04/12/2024
LUCIDEZ
Ocio Ocio Ocio
04/12/2024
LUCIDEZ
MARIAM TORNERIA
“Luciditá”
N.B.: Per ogni testo, la versione italiana di Mariam Torneria viene prima dell’originale spagnolo.
Indice
1. Autobiografia di Mariam p.2
2. Alice p.6
L’ infinito che mi manca
3. Dita di zucchero di canna p.7
Addii
4. Amarezza (Arrivó un’ alba di luci fatue)
5. Per lui p.10
6. Amour maudit
7. Lettera da Gala a Dalí
8. Addio
Poesia erotica a modo latino
9. Il primo incontro
10. Uno di questi giorni partiró
11. Corsi lontano per avvampare in altre sponde
12. E salutai
13. Finale
14. Prologo
“LUCIDITA'”: nota/ il discorso della lode
Giacomo Conserva
Autobiografia
Sono nata a Valparaiso del Cile. Mia madre ricordava un grosso temporale che aveva gettato anche la navi a riva.
Secondo i ricordi di mia madre ero una bambina tranquilla. Io invece ero pausatamente curiosa, piena di emozioni che già allora mi facevano diversa dal resto: mia madre, il suo odore a sapone di Marsiglia con cui si lavavano i pannolini a mano. Ancora mi vedo vicino a lei, spossata, richiedendo attenzione ed avendo come risposta una bacinella di plástica sulla testa.
Mi veniva solo concessa la sera quando lei mi raccontava favole e ricordi come che la nonna argentina le aveva fatto promettere di farmi insegnare danza classica e la mamma compí la promessa raccontando la storia.
Il sonno veniva con difficoltà ,misuro i tempi dalle favole ascoltate e dalla mia precisione nel correggere i cambi nel racconto.
Prima che arrivasse un primo letargo, lei raccontava i suoi sogni ed io tranquilla posavo lo sguardo nella ballerina in tutú che girava sul suo asse, ricordando la prima promessa della danza clássica incompiuta.
Una breve scusa alla mia sorella e le difficoltà che come figlia unica io accettai di malavoglia.
I miei primi ricordi risalgono ai tre anni quando nacque mia sorella ed io venni espulsa dalla culla del agnello e la bimba che guardavano un copriletto dove un coniglio rosicchiava una carota. Venni spostata in un’ altra stanza
dove dormiva un uomo adulto che mi faceva paura. Credo in realtá di essere stata molto paurosa oltre a vendicativa come forma di difesa. Le favole ed i sogni di mia madre erano finiti con l’ arrivo della neonata.
Appresi a difendermi a mio modo, circondando tutto il perimetro del letto con una truppa di bambole.
Gli adulti dovevano mettere in ordine le bambole,seconddo la mia volontá, una prima vendetta per l’ abbandono.
Quello fu il primo esilio di una catena che non ho mai perdonato. Due anni dopo, mío padre che ero necessaria e benvoluta dalla nuova
arrivata in famiglia.
Vivevamo in una bella casa dei colli di Valparaiso con vista privilegiata sul mare piena di finestre tra una stanza e l’ altra. La casa aveva una struttura rettangolare con un giardino dove piante e fiori crescevano in barili metallici con terra del sud del Cile.
Le fucsie erano i miei fiori preferiti e le mie nonne di tradizioni contadine, mi spiegavano che venivano anche chiamate “cerini” ma nella mia testa nessun nome era più adatto che ballerine mosse dal vento delle cinque del pomeriggio.
Mi sembra di aver trascorso ore osservando questi fiori che per le sfumature di colore e la forma mi ricordavano la ballerina in tutú che ballava in un orologio sul comó di mia madre.
Io ero la ballerina, il simbolo di ciò che non mi era permesso: il fuoco.
La piccola bambolina si muoveva in piccoli cerchi sul proprio asse con un’ armonía a cui secretamente aspiravo.
Quando papá prendeva le mie mani con le sue e girava su sé stesso , alzandomi dal suolo io chiudevo gli occhi e ridevo .
Lì io divenivo ballo, la bambolina rimaneva inmovile , quella stessa bambola che con tanta cura, mamma manteneva lontana da me e da lei stessa.Lì mi trasformavo i armonia, in ballo mentre la piccola, la muñequitarimaneva immovile,quella che on tanta precauzione, mamma teneva lontana lontano da me e da lei.
Autobiografía
Nací en Valparaíso. Mi madre aún recordaba que fue una noche de tempestad donde los barcos se salieron del mar.
Según sus recuerdos fui una niña tranquila. Yo en cambio era quieta con muchas pausas de curiosidad, llena de emociones que ya desde entonces me hacían distinta al resto: mi madre, su olor a jabón de lavar con el que desmugraba los pañales en una artesa de madera. Me veo aún a su lado pidiéndole su atención con insistencia y a ella tomar un tiesto plástico y golpear mi cabeza.
Sólo la noche me estaba concedida cuando ella contaba cuentos y recuerdos come el de la abuela argentina que le había hecho prometer que me habrían enseñado danza clásica y que mi madre sólo cumplió contándome la historia.
El sueño llegaba con dificultad, mido el tiempo de los cuentos escuchados y por mi precisión en corregir los cambios en el cuento.
Antes que llegara el primer sueño, ella relataba sus sueños, mientras yo me iba relajando y volvía la vista a la bailarina en tutú que giraba sobre su eje, sin olvidar la primera promesa no cumplida
Pido aquí una disculpa a mi hermana menor, aún cuando ella no lo recuerde, por la rabia con que viví el trueque de su nacimiento y que acepté de mala gana.
Los primeros recuerdos llegan desde los tres años cuando al nacer ella, yo vengo expulsada de mi cuna de cordero con una niña que desde el respaldo miraba un cubrecama donde un conejo roía una zanahoria.
Fui trasladada a otra pieza donde dormía un hombre adulto y que me daba miedo. Creo que en realidad fui siempre muy temerosa, además de vengativa.
Los cuentos y los sueños de mi madre terminaron con la recién nacida.
Aprendí que uno debía defenderme del mundo, rodeando todo el perímetro de la cama con la tropa de mis muñecas
Los adultos debían ordenar las muñecas, según mi voluntad: mi primera vendetta frente al abandono.
Ese fue mi primer exilio de una larga cadena que jamás he perdonado.
Dos años después mi padre percibió lo que estaba pasando y puso en acto una serie de tácticas para hacerme entender que yo también era amada incluso por la nueva llegada.
Vivíamos en una bonita casa en un Cerro de Valparaíso con vista privilegiada al mar, llena de ventanas, con estructura rectangular y un patio de luz donde en grandes tambores, llenos de la fértil tierra de sur crecían plantas y flores.
Las fucsias eran mis preferidas y mis abuelas que eran de tradiciones campesinas, me explicaban que también se llamaban fosforitos. En mi mente ningún nombre era más adapto que bailarinas movidas por el viento de las cinco de la tarde.
Yo era la bailarina, el símbolo de aquello que no me era permitió: el fuego.
La muñequita pequeña se movía en pequeños círculos sobre su eje con una gracia a la que secretamente aspiraba.
Cuando papá me tomaba de las manos y giraba sobre sí mismo, levantando del suelo mis piernas, yo cerraba los ojos riendo.
Ahí me transformaba en baile, la muñequita se quedaba inmóvil, esa que con tanta precaución, mamá cuidaba lejos de mi y de ella.
04/10/2023
Te amé porque te amé, quizás si lo sabes.
Dicen que ya me olvidaste como cae la arena entre los dedos. Yo
no puedo no tengo ese don.
Tocar con las manos tres matas de albahaca y acariciar sus hojas desde abajo hacia arriba reconociendo los distintos perfumes.
Beber agua de coco, cortada por tu machete, una empresa para mi de titanes sintiendo la piel del fruto hecho como de cuerdas unidas a tus manos.
Tu sonrisa al verme entrar en otro pueblo que no era el mío y que se hizo un poco mío y ese cuerpo, el tuyo, el mío tan flexible y fuerte.
Nadie lo sabrá pero supimos crear un tejido de colores vivos, de texturas suaves como nuestra piel ahí donde se quedaron un par de zapatos marcando las huellas que viven en mí.
Dices que aún me ves haciendo las maletas y te pregunto si todavía te embarga la nostalgia por todos los seres queridos que se fueron y cuyas espaldas miras a escondidas.
Dos perros pequeños uno blanco y uno negro se acercan en busca de comida como piezas de ajedrez que nunca jugué.
Los otros talvez sonrían ante mi ingenuidad, pero en un cofre que sólo conocemos hay instantes perfumados, totalmente libre y delicados como el despertar de un bebé o hilos de seda y también como el huracán donde tú como estratega guiabas a una mujer tranquila y segura.
MRIT
02/10/2023
Carta de Gala a Dalí
Quedé horrorizada por tus íntimos deseos:
la adquisición de la conciencia
que en cada mujer buscas
a tu melliza, la que murió al nacer,
y que a cada mujer, deseas la muerte.
Dudas si ése solo testículo que el destino te dio
no sea más que un ovario a la vista
y sobre tu lecho, multiplicas obsesiones
con ropaje de placer:
La hombría que se fue, con tu primera víctima: tú mismo
MRIT
01/10/2023
Águila
Inmóvil, embotada de terror
Frente a Dios o la Muerte o frente a mí
Buscaba la resolución del enigma
Escrutando el águila
Palpitante
En la urna celeste.
MRIT
30/09/2023
https://youtu.be/zpOTk9IN588?si=I3mhztApDCjRmn0o
LA FLOR QUE TE HABITA DENTRO Cubadebate estrena el videoclip “La flor que te habita dentro”, de los cantautores Raúl Torres, Tony Ávila y Ray Fernández. El material audiovisual es una pr...