15/03/2013
Manifiesto de los vecinos Parque Juan XXIII
El parque Juan XXIII fue concebido en los años 60 según los principios de la “ciudad jardín” como un espacio para ser recorrido a pié, uniendo los dos ejes más importantes de Ñuñoa, Av. Irarrázaval y Av. Grecia. El parque fue proyectado en distintos tramos cada uno con un carácter determinado, en cada extremo del parque se dispusieron edificios que contenía equipamiento cultural; por Irarrázaval la Casa de la Cultura y por Grecia el Centro Comunitario. Así el Parque se constituía en un sendero caminable que atravesaba un jardín que a su vez era la extensión de los patios de las casas que daban al parque.
Todos los elementos que constituyen el proyecto original del parque tienen un carácter patrimonial, tanto por su valor arquitectónico, siendo un ejemplo de la buena arquitectura de su época, como por su valor cultural, ya que están en el imaginario colectivo de varias generaciones de ñuñoínas y ñuñoínos.
Todas las intervenciones que se han realizado en el parque con posterioridad a su inauguración tienen un carácter reactivo y han contribuido una y otra vez con el deterioro del parque.
Algunos ejemplos de esto:
1) Ante problemas de seguridad se recurrió a enrejar las entradas de los pasajes que dan al parque. Dificultando el acceso a los vecinos lo que hace que sea menos utilizado y por lo tanto más inseguro.
2) Cuando la mantención de las piletas resultó demasiado costosa se optó por secarlas. Cuando estuvieron secas se volvieron peligrosas, y ante los accidentes que en ellas ocurrían fueron tapadas con tierra, perdiéndose la riqueza geométrica y espacial que estas aportaban.
3) Cuándo los vecinos de las casas colindantes al teatro Griego alegaron por los ruidos molestos que producían los espectáculos artísticos que en él se realizaban, se decidió no utilizar más el teatro, condenándolo al estado de ruina que ostenta hoy en día.
El proyecto original del Parque Juan XXIII fue concebido bajo una idea de cómo se esperaba fuera habitada la ciudad, que resultó contraria a como de hecho fue habitada. En 50 años Ñuñoa ha cambiado mucho, y la sociedad en su conjunto más aún. Es por esto que debemos repensar el Parque Juan XXIII en nuevos términos, siempre respetando su valor patrimonial, proyectándolo en la idea de cómo esperamos sea habitada nuestra comuna en los próximos 50 años, una comuna mucho más populosa, mejor conectada al resto de la ciudad, con muchos más recursos, y con vecinos que esperan habitar una comuna a escala humana, con espacio para todos y todas, que respeta el medio ambiente, y que se hace cargo de su patrimonio cultural.
La rehabilitación del Teatro Griego no puede ser concebida como un proyecto puntual. Su intervención debe estar enmarcada en un proyecto mayor que considere al parque Juan XXIII en su totalidad. De lo contrario estaríamos repitiendo el esquema reactivo, sin planificación ni visión de conjunto, que ha motivado todas las intervenciones que se han realizado en el parque desde su construcción, cometiendo nuevos errores que sin duda irán en desmedro una vez más de su calidad como espacio público. Y despilfarrando la oportunidad que hoy se presenta de repensar el parque a 50 años de su inauguración proyectándolo para los próximos 50 años.
Por tanto, la motivación de mejorar el mobiliario público debe tener un carácter espacial y temporal, haciéndose necesario planificar tanto los aspectos arquitectónicos, urbanísticos y constructivos como de gestión del uso de cada espacio y su mantención en el tiempo. Haciéndose necesarios implementar programas de mantención, mejoramiento y renovación.
Es por esto que los vecinos del parque exigimos que la intervención que se realice en el Teatro Griego del Parque Juan XXIII esté enmarcado en un proyecto de remodelación y rehabilitación del parque en su conjunto, dentro del cual se deben integrar los requerimiento específicos de Teatro Griego y no de forma segregada.
El proyecto de remodelación y rehabilitación del parque debe considerar:
a) Conservación del carácter familiar, residencial y de jardín extensión de los patios de las casas que dan al parque.
b) Incorporar las temáticas de uso que vecinos y usuarios realizan en el parque, como son los deportes, las expresiones artísticas, culturales y sociales.
c) Puesta en valor de los elementos de carácter patrimonial que aún se conservan, o que puedan ser rehabilitados del parque original, como pavimentos, juegos infantiles, parrones, escaños, piletas, especies arbóreas, etc.
d) El parque debe ser considerado desde la Casa de la Cultura hasta Av. Grecia permitiendo el libre tránsito peatonal por toda su extensión.
e) Equipamiento, como baños públicos y bodegas, para que quienes realizan habitualmente actividades en el parque como deportistas, artistas, scout, etc, puedan seguir realizando estas actividades de la mejor manera posible.
f) La gestión del parque debe quedar en manos de un organismo donde estén representados directamente tanto los vecinos como el municipio. Y que este organismo administrador cuente con un presupuesto anual adecuado.
g) El proyecto arquitectónico del parque debe surgir de un concurso abierto de anteproyectos, donde los vecinos participemos directamente en la redacción de las bases y en la elección del ganador.
Con respecto a aspectos específicos de requerimientos del espacio físico definido como Teatro Griego, su intervención debe contener, si o si, los siguientes puntos:
1) Compensar en el sector del Teatro Griego o en un espacio similar la infraestructura cultural que representaba el Centro Comunitario. Entendiendo que la rehabilitación permita dar cabida a las expresiones culturales que podría haber sustentado el desaparecido centro comunitario.
2) La intervención debe ser realizada cuidando la estética del conjunto del parque ya que es reconocida como un valor patrimonial.
3) La rehabilitación o reconstrucción del mural que estaba en el escenario del teatro, ya que lo consideramos un tesoro cultural de la comuna.
4) No disminuir la cantidad de áreas verdes y árboles que existen actualmente en el parque.
5) Incluir medidas, tanto físicas como de gestión, que mitiguen las externalidades negativas del teatro, especialmente a la atenuación de ruidos.