26/09/2026
El origen del viaje atigrado a Santa Cruz fue un partido amistoso vinculado con la efeméride cruceña. Un encuentro de escasa trascendencia porque casi no había relación futbolística entre ambas regiones.
Murieron, en Viloco, los restantes muchachos del plantel, entre los que tuve amigos o conocidos: Eustaquio Ortuño, notable arquero de la época, flamante director técnico si no me equivoco; Osvaldo Franco, elegante delantero que Dan Georgiadis trajo a Bolivia, y que tras haber triunfado en Bolívar pasó a las filas del gran rival; Armando Angelacio, guardameta paraguayo que el mismo día del drama fue padre de una muchacha que también llegó a ser figura deportiva; Eduardo Arrigó, un zurdo futbolista argentino, pero también colega de micrófono porque hacía algunas horas de radio en Altiplano; Juan Iriondo, que fue uno de los primeros grandes morenos de ese apellido que conocí en La Paz; y todos, todos los que viajaron sin retorno en ese triste septiembre.