13/05/2026
Aïkido New Caledonia
Ligue de NC, 25/09/83-22/11/22
13/05/2026
24/04/2026
Méf' ! " À quand un contrôle sur les tatamis ?"
Santé : le cannabis brouille la frontière entre vrai et faux souvenirs Des études montrent que le THC peut influencer plusieurs étapes de la formation de la mémoire. Il façonne non seulement le contenu de nos souvenirs, mais aussi leur précision.
22/04/2026
J'ai débuté l'aïkido en 1988 en Nouvelle-Calédonie, avec une bonne partie de ce groupe, ce qui a marqué ma vie, donné un sens et l'envie de vivre dans ce beau pays, y faire partager ces 2 passions❤️
M°
16/04/2026
We’re pleased to announce that Takase Shihan will be teaching at the Aiki Kai Australia 60th Anniversary Gasshuku in Sydney.
Held from Friday 10th to Sunday 12th July at Sydney Olympic Park, this landmark event will also feature Hombu Dojo-cho Mitsuteru Ueshiba. It’s a rare opportunity to train at this level – and one not to miss.
If you’re able to travel, make the effort - all levels welcome.
Details and registration: https://aikido.org.au/60thAnniversarySeminar
11/04/2026
¿Por qué al dojo de Ueshiba le decían el dojo del in****no?
El apodo no nació por exageración. El Kobukan Dojo, abierto por Morihei Ueshiba en 1931 en Ushigome, ganó ese nombre por la intensidad del entrenamiento: se hablaba de dos clases por la mañana, tres por la tarde y práctica libre entre medio, con un núcleo de uchi deshi viviendo allí y un nivel técnico altísimo, porque también entraban practicantes fuertes de judo, kendō y otras disciplinas. Esa mezcla de volumen, exigencia y dureza hizo que rápidamente se lo conociera como el “Dojo del In****no de Ushigome”.
Y eso deja una pregunta incómoda para hoy. ¿Qué convierte a un dōjō en un lugar formativo de verdad? ¿La cantidad de técnicas? ¿La simpatía del ambiente? ¿O la capacidad de sostener una práctica que exija presencia, constancia, ukemi serio, corrección y carácter? El nombre “dojo del in****no” no debería leerse como nostalgia por romper gente ni como culto al sufrimiento. Debería leerse como señal de otra cosa: había una intensidad que obligaba al practicante a dejar de improvisarse a sí mismo. Ahí el entrenamiento dejaba marca.
También conviene no romantizarlo de más. Kisshomaru Ueshiba recordó que aquel período fue importantísimo, pero también subrayó que el aikido de posguerra ganó desarrollo, difusión y más practicantes que nunca. O sea: el pasado tuvo una exigencia feroz, y el presente abrió otras posibilidades. El problema aparece cuando, en nombre de la accesibilidad, algunos dōjō pierden densidad y se vuelven cómodos, previsibles y blandos. Ahí ya no hace falta llamarlos “del in****no”; alcanza con admitir que dejaron de incomodar lo suficiente como para transformar.
Tal vez la pregunta más fértil sea esta: si hoy entráramos al Kobukan de aquella época, ¿nos parecería un exceso… o nos mostraría cuánto bajó nuestra tolerancia al esfuerzo?
Gabriel Benítez©
Cliquez ici pour réclamer votre Listage Commercial.
31/03/2026