21/09/2026
Howard Kirby necesitaba un techo nuevo para su casa cuando encontró 43.170 dólares en efectivo escondidos dentro de un mueble que acababa de comprar.
Un abogado le dijo que podía quedarse con el dinero.
Howard decidió devolverlo todo.
La historia comenzó en diciembre de 2019, cuando compró un sofá y un reposapiés usados en una tienda Habitat for Humanity ReStore de Owosso, Michigan.
Pagó unos 70 dólares por el conjunto.
Lo quería para acondicionar una habitación de su casa y durante varias semanas no ocurrió nada extraño.
Hasta que el reposapiés empezó a resultar incómodo.
Parecía demasiado duro.
Su nuera abrió la cremallera del cojín para comprobar qué había dentro.
Comenzó a sacar fajos de billetes.
Uno detrás de otro.
Cuando terminaron de contarlos había 43.170 dólares.
Howard empezó a pensar inmediatamente en todo lo que podía hacer con aquella cantidad.
Todavía tenía pagos pendientes de su vivienda y necesitaba reemplazar el techo.
Consultó incluso con un abogado.
La respuesta que recibió hacía la decisión todavía más difícil: según el asesoramiento que obtuvo, no tenía obligación legal de devolver el efectivo.
Pero Howard sabía que alguien había puesto aquel dinero allí.
Llamó a la tienda.
Los empleados revisaron sus registros hasta localizar a la familia que había donado los muebles.
El reposapiés había pertenecido a Philip Fauth, un hombre conocido por manejar buena parte de su dinero en efectivo. Había mu**to meses antes y su familia había entregado los muebles a la tienda sin revisar el interior.
Su nieta, Kim Fauth-Newberry, no sabía que su abuelo había escondido allí sus ahorros.
Cuando la llamaron desde la tienda, creyó que quizá habían encontrado fotografías u otro recuerdo familiar.
El 16 de enero de 2020 regresó al establecimiento.
Howard la estaba esperando.
Delante de ellos había varias pilas de billetes.
Le entregó los 43.170 dólares completos.
Ni siquiera se quedó con una recompensa.
La historia comenzó a circular y entonces ocurrió algo que Howard tampoco esperaba.
Personas que conocieron su situación organizaron una colecta para ayudarlo. Una empresa de construcción ofreció la mano de obra para reemplazar su techo y un proveedor donó los materiales.
El hombre que había tenido suficiente dinero en sus manos para reparar su propia casa decidió que no podía hacerlo con dinero ajeno.
Poco después, desconocidos comenzaron a reparar el techo por él.