27/09/2026
Fueron cerca de 2.500 personas en las tribunas, cuando durante años Ñublense acostumbró a reunir 5.000, 6.000 o incluso más. Algo está pasando y es de ciegos no darse cuenta.
Cada vez se siente más distancia. Como si quienes toman las decisiones estuvieran más lejos de lo que significa Ñublense para su hinchada. Incluso han surgido testimonios que aseguran que el presidente se jactaría de ser “dueño de Ñublense”. Una frase que, de ser cierta, duele, porque este club no le pertenece a esta persona. Es patrimonio de la región.
Ñublense también es su historia, su gente, sus barrios y todos quienes lo han acompañado en las buenas y en las malas.
Y mientras tanto, pareciera ser que nadie hace nada. Otra eliminación. Otra temporada que podría terminar con frustración. En Chillán vuelve esa sensación de que el sol nunca termina de salir, de que siempre falta algo para volver a sentirnos representados.
¿Qué pasó con aquella identidad que alguna vez hizo de Ñublense un club tan cercano a su hinchada?