07/06/2026
IX CXM MONTES DE CEUTA
EL CIERRE
Echamos el cierre a esta novena edición, la edición que reafirma nuestro compromiso con ofrecer un evento deportivo dinámico y en continua evolución. Nos mueve la pasión, la emoción ante un nuevo reto. Atrás quedan los 8 meses de trabajo cuando en noviembre trazábamos en un borrador todas nuestras ideas no exentas de cierta temeridad y por qué no decirlo, de cierta locura deportiva. Una camiseta caballa con perspectivas de nuestra tierra fue el punto de partida. Diciembre sería un mes afortunado para nuestro club y ya nos lo avanzaba aquel atardecer con la sesión de fotografías para nuestro cartel. Enero nos trajo la presentación oficial ante los medios, febrero el inicio de las inscripciones y ahí ya estábamos convencidos que lo planificado iba de acuerdo con la hoja de ruta diseñada. Y como si el tiempo no corriese, ¡¡¡¡volase!!! fuimos desgranando cada diseño de las prendas conmemorativas, donde presentarlas, arriesgando el agrado de los participantes. Contrataciones de servicios, proveedores, gestiones con patrocinadores, permisos, licencias, seguros, adecentamiento de senderos, rutómetros, coordinación del dispositivo de seguridad, relaciones de voluntarios, listados y carreras de última hora para solventar lo que no imaginábamos a dos días de la prueba. Capacitación, solvencia y responsabilidad, son atributos que la dirección de la carrera estira hasta llegar a chirriar en nuestros corazones a ritmo de subida del cortado. Todo en su sitio, solo dos minutos para liberar la adrenalina y Voila, llegó el silencio. Ese que te deja por unos instantes oyendo la velocidad de la sangre en tus venas, ese suspiro, ese abrazo fraterno, ese beso que sin palabras rompen el silencio. ¡¡¡Ya estamos en carrera!!!, verificados los puntos de seguridad, todo en su sitio, solo queda esperar el disfrute de los participantes y esperar pacientemente sus llegadas. La lucha contra el crono, cada cual, con su objetivo, lícito y loable desde el que pelea contra el crono como el que pelea con su reto personal de llegar cuando sabe que allí quien le espera es el éxito. Y llego de nuevo el bullicio, el ruido disfrazado con la voz del speaker, la canción del momento, el agrupamiento de los participantes en la meta, el avituallamiento era un improvisado oasis tras los 20 kms, la catarsis del sufrimiento a la euforia de la marca personal. Poco a poco, el tiempo de carrera daba a cada uno su lugar, los mas competitivos iban dejando paso a los corredores y marchadores que su reto iba más allá del reloj. Lo emocional y sentimental viajaban en esos dorsales que la humedad del levante no mermó. Esa humedad que en las cotas mas altas nos privó de observar desde el aire la serpiente luminosa por las pistas y senderos del monte García Aldave, esa misma que queda ya desafiada para el año que viene. La meta empequeñecía los desafíos y engrandecía momentos como los de Raúl y Agustín, dos auténticos cracks que en cada día de sus vidas nos regalan lecciones de vida, pura vida. El bullicio, el jolgorio, la gente reunida en el bar, la entrega de trofeos y la llegada del ultimo participante nos susurraba que ya la cola de carrera estaba en meta. Sin molestar y casi sin darnos cuenta, la música cesó, los participantes nos dejaban todo su esfuerzo en forma de caras de satisfacción. El silencio, de nuevo empezó a abrazarnos y solo interrumpido con ese refrigerio de toda la organización junto a la “casa de Rafa” y algún que otro vitore ¡¡¡¡ El año que viene a por la décima!!!!
A tod@s muchísimas gracias