La escuela fue fundada por Maximiliano Paul Hernández (QEPD), quien comenzó su entrenamiento a los 9 años en Karate de Contacto, durante la adolescencia prosiguió con Full Contact y Lucha Olímpica, lo cual complementó ya en sus años académicos con estudios de Educación Física, paralelo a sus estudios superiores se entrenò con hasta encontrarse con la leyenda (y el que por entonces se volvería su Sensei), el gran Shihan Cristian Gorila Martínez (Padre indiscutido del Vale Todo y las MMA en Chile) (QEPD). Manteniéndose de esta manera durante los próximos 3 años invicto en 6 jornadas de torneos extenuantes (en una época en que sólo ingresaban a la disciplina guerreros y héroes), torneos que le permitieron ganarse el apodo de “EL BOMBARDERO”, ya sea tanto por su rapidez como sobre todo por la tremenda agresividad y carácter de su ataque. En los años posteriores y ya en la madurez respectiva que otorga un entrenamiento disciplinado y constante, su amor en las Artes Marciales lo conduce a proseguir su propia senda propagando así más tarde las MMA y dando comienzo a la instrucción de las mismas en diversos Gimnasios de la capital; período en el cual logra abrir su propio Dojo el "Club Bombarderos” logrando de esta forma que muchos de sus alumnos integren el estilo directo y más aguerrido del "Bombardero", en consecuencia al espíritu, disciplina y estrategia propia de los amantes y respetuosos ejecutores de esta bella disciplina. Años más tarde al reencontrarse con el Kudo logra graduarse como Cinturón Negro 1er DAN Internacional KUDO (Daido-Juku), convirtiéndose en una de sus máximas alegrías como competidor y Sensei, participar en el Mundial de KUDO realizado en Moscú Rusia en Febrero del 2011, obteniendo nada menos que el Octavo Lugar del Mundo en dicha disciplina, y adjudicándose además la pelea más rápida del torneo. Maximiliano “El Bombardero” Paul, nuestro hermano, amigo y Sensei dejó en vida un legado y una obra propia de Los Grandes. Y hoy el recuerdo de su más desinteresada entrega, de su mesa Marcial servida para todos y todas; de su alegría espontánea, chispeante; de su sonrisa de niño dibujada como una caricia en nuestros corazones, pero sobre todo su instrucción siempre atenta y dedicada, dejan en nosotros y en nuestra Escuela el legado más honorable, embellecido y profundo que pueda existir entre un Sensei y sus alumnos, sus herederos y continuadores de esta gran hazaña junto con su Familia.