24/08/2026
“No todas las metas se alcanzan cruzando una línea de llegada.”
En abril comenzó este desafío.
Cuatro meses de entrenamiento pensando en un objetivo: OceanMan Colombia. 🌊
Fueron meses de muchas horas de pileta, cansancio, esfuerzo y dedicación. De organizar tiempos, resignar momentos con la familia, acomodar la vida alrededor de los entrenamientos y seguir, incluso esos días en los que no había ganas.
Cada entrenamiento tenía un porqué.
Cada kilómetro nadado tenía una meta.
Cada sacrificio tenía un sentido.
Y finalmente llegó el momento de viajar a Colombia, con toda la ilusión, los nervios y las ganas de poner en el agua todo lo que había preparado durante estos meses.
Pero la competencia fue suspendida.
Y sí… frustró. Mucho.
Porque cuando trabajás durante meses para llegar a un día, cuesta aceptar que ese día simplemente no suceda.
Pero después de la frustración también apareció otra mirada.
La competencia no se hizo, pero los cuatro meses de entrenamiento sí.
Las horas en el agua sí.
Los kilómetros sí.
El esfuerzo sí.
Todo lo aprendido, todo lo que mejoré y todo lo que fui capaz de hacer, también.
Quizás esta vez no hubo una línea de llegada que cruzar.
Pero hubo un camino enorme que recorrí para llegar hasta acá.
Y de eso también me siento orgullosa. 🤍🌊
La competencia se suspendió. El desafío, no.