Bernaut

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Beauty Therapy is a unique concept that combines the art of Beauty and Hair styling with a touch of positive energy from Psychology & Life Coaching

03/11/2020

Los niveles de polución de la ciudad donde vives, las horas que duermes, lo que eliges comer cada día… Tu estilo de vida afecta a tu salud y también tiene un impacto en tu piel. ¿Has oído hablar del exposoma? Te contamos qué es, cómo afecta a tu piel y nuestra filosofía de estilo de vida para vivir más tiempo jóvenes.

¿Qué es el exposoma?
El exposoma es un término que fue creado en 2005 por el científico Christopher P. Wild, epidemiólogo molecular, para describir la suma de los factores a los que estamos expuestos que influyen en nuestra salud. Analizar el exposoma es tan importante como estudiar el genoma, ya que la genética solo puede explicar el 25% de las enfermedades crónicas, el 75% restante se atribuye al exposoma.

¿Cómo afecta a tu piel?
La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, tiene una superficie aproximada de 2 metros cuadrados, y es la barrera entre nuestro cuerpo y el mundo exterior. El exposoma también afecta a la salud y el aspecto de nuestra piel. Con el tiempo se ha visto que el 80% del envejecimiento de nuestra piel viene condicionado por factores medioambientales o de estilo de vida (exposoma) y que solamente un 20% viene determinado por nuestra genética.

El 80% de nuestro envejecimiento viene condicionado por el exposoma y solamente un 20% viene determinado por nuestra genética.

Los principales factores del exposoma
El exposoma de la piel está formado por 7 factores que afectan el estado de la piel y pueden acelerar su envejecimiento: la radiación solar, el tabaco, las temperaturas extremas, la alimentación, el estrés, la falta de sueño y la polución. Veamos cómo afecta cada uno de ellos a nuestra piel.

1. La radiación solar
A todos nos gusta disfrutar de los días soleados. El sol nos hace sentir bien y nos aporta vitamina D, pero ¿sabías que es el principal responsable del envejecimiento de la piel? El daño solar crónico acumulado a lo largo de la vida debido a la exposición a la radiación solar ultravioleta (UVA y UVB) y la luz visible favorece la aparición de signos de fotoenvejecimiento: hiperpigmentaciones (manchas) y arrugas. Y no solamente eso, también aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel.

El sol es el principal responsable del envejecimiento de la piel.

2. El tabaco
El humo del tabaco contiene más de 3.800 sustancias químicas nocivas diferentes: nicotina, monóxido de carbono, alquitrán, amoníaco… Fumar es perjudicial para tu salud y también para tu piel. Fumar 10 años envejece la apariencia de la piel 2,5 años. ¿Sabías que existe el término: ‘rostro del fumador’? Se caracteriza por tener arrugas marcadas alrededor de los labios (el famoso ‘código de barras’), patas de gallo, manchas y un color de piel grisáceo.

Fumar 10 años envejece la apariencia de la piel 2,5 años.

3. Las altas temperaturas
La exposición al calor se asocia con mayor expresión de metaloproteinasas, enzimas que degradan el colágeno y la elastina. ¿Conoces a alguien que por su trabajo pasa mucho tiempo expuesto a altas temperaturas? Panaderos, forjadores… ¿te has fijado que las zonas de su cuerpo más expuestas como su rostro o sus manos suelen verse más envejecidas? Las altas temperaturas pueden contribuir al envejecimiento prematuro de la piel, causando daño oxidativo, alterando la vascularización y favoreciendo la aparición de arañas vasculares.

La exposición al calor se asocia con mayor expresión de metaloproteinasas, enzimas que degradan el colágeno y la elastina.

4. Una mala alimentación
La alimentación juega un papel fundamental no solo en nuestra salud general, también en el aspecto de nuestra piel. El 30% de la formación de las arrugas depende de la nutrición. Un consumo excesivo de azúcar puede estar relacionado con la aparición de arrugas. Una dieta rica en antioxidantes como la vitamina A, B,C y minerales, en cambio, nos protege del daño oxidativo producido por los radicales libres y puede ayudar a retrasar la aparición de los signos de la edad en la piel.

El 30% de la formación de las arrugas depende de la nutrición.

5. El estrés
Las emociones como el estrés también se reflejan en nuestra piel. Cuando estamos estresados es posible que aparezcan eccemas, picores, brotes de acné… o que si padeces de una enfermedad de la piel como la dermatitis atópica, la psoriasis o la dermatitis seborreica, sus síntomas se agraven. El estrés crónico incrementa los radicales libres y el daño al ADN. Puede deteriorar la función barrera de la piel, disminuir su sistema inmune y aumentar el estrés oxidativo.

03/11/2020

Las mascarillas se han convertido en un elemento más de nuestro día a día. Protegen nuestra salud y la de las personas que tenemos cerca, pero el contacto continuado de la mascarilla con la piel puede causar molestias. Para evitarlo es importante tener un cuidado especial. ¿Quieres saber cómo puedes cuidar tu piel cuando utilices mascarilla? Te damos 5 consejos.

1. Limpia el rostro con más frecuencia
La limpieza es un paso fundamental en la rutina de cuidado diario de la piel. Ahora que llevamos mascarilla y se puede producir más humedad y sudoración en la zona, cobra aún más importancia.

Cuando te quites la mascarilla, lávate las manos y el rostro. Seguro que durante estos meses estás limpiando tus manos con más frecuencia, hazlo también con el rostro. Utiliza un limpiador suave que no deje la piel tirante, como ISDIN Micellar Solution, un agua micelar ideal para todo tipo de pieles que además de limpiar, desmaquilla, tonifica e hidrata.

Las mascarillas pueden aumentar la producción de sebo y producir brotes de acné. Si tienes la piel con tendencia grasa utiliza un limpiador adecuado para tu tipo de piel, como Acniben Limpiador Espuma.



2. Mantén tu piel hidratada
Seguro que tu rutina de belleza actual ya incluye una buena hidratación, pero ahora este paso es aún más importante. Si te lavas el rostro con más frecuencia, necesitarás aumentar también la hidratación para mantener en buen estado la barrera protectora de la piel, esencial para estar mejor preparados ante factores medioambientales como el sol, el aire, el viento o la polución. Sigue utilizando tu crema hidratante habitual a diario, según tu ritual de belleza.

El uso de mascarillas puede originar dos problemas adicionales:

· Si tienes la piel mixta o grasa, el riesgo de que tu acné se reactive aumenta. En estos casos, recomendamos emplear una crema hidratante, seborreguladora y calmante como Nutradeica gel crema facial

· Un problema frecuente debido al uso continuado de la mascarilla es la aparición de irritaciones o molestias por el roce o la fricción que ejerce en las zonas de mayor presión. En estas zonas puedes emplear un poco de vaselina o un pequeño apósito que evite la presión y la fricción. Si la molestia persiste, aplica un serum reparador como Flavo-C Melatonin, verás como tu piel lo nota.



3. Utiliza un protector solar
El hecho de llevar mascarilla no significa que estés protegido frente a la radiación solar. No está claro cuánta radiación UV llega a la piel a través de las mascarillas. Además, esto puede variar en función del tipo que utilices. Aplicar un protector solar como Fusion Water Urban o Fusion Water sigue siendo importante, incluso debajo de la mascarilla. Aplícalo a diario antes de salir de casa.

Después de haber estado tanto tiempo en casa, nuestra piel es mucho más sensible al sol y por tanto el riesgo de quemadura solar puede aumentar. Mantén unos buenos hábitos de protección solar cada día.

Ahora que podemos disfrutar de las terrazas con amigos y empezamos a salir más, nos encontramos con momentos en los que dejamos de utilizar la mascarilla, como cuando comemos o bebemos. Otra razón más para seguir protegiéndote del sol.



4. Evita usar demasiado maquillaje
Algunos maquillajes pueden obstruir los poros y aumentar la irritación que puede causar la mascarilla. Recomendamos no aplicar maquillaje estos días y si lo prefieres, recomendamos utilizar protectores solares con color como Fusion Water Color: ultraligero, de rápida absorción y efecto buena cara. Cuando vuelvas a casa, recuerda limpiar el rostro.



5. ¡Reaplica, reaplica, reaplica!
Recuerda limpiar e hidratar la piel antes y después de usar la mascarilla. Es muy importante mantener la piel bien hidratada, por lo que necesitarás reaplicar la hidratación a lo largo del día, cuando te quites la mascarilla y por la noche en casa.

Reaplica tu protección solar como haces habitualmente, cada 2 horas, sobre todo si la exposición solar se prolonga. La mascarilla no es excusa para no proteger tu piel. Puedes utilizar un formato en brocha como UV Mineral Brush, ideal para reaplicar la protección solar a lo largo del día y que puedes llevar contigo allá donde vayas.

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