16/09/2026
.marin.coach
Después de la competencia, la elección fue bien sencilla. Pero lo más importante es que me BASTÓ.
Primero fuimos en busca de hamburguesas… misión fallida, el lugar estaba vacío. Luego probamos con tailandés, que amamos, pero al ver la carta con precios de 30-40 francos para arriba, recogimos nuestras cosas y nos fuimos. Terminamos en un lugar sencillo, sin nada de extraordinario, pero con una comida excelente y una atención de primera.
Y eso es lo que cuenta: pude darme el gusto, pasar un rato excelente con mi amor, en el restaurante justo que necesitaba para festejar. Acababa de cumplir uno de mis sueños más grandes: superar mis límites, seguir una dieta de 4 meses súper extrema, competir a nivel internacional. ¿Qué más podía pedirle a la vida?
Poder comer como premio también es reconfortante. Saber que puedes elegir, que puedes descompensar sin culpa, me hizo muy bien. Y lo repito siempre: he logrado todo lo que he logrado porque estoy bien en mi mente, en paz con la comida, con la persona que construyo día a día para ser mejor.
Gracias, vida, por darme tanto.
¿Y tú, ya aprendiste a disfrutar de la comida sin culpa? 🤍