Sasori Dojo

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Clases de aikido - Centro para la difusión del aikido.

01/07/2026

Clases de Aikido - Sasori Dojo - Fajin o Hakkei.

Es un término de origen chino, propio de las artes marciales internas, que en Japón se conoce como Hakkei. Ambos comparten el significado literal de "emitir fuerza o energía".

El Fajin o Hakkei es la capacidad técnica de generar y liberar fuerza explosiva en una fracción de segundo, utilizando la alineación corporal, la respiración y la coordinación neuromuscular, sin depender de la fuerza muscular bruta. Su mecánica consiste en que la fuerza nace desde el suelo, asciende por las piernas, se transmite a través de la cadera (Koshi) y se proyecta hasta un extremo, codo, antebrazo, palma o puño, actuando el cuerpo como un látigo que permanece relajado durante el recorrido y se endurece solo en el impacto final.

Dentro de la tradición marcial se distinguen tres tipos principales:
• Meikei - Fuerza Evidente: Movimiento amplio y visible.
• Ankei - Fuerza Oculta: Corta distancia, imperceptible y penetrante.
• Kakei - Fuerza Neutralizante: Absorbe y redirige la fuerza del oponente.

La clave de esta forma radica en diferenciarla de la fuerza muscular ordinaria, llamada Chikara en japonés, que es rígida y limitada, mientras que el Hakkei es una fuerza entrenada, elástica y proyectable, que no depende del tamaño físico del practicante, permitiendo con un mínimo giro de cadera y un movimiento de apenas unos centímetros, lograr levantar a otro del suelo gracias a la correcta emisión de esta energía explosiva.

La práctica es un diálogo. Vení a probar una clase.
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30/06/2026

Del "Sí" al "Eso Es": La calidad del encuentro en el Aikido.
https://drive.google.com/file/d/1RESx2X6b02B6vW0ITwZqgukVtrwNYHv1/view?usp=sharing

Hay un momento en la conversación cotidiana que todos conocemos. Discutes, argumentas, explicas, y finalmente el otro asiente y dice "sí". Alivio, ¿verdad? Pero si te detienes a sentirlo, ese "sí" deja un gusto extraño. Es como si la otra persona hubiera bajado la cabeza, hubiera concedido, pero su energía siguiera ahí, encerrada, esperando su momento. Ese "sí" es una rendición, una derrota elegante. Hay un ganador y un perdedor, aunque nadie lo diga en voz alta. La jerarquía sigue intacta, solo que disimulada bajo un velo de cortesía.

Pero existe otro sonido, otra palabra que cambia el aire de la conversación. Cuando alguien dice "exacto" o suelta un "¡eso es!", todo se transforma. Su mirada se ilumina, su cuerpo se inclina ligeramente hacia ti. Ya no está respondiendo a ti como persona; está respondiendo a algo que ambos han visto al mismo tiempo, como si hubieran mirado hacia el mismo punto del horizonte y sus ojos hubieran encontrado la misma luz. En ese instante, ocurre algo que las palabras apenas pueden atrapar:

Cuando el otro dice "eso es", está rompiendo la barrera del ego. No hay un "ganador" y un "perdedor"; hay dos personas que han logrado resonar en la misma frecuencia. No es que te dé la razón; es que la razón ya no es tuya, es compartida, flota en el aire entre los dos. Es un instante de comprensión mutua donde la jerarquía (quién tiene la razón) se disuelve.

Esta misma danza, esta misma sutileza, se vive en el tatami del Aikido. Allí, en el silencio que precede al movimiento, tori y uke se encuentran. Tori ofrece una técnica y uke responde con su caída. Pero no todas las caídas son iguales, ni mucho menos. Si uke cae porque la palanca, la velocidad o la fuerza de tori han vencido su estructura, su ukemi es un "sí": una rendición forzada, una derrota aceptada porque no le quedó otro camino. La técnica se ha completado, pero el encuentro ha quedado vacío. Uke se levanta con el cuerpo intacto pero el ego a la defensiva, listo para resistir con más fuerza la próxima vez. El conflicto no se ha resuelto; solo se ha aplazado.

Pero hay otra caída, otra calidad de ukemi, que es como un susurro del universo. Ocurre cuando uke no cae por la fuerza de tori, sino porque su propio cuerpo ha encontrado el hueco en su estructura. Ha sentido el desequilibrio como una consecuencia lógica, inevitable, de su propio impulso. Entonces su caída no es una derrota, es un descubrimiento. No se entrega; fluye. Y en ese fluir, algo sagrado acontece:

Uke se levanta con una sonrisa o con los ojos brillando (ese "¡Ahá!" corporal). No siente que le han ganado; siente que ha aprendido algo sobre su propio centro. Tori no siente que ha "aplicado" algo; siente que la técnica se hizo sola. Durante un microsegundo, no hay agresor ni defensor; hay dos personas que han bailado la misma música.

Este es el corazón del Aikido, su misterio más profundo. No es una cuestión de dominio técnico, sino de musubi, de conexión auténtica con la energía del otro. Es aprender a moverse no contra el ataque, sino con él, hasta que el atacante mismo descubra que su propia fuerza lo desequilibra. Y para eso, la intención de tori lo es todo. Si su mente susurra "voy a desequilibrarlo", su cuerpo se tensa, su mirada se vuelve flecha, y uke, aunque caiga, sentirá ese "sí" defensivo en cada fibra de su ser. Pero si tu mente se abre y tu corazón dice "voy a acompañar su energía hasta que él mismo se sienta fuera de lugar", entonces ocurre el milagro. Como bien decía O'Sensei, el Aikido es el camino de la armonía, pero si buscas "hacer" la técnica para que el otro haga ese ukemi de "Eso Es", ya lo has arruinado. Porque el "Eso Es" no se provoca; se permite.

Si tu mente está en "voy a desequilibrarlo", uke lo siente y su ukemi será un "sí" defensivo. Si tu mente está en "voy a acompañar su energía hasta que él mismo se sienta fuera de lugar", entonces él, por sí solo, hará el ukemi perfecto sin que tú lo fuerces.

Así es como el Aikido trasciende el tatami y se convierte en una filosofía de vida. En cada discusión, en cada desacuerdo, en cada conflicto cotidiano, tenemos la misma elección: podemos buscar que el otro nos diga "sí" (que se rinda, que conceda), o podemos estar presentes, atentos, vacíos de ego, para que si el encuentro es auténtico, de su propia boca o de su propio cuerpo brote ese "eso es" que anuncia que la paz no ha sido impuesta, sino descubierta juntos. Porque, al final, el Aikido nos enseña que el verdadero ai (amor, armonía) no es domar al otro, sino encontrarse con él en el centro del remolino, y allí, juntos, disolverlo.

Por R. Alvisa

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28/06/2026

Participamos de un Seminario impartido por Marshis Dorin Shihan, una experiencia enriquecedora llena de matices.
El seminario partió de una premisa clara: el hombro no es músculo, es estructura. Durante la jornada, desaprendimos el vicio de empujar con los brazos para redescubrir una alineación mas eficiente de los hombros. Cada técnica se reconfiguró desde una nueva visión, transformando los hombros en ejes de conducción y dirección, no de fuerza. El resultado fue un Aikido más liviano, más preciso y sorprendentemente contundente.
Es estupendo que desde nuestra asociación del CDA atravez de la guía y convocatoria de nuestro Shihan L. Sakanashi puedan invitarse a maestros internacionales de tan buen nivel y practica.

Gracias totales !!!

26/06/2026

Clases de Aikido - Sasori Dojo – Kumitachi

El kumitachi es una práctica de esgrima japonesa que se realiza en pareja con espadas de madera (bokken), donde dos personas ejecutan secuencias de movimientos que simulan un combate, con un rol para el que ataca (uchidachi) y otro para el que defiende y contraataca (shidachi). Su propósito va más allá del simple intercambio de golpes, ya que busca desarrollar la comprensión del ritmo, la distancia y los movimientos del oponente, además de perfeccionar la técnica al poner a prueba en una interacción controlada lo aprendido en las formas individuales (kata).

Dos cuerpos que se miden en silencio, donde cada golpe es una pregunta y cada bloqueo, una respuesta que no lastima.


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# Kumitachi, , , ,

24/06/2026

Clases de Aikido - Sasori Dojo - IrimiNague

- Entrar en el vacío del otro para devolverle su centro.
- Un paso de entrada, un giro de cadera, y la energía del ootro se disuelve en el aire.
- No es derribar, es invitar al otro a dar la vuelta y mirar hacia el mismo horizonte que vos.
- La técnica de la entrada sin resistencia, donde el otro se envuelve solo en su propio impulso.


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23/06/2026

La rotación en Aikido: el mismo secreto, dos nombres
https://drive.google.com/file/d/1NBc8TMpB2x90jKMb70YBXigV0N7N_ukf/view?usp=sharing

Si llevás un tiempo entrenando, seguro notaste algo curioso. Cuando trabajás con jō, el bastón rota constantemente entre tus manos. Y cuando hacés taijutsu, tus antebrazos también giran desde el codo para ejecutar técnicas como ikkyo o irimi nage. No es casualidad. El japonés establece una sutil diferencia: nejiri para la torsión del arma, hineri para la torsión del antebrazo sobre uke. Pero en el fondo, es la misma conversación.

* Vivís el bastón, no lo aprisionás *
Sin rotación, cada cambio de dirección te obliga a mover codo y hombro. Con rotación, solo girás las muñecas y el jō ya está apuntando a otro lado. Probá hacer un shomen uchi con el bastón y, sin girar, pasá a un tsuki al pecho. ¿Viste? es lento, forzado. Ahora hacé lo mismo pero dejando que el jō gire suavemente entre tus manos. Es otra cosa. Se siente vivo.

Eso es clave en Aikido: el bastón no es un palo que agarrás con bronca; se desliza, respira, cambia de largo. Cuando hacés furitsuke o esos barridos circulares típicos del jō, la rotación evita que se trabe. Es como si el bastón encontrara solo el camino.

*El secreto del impacto que no rebota *
Si hacés un tsuki con el jō y no girás en el último instante, el impacto es seco: pega y rebota. En cambio, si acompañás con ese pequeño nejiri final, el bastón penetra. No empuja, atraviesa. Es el mismo principio que en el seiken tsuki del taijutsu: el antebrazo rota para alinear los huesos y activar los flexores. En el jō, ese efecto se multiplica por la palanca y el largo del arma.

Y en defensa pasa algo parecido. Cuando recibís un ataque de bokken y hacés awase (contacto) con rotación, no solo desviás: enganchás. Redirigís la fuerza del uke a donde vos querés, sin pelearte con él.

*El mismo idioma *
Por eso en los viejos dojos se decía que "el jō y la mano vacía hablan el mismo idioma". No es una frase bonita: es una verdad biomecánica que se siente en las muñecas y los codos. Cuando entrenás bien el nejiri con el jō, después sentís que tu hineri en ikkyo sale más limpio. Y al revés: un buen hineri en irimi nage te enseña a no forzar el bastón cuando hacés tsuki. Todo se conecta.

*La rotación como puente, no como muro *
Pero hay algo más sutil. La rotación no solo sirve para golpear o desviar. También sirve para acompañar sin invadir. Cuando rotás tu antebrazo en lugar de empujar con el hombro, uke no siente que lo estás forzando. Siente que su propio movimiento sigue un camino distinto, pero no siente un "choque". Eso es clave en Aikido: la técnica no se impone, se ofrece. La rotación permite unirte a la acción del otro en lugar de oponerte a ella. Podés redirigir un ataque, cambiar su dirección, o simplemente acompañarlo hasta que uke solo se desequilibre. Sin rotación, todo se vuelve bloqueo o fuerza bruta. Con rotación, el movimiento se vuelve fluido, casi amable, pero inevitable.

*El error del principiante (y la sabiduría del viejo practicante) *
El principiante a veces piensa que tiene que "torcerle el brazo a uke", y ahí empieza a usar fuerza bruta. La clave es entender que tori rota su propia estructura (sus antebrazos desde el codo, sus muñecas). Si hacés bien la rotación de tus antebrazos, el control sobre uke aparece solo, como consecuencia. Es exactamente igual que con el jō: si rotás bien el bastón en tus manos, el golpe sale limpio; si pensás en "torcer el bastón contra algo", lo único que lográs es un movimiento forzado.

Y no es solo una cuestión de eficacia técnica. También es una cuestión de cuidado del cuerpo. La rotación controlada desde el codo protege tus muñecas y hombros: distribuye el impacto y evita que las articulaciones reciban la fuerza de forma seca. Por eso los viejos practicantes, los que llevan décadas sin lesionarse, son tan cuidadosos con este detalle.

*No se enseña el primer día, claro *
Esto lo aprendí viendo a muchos principiantes frustrarse porque se les pedía rotación y se les volaba el bastón o se les trababan las manos. Por eso no se enseña al principio. Primero viene la postura, el agarre básico, el deslizamiento sin giro. Después, cuando el cuerpo ya no tiene que pensar en cada paso, ahí sí metés la rotación fina. Como todo en Aikido: forma, después presión, después el detalle que hace mágica a la técnica.

*Para cerrar*
La próxima vez que practiques jō con algún kata o cualquier serie, prestale atención a tus muñecas. Y después, cuando pases al taijutsu, buscá esa misma sensación en tu antebrazo. Ese pequeño giro que parece mecánico es, en realidad, la diferencia entre mover un palo y manejar un jō, y entre empujar a alguien y guiarlo sin que se dé cuenta.

Así que ya sabés: nejiri para el jō, hineri para el antebrazo. Pero una sola idea: rotar con intención, desde el codo, sin forzar. Porque en Aikido, el bastón no es más que una extensión del brazo, y el antebrazo, cuando sabe rotar desde el codo, es una extensión de tu centro.

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23/06/2026

Seminario Nacional en Yacarto a cargo de Verdur Sensei.
Excelencia técnica, rigor físico, profundidad filosófica y calidez humana: un seminario de Aikido impecable en todos los sentidos.
Gratitud por la excelencia !!!

19/06/2026

Clases de Aikido - Sasori Dojo – Chiburi

El "sacudido" que limpia el alma

En el Aikido, cada técnica termina con un gesto que parece simple, pero encierra un mundo de significado.

Chiburi es ese movimiento de la espada o del cuerpo donde "sacudimos" el arma para desprender las impurezas, la energía estancada o la tensión acumulada. Es el gesto que se realiza inmediatamente después del corte, y va seguido de Nōtō (envainar la espada).

Pero no es un simple ademán mecánico. Chiburi es un acto que va directo al corazón de la ética marcial. Se ejecuta con una atención total; antiguamente, aún mu**to el oponente, como si este siguiera presente. Ese estado de alerta y respeto continuo es el Zanshin: la conciencia activa que nos mantiene conectados con el momento y con el otro.

Por eso, Chiburi se considera un movimiento simbólico y purificador. Actúa como un "puente" que nos ayuda a recuperar el estado mental adecuado antes de envainar, cerrando el ciclo de la técnica y preparándonos para lo que viene.

No es solo un gesto técnico. Es un rito de cierre que nos invita a:
✦ Soltar lo que ya no sirve
✦ Limpiar nuestra intención
✦ Renovar la energía para el siguiente movimiento

Chiburi nos recuerda que cada técnica es un ciclo que comienza y termina, y que debemos estar siempre listos para empezar de nuevo.

"El verdadero arte no está en retener, sino en saber soltar."


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# Chiburi, , , ,

16/06/2026

Clases de Aikido - Sasori Dojo - Kaitennage

Kaitennage es un lanzamiento giratorio del aikido donde uke es proyectado al suelo mientras su brazo se eleva sobre su cabeza y su nuca es controlada. Se divide en dos variantes, uchi (interior) y soto (exterior), y se aplica desde distintos ataques y posturas. La mecánica consiste en desviar el ataque con un giro, tomar el brazo de uke como palanca, manteniendo el movimiento circular y guiar su brazo hacia la espalda mientras se controla su cabeza para completar la proyección. Biomecánicamente, aprovecha el torque para maximizar la eficiencia con poca fuerza. Se enseña desde los grados iniciales.

Tema asociado:
https://www.facebook.com/share/v/1HAb8FtmDn/

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