01/10/2026
Cuando tu bebé está inquieto, es fácil entrar en modo hacer:
entretenerle, cambiarle de postura, cantarle, buscar otro juguete, probar una cosa más…
Pero no siempre necesita más.
A veces necesita una pausa.
Una mirada disponible.
Unas manos que reposan.
Un adulto que, por unos instantes, también baja el ritmo.
Y no, no necesitas estar en calma todo el tiempo para poder acompañarle.
A veces basta con darte cuenta, parar un momento… y volver al encuentro.
Porque la presencia también es una forma de cuidar.