si contra 10 jugadores de Surinam apenas pudimos meter un gol por tropiezo, ¿qué nos espera contra el gigante del norte?
Es momento de bajar la euforia, dejar el triunfalismo barato y exigir fútbol de verdad, porque con milagros no se va a un Mundial.