16/10/2024
|| Razziella Pineda es una de las figuras más influyentes en el ajedrez del departamento de Boaco. Su primer contacto con el ajedrez fue a los 6 años, cuando comenzó a jugar con su papá y su cuñado. A medida que practicaba, su comprensión del juego creció rápidamente, motivada especialmente por su hermana, quien la impulsó a tomarse el ajedrez en serio, alentándola a dedicarle tiempo y esfuerzo para mejorar constantemente.
A la temprana edad de 7 años, Razziella participó en su primer torneo en la ciudad de Chinandega, lo que marcó el inicio de su carrera competitiva. Desde entonces, el ajedrez se convirtió en su pasión. Más que por una razón específica, fue la satisfacción de aprender y disfrutar el juego lo que la motivó a seguir adelante. Su talento natural, combinado con su dedicación, la llevaron a competir en varios torneos a nivel nacional y centroamericano, alcanzando logros importantes que reflejan su compromiso y esfuerzo.
No obstante, su camino no estuvo exento de desafíos. Uno de los más difíciles fue retomar su nivel competitivo tras casi un año de inactividad. A pesar de practicar intensamente, Razziella sentía que no avanzaba como deseaba. Sin embargo, gracias al apoyo incondicional de su familia y entrenador, logró superar este obstáculo. Su persistencia y disciplina le permitieron recuperar su nivel y, con el tiempo, alcanzar nuevamente sus metas.
Entre los momentos más destacados de su carrera se encuentra su participación en los Juegos CODICADER de Costa Rica en 2019. En esa ocasión, logró colocarse entre las cinco mejores jugadoras femeninas del país, lo que le permitió integrar la selección nacional. Este fue un logro crucial en su carrera, ya que representó su primera experiencia enfrentándose a oponentes con un buen nivel. Su desempeño fue sobresaliente, logrando una medalla de bronce que la consolidó como una de las promesas del ajedrez nicaragüense. Recientemente, en los Juegos CODICADER de El Salvador en 2024, ella continuó brillando al obtener medallas de plata y bronce en las modalidades clásica y rápida.
A lo largo de su trayectoria, esta joven ha aprendido a equilibrar su pasión por el ajedrez con otros aspectos de su vida, como sus estudios. Durante las competencias más importantes, dedica más tiempo al entrenamiento, pero siempre mantiene el enfoque en sus responsabilidades académicas. Este manejo eficiente del tiempo ha sido clave para su éxito, tanto dentro como fuera del tablero.
Aunque el ajedrez ha sido históricamente dominado por hombres, Razziella nunca ha permitido que esto la limite. Si bien ha sido subestimada en algunas ocasiones por oponentes masculinos, ha demostrado que las mujeres pueden competir al más alto nivel y triunfar. Esta mentalidad le ha permitido sobresalir en un deporte que aún está en proceso de igualar las oportunidades entre géneros.
Con el respaldo continuo de su familia, la comunidad ajedrecística y su fe en Dios, Razziella ha seguido avanzando en su carrera con determinación. Ella atribuye gran parte de su éxito a este apoyo, además de su fe, la cual le ha brindado fortaleza en los momentos más difíciles. Su visión para el futuro es clara: aspira a ser una de las mejores ajedrecistas de Nicaragua, representar a su país en las Olimpiadas Mundiales de Ajedrez y alcanzar un título FIDE.
A las jóvenes que recién comienzan su carrera en el ajedrez, Razziella les aconseja que no se dejen desmotivar por comentarios negativos y que se rodeen de personas que las apoyen. Les anima a seguir practicando con constancia y a no perder de vista sus metas, sin importar los desafíos que puedan enfrentar.
Razziella Pineda ha dejado una huella importante en el ajedrez de Boaco, no solo por sus logros, sino por su carácter humilde y dedicación constante. Aunque sus éxitos son notables, siempre ha mantenido los pies en la tierra, reconociendo que cada paso es fruto del esfuerzo conjunto de su familia, su comunidad y su fe. Más que por las medallas, se siente agradecida por las oportunidades de aprender y crecer, tanto como jugadora como persona, y está decidida a seguir representando a su departamento con el mismo espíritu de superación que la ha llevado hasta donde está.