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Clases Ninjutsu en Ñuñoa Santiago Chile
Tengu Dojo Chile

31/05/2026

Bujin Class: Construyendo Puentes en el Budō Taijutsu Chileno

Hay algo que ocurre en silencio dentro del Budō.

Mientras algunos ven fotografías, grados o grandes eventos, la verdadera práctica sucede lejos de las miradas. En pequeños dojos. En entrenamientos cotidianos. En alumnos que recorren kilómetros para asistir a una clase. En instructores que, durante décadas, han mantenido viva una tradición sin buscar reconocimiento.

Con el tiempo, esa realidad genera un fenómeno que muchos conocen bien: el aislamiento.

No porque falte voluntad, sino porque las distancias, los compromisos y la vida cotidiana muchas veces terminan separando a quienes comparten el mismo camino.

Fue precisamente pensando en esa realidad que nació Bujin Class.

Una iniciativa creada por Tengu Kai con el propósito de fomentar el Budō Taijutsu transmitido por el Sōke Masaaki Hatsumi, entregando un espacio donde instructores nacionales de amplia trayectoria puedan compartir su experiencia, sus conocimientos y, sobre todo, su comprensión de años de entrenamiento.

Más que un seminario, Bujin Class busca convertirse en un punto de encuentro.

Un lugar donde los practicantes puedan reunirse, entrenar, intercambiar experiencias y descubrir que forman parte de una comunidad mucho más amplia de lo que imaginan.

Tres encuentros, un mismo espíritu

La primera edición de Bujin Class se realizó el 28 de febrero en las dependencias de Tengu Dojo Chile, en la comuna de Ñuñoa, Santiago. En aquella oportunidad tuve el honor de compartir mi visión y experiencia con los asistentes.

Un mes después, el 28 de marzo, fue el turno del Shihan Daniel Villarroel, quien aportó su propia perspectiva y años de recorrido dentro de las enseñanzas de Hatsumi Sensei.

Este sábado vivimos la tercera versión de este proyecto, teniendo como invitado al Daishihan Rodrigo Fuenzalida.

Alrededor de veinte practicantes provenientes de distintos puntos del país —Santiago, San Vicente de Tagua Tagua, Concón y San Alfonso— se reunieron para estudiar y profundizar en los principios de Shinden Fudō Ryū.

Más allá de las técnicas presentadas, lo valioso fue observar cómo una enseñanza tradicional continúa generando preguntas, reflexiones y nuevas formas de comprender el movimiento, la distancia, la intención y la relación con el adversario.

Ese es uno de los mayores valores de contar con instructores que han dedicado décadas a recorrer este camino.

No se trata solamente de aprender movimientos.

Se trata de acceder a experiencias acumuladas durante años de práctica, viajes, errores, descubrimientos y perseverancia.

El valor de nuestros instructores nacionales

Existe una tendencia natural a mirar siempre hacia afuera.

A veces olvidamos que dentro de nuestro propio país existen instructores que llevan gran parte de su vida estudiando, investigando y transmitiendo estas enseñanzas.

Hombres y mujeres que han sostenido dojos durante años, formando generaciones de alumnos y manteniendo viva una tradición que llegó desde Japón hasta nuestro rincón del mundo.

Bujin Class nace también como un reconocimiento a esa labor.

No para establecer jerarquías ni protagonismos, sino para valorar el conocimiento que ya existe entre nosotros.

Cada instructor invitado aporta una mirada distinta.

Cada uno interpreta la enseñanza desde su propia experiencia.

Y precisamente en esa diversidad es donde la comunidad se fortalece.

Un lugar para quienes sienten que entrenan solos

Quizás el aspecto más importante de Bujin Class no ocurre sobre el tatami.

Ocurre cuando alguien descubre que no está solo.

Muchos practicantes entrenan en grupos pequeños. Algunos incluso entrenan prácticamente solos durante largos períodos.

Otros pertenecen a dojos alejados de los grandes centros urbanos.

Con frecuencia aparece la sensación de estar desconectados del resto de la comunidad.

Bujin Class busca ser una respuesta a esa realidad.

Un espacio donde todos puedan encontrarse.

Donde cada alumno sea bienvenido.

Donde cada instructor tenga algo valioso que aportar.

Donde las diferencias queden en segundo plano y el entrenamiento vuelva a ocupar el lugar central.

Porque el Budō nunca ha sido una competencia de egos.

Siempre ha sido un camino de aprendizaje compartido.

Construyendo puentes

El nombre de este artículo no es casual.

Los puentes permiten conectar lugares que parecían separados.

Permiten atravesar distancias.

Permiten encontrarse.

Eso es exactamente lo que buscamos construir.

Puentes entre generaciones.

Puentes entre dojos.

Puentes entre instructores y alumnos.

Puentes entre quienes llevan cuarenta años entrenando y quienes recién comienzan.

Si el legado de Hatsumi Sensei ha llegado hasta nosotros, ha sido precisamente gracias a personas que estuvieron dispuestas a compartir lo que aprendieron con otros.

Nuestra responsabilidad es hacer lo mismo.

Próxima estación: 25 de julio

El camino continúa.

La próxima edición de Bujin Class se realizará el 25 de julio en las dependencias de Tengu Dojo Chile, teniendo como expositor invitado al Daishihan Arturo Sandoval.

Será una nueva oportunidad para aprender, reencontrarse y seguir fortaleciendo los lazos que unen a nuestra comunidad.

La invitación queda abierta para todos los practicantes e instructores que deseen participar.

No importa el grado.

No importa la antigüedad.

No importa de qué dojo provengan.

Lo que importa es el deseo de aprender, compartir y seguir avanzando en este camino.

Porque el Budō crece cuando se transmite.

Y porque ninguna comunidad se fortalece aislándose.

Se fortalece cuando construye puentes.

18/01/2026

Hira Ichimonji no Kamae: la quietud que sostiene el combate

En Bujinkan, los kamae no son simples posturas. Son estados del ser, expresiones visibles de una intención invisible. Entre ellos, Hira Ichimonji no Kamae se presenta como una forma silenciosa, estable y profunda, que encierra una comprensión refinada del equilibrio entre calma y preparación.

Etimología: la forma recta y extendida

El término Hira (平) se traduce como plano, nivelado, horizontal. Ichimonji (一文字) significa literalmente “un solo carácter”, haciendo referencia a una línea recta y continua. Kamae (構え), más que “postura”, implica disposición, actitud y preparación.

Desde su nombre, Hira Ichimonji nos habla de una línea estable y extendida, de una presencia que no se eleva ni se hunde, sino que permanece nivelada, conectada con la tierra y abierta al entorno. No hay exceso ni rigidez; hay sencillez consciente.

Dimensión filosófica: no oponerse, no colapsar

Filosóficamente, este kamae representa el principio de no confrontación directa. El cuerpo no se enfrenta de manera frontal al adversario, pero tampoco se retira. Se sitúa en un punto intermedio, donde la neutralidad se transforma en ventaja.

Hira Ichimonji nos enseña que la verdadera fuerza no necesita imponerse. Al mantener una estructura baja y estable, el practicante aprende a absorber, redirigir y responder sin perder su centro. Es la forma del que espera sin ansiedad y actúa sin prisa.

Aspecto espiritual: la calma que precede al movimiento

Espiritualmente, este kamae cultiva la quietud interna. El cuerpo parece inmóvil, pero el espíritu está despierto. No hay tensión innecesaria; la respiración fluye y la mente se mantiene amplia, sin fijarse en un solo punto.

Hira Ichimonji es una expresión de fudōshin: el corazón inamovible. Desde esta postura se aprende a estar presente, a escuchar con todo el cuerpo, a sentir el momento exacto en que la acción debe nacer. Es el silencio antes del sonido, el vacío antes de la forma.

Comprensión técnica: base, distancia y control

Técnicamente, Hira Ichimonji no Kamae se caracteriza por:

Una base baja y estable, con el peso bien distribuido.

El cuerpo dispuesto de manera fronal, increciendo el blanco.

Los brazos extendidos con intención, no rígidos, creando una invitación natural a una trampa y una proyección de espiritu de lucha.

Una gestión precisa del maai (distancia), que invita al oponente a entrar en un espacio que ya está siendo gobernado.

Desde esta postura, las transiciones son suaves y naturales. No se “sale” del kamae, sino que el movimiento emerge desde él, manteniendo coherencia estructural y continuidad.

Reflexión final: la sencillez como profundidad

Hira Ichimonji no Kamae puede parecer simple a primera vista. Sin embargo, esa simplicidad es el resultado de una comprensión profunda. Es la forma del practicante que ha aprendido a confiar en la base, a no apresurar el desenlace, a permitir que el conflicto se revele por sí mismo.

En el camino del Bujinkan, este kamae nos recuerda que no siempre es el ataque el que define la victoria, sino la capacidad de permanecer estables, presentes y disponibles. Como una línea recta sobre una superficie tranquila, Hira Ichimonji sostiene el combate antes de que éste comience.

Patricio Ahumada Flores
Tengu Dojo Chile

01/12/2025
01/12/2025

Kokoro no Kamae: la postura que no se ve

Línea Editorial “Camino y Forma”

Por Patricio Ahumada

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Kokoro no Kamae: la postura que no se ve

En la mayoría de las artes marciales, cuando se habla de kamae, se piensa en posiciones físicas: guardias, estructuras, formas externas. Sin embargo, dentro de la Bujinkan —y especialmente en la raíz del budō japonés— existe un kamae más importante que todos los demás: Kokoro no Kamae, la postura del corazón.

Es el estado interno desde el cual todo movimiento nace.
Es la actitud, la disposición, la intención.
Es la manera en que uno “se coloca” frente a la vida.

El error común: creer que la técnica se sostiene sola

Muchos estudiantes latinoamericanos cometen el mismo error: perfeccionan la técnica, pulen detalles, añaden velocidad… pero su movimiento sigue sin tener “alma”. Algo falta.

Eso que falta es Kokoro no Kamae.

Sin una postura interna correcta, cualquier técnica queda hueca. La estructura se ve, pero no convence. El cuerpo se mueve, pero no comunica. El practicante ejecuta, pero no expresa budō.

¿Cómo se manifiesta el Kokoro no Kamae?

No es visible a simple vista, pero se siente:

en la calma previa al movimiento;

en la ausencia de ansiedad por “hacer”;

en la capacidad de leer energía en vez de fuerza;

en la intención que une técnica, tiempo y distancia como si fueran una sola cosa.

Kokoro no Kamae no es emocionalidad; es presencia. Es un estado de equilibrio donde uno no reacciona, sino que responde. Donde el cuerpo no se tensa, sino que se dispone.

El corazón como origen del movimiento

Hatsumi Sensei decía que “cuando el corazón está en kamae, el cuerpo encuentra su propio camino”.
Esto puede sonar poético, pero es profundamente práctico: cuando el practicante entra en un estado interno correcto, la técnica fluye sin forzarla. Las decisiones llegan sin esfuerzo. Los movimientos encajan sin anticipación.

En Chile y Latinoamérica, donde nuestras comunidades marciales conviven con estrés, agitación y exigencias externas, cultivar Kokoro no Kamae no es solo relevante: es indispensable.
La verdadera fortaleza no está en oponer resistencia, sino en mantenerse presente, abierto y disponible.

Una postura para la vida

Kokoro no Kamae no es solo para el tatami.

Es la forma en que uno enfrenta un conflicto, recibe una crítica, guía a un alumno o toma una decisión importante.
Es la postura del corazón que permite actuar sin perderse a uno mismo.

Si la técnica es la piel y la respiración es el pulso…
Kokoro no Kamae es el espíritu que sostiene todo lo demás.

17/06/2025

30 Agosto
Santiago Chile

10/06/2024

体術 の 柱 Los pilares del Taijutsu
Te esperamos en nuestro evento especial a realizarse en la ciudad de santiago de Chile los dias 05-06-07 de Julio 2024, no te pierdas esta oportunidad donde se estudiará "Los pilares del Taijutsu" (como hacer eficaces nuestros principios fundamentales)
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Un evento que no querras perderte.

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29/04/2024

El color del keikogi: blanco, negro ¿por qué?
Keikogi significa literalmente ropa de entreno, keiko es entreno/entrenamiento y gi es ropa. Así pues Keikogi es la palabra japonesa que designa el uniforme utilizado por los practicantes de artes marciales Japonesas. Dependiendo de cada arte, la tela del keikogi se diferencia en grosor, calidad y color. Y también en cada arte marcial, el keikogi puede ser llamado de distintas maneras. Normalmente se cambia el prefijo “keiko”(entreno/entrenamiento)por el nombre del arte. Así pues por ejemplo en karate los keikogi son llamados “karategi”, en Judo «judogi» y en aikido “aikidogi” o simplemente «dogi». Aún así esto no sucede en todas las artes marciales. Por ejemplo en Kendo solo lo llaman Keikogi, aunque existe la palabra Kendogi pero rara vez se usa. Con decir Keikogi o simplemente “gi” basta y sobra para que los japoneses entiendan de lo que estamos hablando.

El keikogi tal cual lo conocemos hoy es algo relativamente moderno, ya que fue creado por Jigoro Kano, el maestro fundador del Judo hacia el año 1900, es decir que es una prenda que tiene poco más de un siglo de existencia. Dave Lowry especula que el diseño de Kano Sensei deriva del diseño de los uniformes de las pesadas chaquetas de cáñamo de los bomberos japoneses, que se llamaban hanten. En la década de 1920, para ayudar al mercado del karate en Japón, el fundador del Karate Shotokan, Gichin Funakoshi, adoptó el diseño de Kano y lo introdujo al karate.

Judogi - EcuRed

Antes de eso, los practicantes de artes marciales usaban ropa normal y corriente y muchas veces esta era simple y llanamente la ropa interior, que solía ser de algodón blanco sin tintar. La ropa interior teñida o tintada era algo que sólo las clases muy acomodadas podían permitirse.

Cuando Chojun Miyagi, maestro fundador del Karate Goju Ryu comenzó a enseñar, todos llevaban lo que podían. Sobre todo, su ropa de trabajo. Okinawa era desesperadamente pobre después de la Segunda Guerra Mundial, y los estudiantes entrenaban con lo que podían.

Chinen Sensei escribe en su biografía sobre su primer gi:»Debido a que no podía pagar un nuevo uniforme, mi primer gi de karate fue diseñado por mi hermana mayor, Shigeko … tomé prestado el gi de fabricación comercial de mi amigo y mi hermana lo copió. Shigeko recolectó sacos de harina donados por la Cruz Roja de los Estados Unidos. Ella invirtió los sacos para que la parte impresa quedara adentro. Usó una máquina de coser de pedal Singer y diseñó la parte superior, inferior y el cinturón. ¡Eso fue genial!»

Como se puede ver, no todos los estudiantes usan trajes de entreno, algunos solo usan ropa casual.
¿Y el porqué de los colores, básicamente el blanco, pero también el negro para otras artes?

Hay versiones para todos los gustos, desde las más románticas, místicas y filosóficas hasta las más mundanas y prácticas.

¿Por qué blanco preferentemente para muchas artes marciales? ¿Por qué no adoptar algún color más práctico? Aquí puede entrar en juego la cultura japonesa, profundamente preocupada por las cuestiones de higiene, donde sobre el blanco es más fácil de ver la suciedad y por lo tanto es el momento de lavar el keikogi a conciencia para respetar la higiene tanto propia como del resto de compañeros.

Como he dicho antes hay versiones más filosóficas del asunto, como que el blanco es el color que representa la pureza además de ser símbolo de humildad. Hay versiones que apuntan a que la condición del gi es un reflejo del estado de la mente del artista marcial. Debe estar impecablemente limpio y reparado según sea necesario.

Otra de las razones a las que se alude a veces a la elección del color blanco en los keikogi es la que dice que el blanco muestra la sangre de inmediato y que por la misma razón las enfermeras comenzaron a vestirse de blanco en el siglo XX. El keikogi blanco hace que la sangre se destaque y las lesiones puedan ser atendidas de inmediato.

Otra de las versiones, esta ya más filosófica o romántica podríamos decir, cuenta que el color blanco del gi viene de los antiguos samurais. Cuando los samurais iban a la batalla, debajo de la armadura se ponían una vestimenta de color blanco. Esta ropa era con la que se preparaba a los difuntos cuando iban a ser enterrados. Con ésto, los samurais demostraban a su señor que estaban preparados para ir a la batalla y morir. Basándose en esta tradición, hay quien dice que Jigoro Kano tomó el usar el color blanco en esta indumentaria y así rendir homenaje al valor, disciplina y fidelidad de los antiguos guerreros samurai.

Aunque la versión menos romántica es la que dice que los uniformes son de algodón blanco sin teñir ya que es una tela económica y muy resistente, y el color blanco sería el propio del material con el que están hechos sin teñir, al igual que se ha apuntado antes sobre la ropa interior tradicional japonesa, que era la que usaban para entrenar los miembros de los clanes familiares y preservar así la ropa exterior (kimono y hakama) , más cara y de mejor calidad y normalmente teñida en colores. La chaqueta del kimono solía tener colores vivos (sobre todo en el caso de las mujeres) o los escudos de la familia o del clan en el caso de los samurais o bushis.
La hakama en el caso de los hombres solía ser de colores oscuros ya que se ensuciaba con facilidad, sobre todo al montar a caballo.

Algunos de los estilos basados en armas (Iado, Kendo) usan color negro o azul oscuro para sus keikogis. Se dice que el color oscuro es para evitar las manchas de algunos de los aceites utilizados en el mantenimiento de armas.

En Bujinkan tradicionalmente usamos como todos sabéis el keikogi negro. La adopción de este color dista mucho de la fantasía del color tradicionalmente asociado a los ninjas, para el camuflaje en la oscuridad etc etc…. Al parecer la realidad es que Hatsumi Sensei adoptó el color negro para el keikogi de la Bujinkan debido a que en sus inicios solían entrenar mucho en el exterior, con lo cual el keikogi blanco, con el que le hemos visto en tantas fotos entrenar con su maestro Takamatsu Sensei, quedaba literalmente hecho un asco después de cada entrenamiento en el campo. Así pues decidió usar el color negro en el keikogi para preservarlo un poco más de la suciedad y poder usarlo varias veces sin tener que estar lavándolo constantemente después de cada entrenamiento, ya que tampoco todos sus alumnos podían permitirse tener varios keikogis y usar uno distinto cada vez mientras el de la clase anterior aún estaba sucio o sin secar después de haberlo lavado.

Dani Esteban -Kôryu-, Bujinkan Dai Shihan

11/02/2024

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