11/04/2026
Muchos de los problemas en las organizaciones no son técnicos, son conversaciones que no estamos manejando bien.
Esta semana tuve la oportunidad de facilitar un taller de Conversaciones Difíciles para líderes y supervisores.
Y más allá de las herramientas, lo más valioso fue observar cómo, muchos reconocieron que no es la falta de capacidad lo que impide estas conversaciones, sino el temor a incomodar, a dañar la relación o a no saber cómo hacerlo con respeto y firmeza.
Hablamos como en general, quienes lideran suelen moverse entre dos extremos: evitar la conversación o abordarla desde la confrontación, cuando ya no se aguanta más.
Ambos caminos generan desgaste y sobre todo, perpetúan los problemas.
El verdadero liderazgo se encuentra en un punto de equilibrio: saber cuándo escuchar para comprender y cuándo ser claro para poner límites.
Durante el taller trabajamos con dos enfoques complementarios:
➖ Comunicación No Violenta, para comprender, conectar y gestionar tensiones emocionales.
➖ Un modelo directo y estructurado, para corregir conductas, poner límites y cerrar con acuerdos concretos.
Compartíamos en el taller, que cuando los líderes desarrollan este criterio, se logra impactar positivamente al equipo. Pero que no lograremos nada si los modelos no se practican.
Se trata de volvernos diestros en la repetición consciente.
Así que como lo hice con este grupo de liderazgo, te pregunto:
👉 ¿Qué conversación estás evitando, qué situación estás dejado pasar por ser incómoda?
👉 ¿Has meditado cuánto te está costando hacer esto?
Te leo en los comentarios o, si deseas fortalecer estas habilidades en tu equipo, será un gusto acompañarte en este proceso.
04/04/2026
Nos está costando demasiado guardar silencio.
Pero “no hay creatividad posible sin silencio”, nos dice Pablo d’Ors, no hay creación.
En la vida y en el trabajo, nos hemos acostumbrado a asociar valor con rapidez, claridad con respuesta inmediata y progreso con movimiento constante.
Por eso nos incomodan tanto los tiempos de espera, ir despacio o no tener todavía una respuesta clara para algo de nuestro interés.
Y quizá por eso el Sábado Santo dice tanto.
No es un día de protagonismo, es un día de silencio y espera; ese tiempo extraño en el que no se ve nada, pero muchas veces ya se está gestando aquello que es más importante pero escapa a la vista.
Y es que hay procesos que solo maduran en silencio, despacio, decisiones que necesitan espera antes de encontrar forma y hay etapas en las que apresurar las conclusiones solo empobrece lo que aún se está ordenando por dentro.
Para mí, esto pasa en las organizaciones, pasa en el liderazgo, en los equipos y en la vida personal.
No siempre el siguiente paso correcto es hablar más, hacer más o acelerar; la inmediatez no siempre es la mejor respuesta, ya que no todo lo valioso nace rápido. Hay cosas que requieren silencio, espera y dejar de empujar.
Ese es mi recordatorio para hoy, justo alli, del silencio, empieza a nacer algo verdadero.
01/04/2026
Detenerse no es pausar la vida, sino volver a ella de una forma más consciente.
Estos días de descanso representan para mí, una pausa necesaria y profundamente intencional.
No solo porque creo en el valor de detenerse, lo recomiendo y hablo con frecuencia de sus beneficios, sino porque también reconozco la importancia de vivirlo en primera persona.
Tomar distancia del ruido, bajar el ritmo, recuperar silencio y volver a mí, a ese lugar de calma que llevo años cultivando y desde el que todo se ordena con mayor claridad.
Con el tiempo he entendido que descansar no es únicamente soltar exigencias o reponer energía, a veces descansar también es recogerse, hacer espacio, escuchar más hondo y recordar qué es lo esencial.
En estos días de reflexión, sin importar donde te encuentres, ojalá puedas dar un espacio a la calma y a la conexión.
Dime: ¿Cuándo fue la última vez que hiciste una pausa que realmente te permitió volver a ti?
PD: Por cierto, muchos de mis momentos de calma incluyen abrazos perrunos.
26/03/2026
Hay algo que me llama mucho la atención y es que los equipos que realmente funcionan bien no son los que ya lo tienen todo resuelto, son los que se siguen preguntando: ¿qué podemos hacer para trabajar mejor?
Tuve el privilegio de trabajar con un equipo así, buenos resultados, personas capaces, estructura clara. Si diéramos un vistazo general podríamos decir que todo “está en orden”.
Pero si algo adoro de este tipo de equipos, es que decidieron parar y mirar hacia adentro. No para revisar qué estaban logrando, sino cómo lo estaban logrando.
Ahí empezó lo interesante, porque no aparecieron problemas de capacidad. Sino elementos de dinámicas y diferencias en la forma de trabajar, ritmos distintos, formas de decidir y necesidades particulares al abordar la tarea.
Nada de eso es un problema en sí mismo. El problema es cuando no se habla, cuando no se acuerda, cuando cada quien opera desde su lógica sin hacerla explícita. Ahí es donde empiezan las fricciones.
Los equipos que crecen no eliminan esas diferencias, aprenden a trabajar con ellas, haciéndolas visibles y llegando a acuerdos.
Vamos en camino, ahora respondiendo a la pregunta: ¿qué haremos sobre lo identificado? Pero con este arranque, sé que les irá muy bien.
Si estás liderando o formando parte de un equipo, vale la pena hacerse una pregunta simple, pero poderosa: ¿qué necesitamos para trabajar aún mejor?
PD: Esta foto me recuerda ese momento que atesoro, cuando ya está todo listo en la sala, antes de empezar una sesión.
14/03/2026
En estas últimas semanas, tanto en la empresa como en consulta, me ha tocado acompañar dolor.
No el dolor maquillado de aprendizaje inmediato, ni ese que ya pasó y del que podemos hablar con calma.
Hablo del dolor crudo, ese que nadie quiere que llegue, pero que tampoco puedes evitar si de verdad quieres llegar al otro lado.
La frase de Hemingway habla de esto: “El mundo quiebra a todos y después muchos se hacen fuertes en las partes rotas”.
Creo que esa es una de las verdades más difíciles de aceptar: crecer no siempre se siente como avance.
A veces se siente como si todo se rompiera, como si se cayera en pedazos, como transitar por sombras o simplemente como esa sensación desoladora de no entender qué ocurre y que no puedes nombrar.
Pero hay algo profundamente humano en atravesar el dolor sin negarlo, sin adornarlo, sin escapar y descubrir que justo ahí, en esa parte rota, también puede nacer una fuerza nueva.
Esa fuerza no nace perfecta, pero si nace real.
Muchos hemos transitado por ahí más veces de las que quisiéramos. Pero también es cierto que, en ocasiones, esa es la única forma de avanzar.
Así que, si necesitas escucharlo, te dejo esto por acá: a veces no te estás perdiendo, a veces te estás reconstruyendo. Pedir ayuda también es una forma de avanzar, no tienes que transitar este pasaje en soledad.
15/02/2026
El buen amor se siente liviano.
Y no hablo solo de pareja, hablo de la familia, de las amistades, de esas personas que eliges y que también te eligen.
La vida no es perfecta, siempre habrá momentos grises, presión, pérdidas, incertidumbre, eso no cambia. Lo que sí cambia todo es con quién caminas esos tramos.
Cuando tienes a alguien al lado que aligera la marcha en lugar de hacerla más pesada, que te hace reír cuando el día aprieta, que alimenta tu alma y estimula tu mente, el camino se transforma.
No desaparecen los problemas, pero no los cargas sola y eso lo cambia todo.
El buen amor no te drena, no te complica innecesariamente, no te hace vivir en alerta constante.
Más bien acompaña, suma, sostiene, da calma, incluso en medio de lo difícil.
A veces confundimos intensidad con profundidad, drama con pasión y ansiedad con conexión.
Por eso doy gracias por cada persona, consultante y cliente en mi vida, con la que tengo la oportunidad de relacionarme así, desde la calma, desde la ligereza.
En mi experiencia, tanto en terapia y en procesos de coaching en la organizaciones, un tema recurrente es el tratamiento de relaciones que pesan y personas tratando de sostenerlas.
Hoy honro en especial mi relación de pareja y el regalo de la vida por poder marchar liviana a su lado.
Y tú: ¿Las relaciones que hoy te rodean te dan paz o te quitan energía?
01/02/2026
En Costa Rica tenemos el privilegio de ser parte del 8% de la población mundial que vive en democracia plena.
Sin importar tu elección política, votar es honrar este privilegio y hacerlo valer en el tiempo. Votar es apoyar los colores más importantes 🇨🇷.
Como he leído varias veces esta semana, hagámonos conscientes de que otros pueblos deben pelear o enfrentar peligros, para hacer lo que a nosotros solo nos cuesta ir y estar presentes.
¡Salgamos a votar! 🇨🇷❤️
27/01/2026
Hay personas que cumplen, entregan resultados, lideran equipos, que siempre pueden y que también están profundamente agotadas.
La depresión no siempre se ve triste. En personas de alto desempeño, muchas veces se ve como hiperfuncionamiento sostenido: seguir rindiendo mientras emocionalmente algo se va apagando.
El problema no es solo individual, caracterizado por personas con altos niveles de autoexigencia.
También es sistémico, cuando alguien se atreve a decir “no estoy bien” y recibe respuestas como:
-“pero si lo tienes todo”
-“¿qué estás diciendo? Si tienes los mejores resultados”
-“deberías estar agradecido/a”
En estos casos la persona que siempre se pide más, refuerza que es mejor mantenerse callada y seguir.
En muchas organizaciones ocurre, sin mala intención. Se premia al que siempre puede, se admira la fortaleza y se mide el desempeño sin mirar el costo emocional.
Y eso es un riesgo enorme para el bienestar, ya que el que alguien funcione no significa que esté bien o que siempre tenga éxito, no lo hace inmune al sufrimiento y esos resultados que tanto se aprecian, pueden dejar de llegar.
¿Saben cuándo?
Cuando las fuerzas ya no den, cuando ese cuerpo o esa mente se quiebren.
Hablar de esto es necesario, con las personas de alto rendimiento y en sistemas organizacionales de altos niveles de exigencia. Como Coach y Psicóloga, lo veo cada vez más claro y urgente.No podemos seguir hablando de resultados sin contexto y contenido humano.
En tu empresa, ¿las personas pueden decir que no están bien sin sentir que eso pone en riesgo su credibilidad o su futuro?
En tu familia, hay espacio para las emociones y la vulnerabilidad.
Y aclaro, esto no va de trabajar poco, si eso estabas pensando. Si eres de alto rendimiento sigue trabajando como te apasiona, yo lo hago. Sigue siendo comprometido y de altos estándares. Solo te pido, como me tocó a mi aprenderlo hace muchos años, que eso no te cueste tu bienestar y el de las personas que amas.