14/08/2026
Nadie arma un quiver comprando nueve tablas el mismo día. Empiezas con una, la surfeas hasta conocerla de memoria y recién ahí sumas la siguiente. Con las habilidades digitales pasa igual: no necesitas el set completo, necesitas la primera que te saque al agua.
El problema casi nunca es falta de información. Es abrir doce pestañas, guardar cuarenta reels y no terminar ninguno. Una sola habilidad que practicas, mejoras y puedes cobrar vale más que cinco que apenas entiendes. Elige una, dale profundidad, y después mira la siguiente.
Si lo tuyo es crear, esta es tu entrada más rápida. Redacción, diseño, branding, edición de video, audio o foto tienen algo en común: el trabajo se ve. No tienes que explicar lo que sabes hacer, lo muestras. Y eso acorta muchísimo el camino hasta el primer cliente que paga.
Esta rama se aprende más lento, pero se conecta directo con la plata del negocio. SEO, Google Ads, redes o email marketing se miden en resultados, y un cliente renueva cuando ve el número moverse. Menos glamour, más estabilidad. Llevo catorce años viviendo de este lado.
Acá la curva es más larga y hay que decirlo claro: desarrollo web, datos y automatizaciones no se aprenden en un fin de semana. Pero el techo es alto y la demanda remota es real. Si te gusta resolver problemas y no te frustra romper cosas hasta que funcionen, es tu terreno.
La IA no es una habilidad suelta, es un multiplicador. Si no tienes criterio propio, solo produces más contenido mediocre y más rápido. Sobre una base sólida, en cambio, te ahorra horas reales de trabajo. Apréndela como complemento de tu habilidad principal, nunca en lugar de ella.
Treinta días no te vuelven experto, y no es la idea. Te dan algo concreto que mostrar: tres piezas, un caso, una oferta simple y un precio. Eso ya es más de lo que tiene la mayoría que lleva un año consumiendo cursos. La claridad llega haciendo, no eligiendo la habilidad perfecta.
Estoy abriendo una nueva tanda de mentorías 1:1 y solo hay 4 cupos. Trabajamos tu habilidad, tu oferta y tu plan real para conseguir los primeros ingresos remotos, sin promesas de plata fácil. Si quieres uno, comenta MENTORÍA acá abajo y te escribo por DM para ver si en
11/08/2026
No era mejor. Era más difícil, y por eso se sentía distinto. Nada de esto pasaba solo: costaba plata, tiempo o paciencia. Hoy lo tienes todo en el bolsillo, gratis y al instante. Cuenta cuántas de estas hiciste antes de que existiera el feed.
El surf shop no era una tienda, era un punto de encuentro. Ibas a mirar tablas que no podías comprar, a tocar los rails, a leer las etiquetas de las quillas. Salías con las manos vacías y volvías la semana siguiente. Nadie te preguntaba si ibas a comprar algo.
El video nuevo salía un día específico y ese día importaba. Lo comprabas, lo veías tres veces seguidas y al otro día tratabas de hacer en el agua lo que habías visto. No existía la pausa infinita ni el algoritmo: eran noventa minutos y los aprovechabas.
Una canción podía tardar media hora en bajar y a veces llegaba con el nombre equivocado. Después la quemabas en un CD que solo servía para el camino a la playa. Ese disco terminaba rayado y aun así era la banda sonora de todo un verano.
La revista traía un póster doblado en el centro y esa foto decidía la pared de tu cuarto durante un año. No la elegías tú, te tocaba la que venía. Igual la pegabas con cinta y la mirabas todas las mañanas antes de salir al agua.
El spot bueno se cuidaba solo, porque no había forma de contarlo. Sin posts, sin historias, sin ubicación, un lugar podía quedarse tranquilo durante años. Lo conocía la gente que manejaba hasta allá, no la que lo veía pasar en una pantalla.
Dime cuál me faltó, porque seguro hay una que solo se hacía en tu ciudad. Compártelo con un brother que también vivió esa época. Saludos desde Australia — SHOREY
10/08/2026
Hoy me levanto y lo primero que pienso es en el mar. No siempre fue así… y ese cambio lo construí yo.
Trabajo con marcas que respeto, desde donde yo elija, y el mar entra en mi semana casi todos los días. Pero empecé sin nada de esto.
Nací lejos de estas olas. Hace 14 años metí mi vida en una maleta y crucé el planeta detrás de una sola idea.
Esa idea no era el dinero ni el estatus. Eran las olas, y la vida que quería construir alrededor de ellas.
Ya tenía un skill digital antes de todo esto. Lo que no sabía todavía era para qué me iba a servir de verdad.
Durante años el trabajo mandaba y el mar esperaba. Y ese “cuando haya tiempo” casi nunca llegaba.
El clic no fue renunciar. Fue entender que no tenía que huir del trabajo para recuperar mi tiempo.
Solo tenía que hacer que mi trabajo viajara conmigo. La herramienta ya la tenía en las manos; me faltaba atreverme.
Junté lo que tenía y lo aposté todo a una working holiday visa. Crucé el mundo y empecé de cero, otra vez.
Llegaron los momentos difíciles. Y donde muchos vieron el final, yo decidí apostar por mí.
Elijo con quién trabajo, tengo libertad real sobre mi tiempo… y siento que esto apenas empieza.
No nací en esta vida: la construí ladrillo por ladrillo. Si yo pude, tú también puedes.
06/08/2026
Que tal feeling salir de cruising con tu Sector 9 Skateboards y darte unas vueltas en el bowl. El sentimiento nunca se pone viejo 🤙🏽 Probando el modelo Masón Ho de Sector 9 Skateboards Sector 9 Australia
03/08/2026
¿Cuántas veces te dijeron que el surf era una pérdida de tiempo?
Lo más gracioso es de quién viene casi siempre: gente que pone tres alarmas para llegar tarde igual.
Nadie ve lo que hay detrás de una sesión. Mirar el reporte tres días antes. Calcular la marea. Manejar 40 minutos a oscuras. Entrar con frío. Salir sin agarrar una sola ola. Y volver al día siguiente.
En cualquier otro contexto a eso le dicen constancia. En el surf le dicen vagancia.
Y creo que la molestia real no es el horario. Es que decidiste tú a qué hora empieza tu día.
¿Quién te lo dijo a ti? ¿Un jefe, alguien de tu familia, un amigo? Déjalo en los comentarios, quiero leer las que te dijeron.
Compártelo con un brother al que también le dijeron que estaba perdiendo el tiempo.
Saludos desde Australia — SHOREY
La disciplina real no es la que te imponen. Es la que eliges cuando nadie te está viendo.
Madrugar por algo que amas no se siente como sacrificio. Se siente como suerte.
Prepararte para lo que no puedes controlar es la habilidad más útil que vas a aprender.
El mar te enseña a moverte con lo que hay, no con lo que esperabas.
Caerte y volver a remar deja de ser una técnica. Se vuelve carácter.
Hay una calma que solo entiende el que la fue a buscar al agua.
No todo el mundo se anima a armar una vida que le guste. Por eso incomoda tanto.
02/08/2026
50 años de Billabong ¿Con qué año te identificas? Uno de mis favorito es el de 1987. 🤙🏽
30/07/2026
No es clickbait: la matriz de Rip Curl lo anunció a la bolsa de Australia y Nueva Zelanda. La fábrica que hizo sus wetsuits durante 37 años está en venta. Y la historia detrás dice mucho de hacia dónde va la industria del surf.
KMD Brands, la dueña de Rip Curl (y de Kathmandu), puso en venta Onsmooth como parte de una revisión total del negocio. Espera sacar entre 4 y 6 millones de dólares australianos. Por la fábrica completa. Deja que ese número te caiga.
Desde 1989, Rip Curl no compraba wetsuits: los hacía. Dueña y operadora de su propia fábrica en Tailandia mientras el resto de la industria tercerizaba. Casi cuatro décadas de neopreno saliendo de la misma casa. Eso no se improvisa.
Integración vertical, le llaman. En cristiano: controlar el material, la calidad, los tiempos y las condiciones de la gente que cose tu wetsuit. Hasta certificación B Corp consiguieron en 2023, la segunda fábrica de Tailandia en lograrlo.
El contexto duele: ventas cayendo, consumidores gastando menos y KMD revisando todo el negocio desde mayo. La producción de Onsmooth se apaga por fases durante los próximos 12 meses mientras buscan comprador. Fin de una era, literal.
Sheico, un gigante de Taiwán que casi nadie conoce, fabrica alrededor del 65% de los wetsuits del planeta: O’Neill, Xcel, Quiksilver y más. Rip Curl era la gran excepción, la única marca grande con fábrica propia. Desde ahora, ya no.
Si casi todo el neopreno del mundo sale de las mismas líneas de producción, la diferencia real está en el diseño, el corte y la historia que te cuentan. Entonces, ¿qué estás pagando en realidad: el wetsuit o la marca? Te leo abajo. Compártelo con un brother que también necesita leer esto.