Seis dominadas libres, con agarre prono y ancho. Sin impulso y levantando mi propio peso.
Biomecánicamente, este ejercicio exige fuerza de agarre, flexión del codo y aducción del hombro, con la participación del dorsal ancho, redondo mayor, bíceps, antebrazos y musculatura escapular. El core también trabaja para estabilizar el cuerpo y evitar que el movimiento se convierta en un balanceo.
Pero ganar fuerza no sirve únicamente para hacer dominadas. El músculo es un tejido metabólicamente activo: mejora la captación de glucosa, favorece la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar la composición corporal, la presión arterial y el perfil lipídico. Por eso el entrenamiento de fuerza forma parte del abordaje de la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, la hipertensión, la dislipidemia y el síndrome metabólico.
No todo el mundo tiene que hacer dominadas libres. En mi trabajo adapto el ejercicio, la carga y la asistencia a la capacidad real de cada persona.
Porque entrenar fuerza no es demostrar lo que puedes levantar. Es construir un cuerpo con más capacidad, autonomía y protección.
By Laura Pérez | Lic. CAFD
Laura Perez Entrenadora Personal
Entrenadora Personal de fitness y Nutrición
El cuerpo humano no entiende de “día de piernas” o “día de espalda”. Eso es organización del entrenamiento. Biológicamente trabajamos un único sistema: el sistema musculoesquelético.
Cada articulación necesita estabilidad. Cada movimiento necesita fuerza. Y cada músculo forma parte de una cadena que trabaja de manera coordinada. Cuando una estructura falla, otra acaba compensando. Ahí empiezan muchas molestias que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en limitaciones funcionales.
La biomecánica no consiste en mover peso. Consiste en moverlo donde corresponde, con el patrón correcto, con la intensidad adecuada y respetando la capacidad funcional de la persona que tienes delante.
El músculo no solo genera movimiento. Es un órgano endocrino capaz de liberar mioquinas durante la contracción, sustancias que influyen en la salud metabólica, el sistema inmune, el tejido óseo y el cerebro. Por eso hoy sabemos que preservar masa muscular no es una cuestión estética. Es una estrategia de salud y de longevidad.
Dentro de cada fibra muscular encontramos miles de mitocondrias, las auténticas centrales energéticas de nuestras células. Cuanto mejor entrenado está un músculo, mayor capacidad tiene para producir energía, utilizar oxígeno y responder al esfuerzo con eficiencia.
No necesitas hacer más. Necesitas hacer mejor.
Por eso hablo tanto de la DME (Dosificación Mínima Eficaz). Encontrar la mínima cantidad de estímulo capaz de producir una adaptación real, evitando volumen innecesario, fatiga acumulada y entrenamiento sin dirección.
El sedentarismo deteriora el sistema musculoesquelético. Pero entrenar sin criterio tampoco construye salud.
El mejor entrenamiento no es el que más cansa. Es el que más adapta.
Y recuerda algo que repito cada día en consulta:
No siempre hay que hacer lo que apetece. Hay que hacer lo que el cuerpo necesita.
Lo que ves aquí no es sufrimiento por sufrir.
Es esfuerzo.
Es el cuerpo enfrentándose a un estímulo que le obliga a adaptarse.
En el entrenamiento de fuerza, especialmente en el tren inferior, llega un momento en el que el cerebro empieza a enviar señales para que pares. No siempre porque exista un peligro real, sino porque intenta protegerte de un esfuerzo cada vez mayor.
Ahí es donde entra un entrenamiento bien prescrito.
No se trata de aguantar por orgullo ni de entrenar hasta perder la técnica. Se trata de saber diferenciar cuándo el cuerpo necesita detenerse y cuándo simplemente está aprendiendo a tolerar una carga que antes no era capaz de gestionar.
Cada repetición ejecutada con buena técnica es un estímulo para el músculo, el sistema nervioso, el tejido óseo y el resto de estructuras que participan en el movimiento.
Por eso no entrenamos para sufrir.
Entrenamos para adaptarnos.
Porque la verdadera transformación no ocurre cuando el entrenamiento es fácil. Ocurre cuando el cuerpo recibe el estímulo adecuado y tiene tiempo para recuperarse.
Y ahí es donde empieza el progreso.
Muchas personas creen que este ejercicio sirve únicamente para trabajar el glúteo.
Pero biomecánicamente ocurre mucho más.
Durante la abducción de cadera, el glúteo medio y parte del glúteo menor generan un momento de fuerza que ayuda a estabilizar la pelvis.
Además, la ligera inclinación del tronco hacia delante cuando está correctamente ejecutada, aumenta la participación de las fibras posteriores del glúteo mayor. Al mismo tiempo, la musculatura del core (transverso abdominal, oblicuos y multífidos) trabaja de forma isométrica para mantener estable la pelvis y evitar compensaciones durante el movimiento.
Es decir, aunque parezca un ejercicio “de glúteo”, en realidad estás entrenando un sistema completo de estabilidad.
¿Y por qué es tan importante?
Porque estos músculos intervienen cada vez que caminas, subes escaleras, corres o permaneces apoyado sobre una sola pierna.
Cuando no cumplen bien su función, es frecuente que aparezcan compensaciones en la pelvis, sobrecarga lumbar, molestias en la rodilla o alteraciones en la marcha.
Por eso no entrenamos músculos aislados.
Entrenamos movimiento, estabilidad y función.
El objetivo nunca es mover más peso.
El objetivo es que tu cuerpo funcione mejor.
El entrenamiento no empieza cuando cargas discos. Empieza cuando entiendes por qué estás haciendo cada ejercicio.
Durante años nos hicieron creer que entrenar era simplemente mover peso.
La anatomía demuestra justo lo contrario.
Cada ejercicio tiene un plano de movimiento, una función muscular y una forma correcta de transmitir la carga hacia las articulaciones.
En este caso trabajamos la aducción de cadera, un movimiento en el plano frontal donde los aductores no solo acercan la pierna hacia la línea media del cuerpo. También participan en la estabilidad de la pelvis, el control de la rodilla y la eficiencia al caminar, cambiar de dirección o levantarnos.
Cuando respetamos la biomecánica, el entrenamiento de fuerza deja de ser un enemigo de las articulaciones y pasa a ser una de las herramientas más eficaces para conservar músculo, mejorar la función y proteger el hueso con el paso de los años.
No entrenes solo para mover una máquina. Entrena para que tu cuerpo se mueva mejor cuando sales del gimnasio.
Hay personas que todavía no saben exactamente a qué me dedico.
Y lo entiendo.
Porque cuando alguien me pregunta a qué me dedico, responder “entrenadora” se queda muy corto.
Soy LIC . CAFD , Entrenadora Clínica en , Longevidad , Salud Hormonal , y Prevención del dolor , llevo años dedicando una parte muy importante de mi vida a seguir estudiando: entrenamiento clínico, anatomía, biomecánica, dolor, nutrición funcional y salud hormonal.
No porque me obsesionen los títulos.
Sino porque cada persona que llega a mí con una hernia lumbar, una osteoporosis, una fractura, una fibromialgia o simplemente con miedo a volver a moverse, merece que yo esté preparada para ayudarla de la mejor manera posible.
Hay algo que reconozco que hago muy poco.
Pararme a mirar todo el camino recorrido.
Siempre estoy pensando en el siguiente paciente, en el siguiente libro, en el siguiente artículo científico o en cómo puedo hacer mejor mi trabajo.
Y, entre todo eso, muchas veces se me olvida reconocerme el esfuerzo que hay detrás.
No suelo hablar de mí.
De hecho, me siento mucho más cómoda corrigiendo un movimiento, estudiando una radiografía o preparando una planificación que delante de una cámara.
Tengo la suerte de contar con un equipo que me ayuda a que todo esto llegue hasta aquí, porque mientras ellos hacen posible que podáis verlo, yo puedo seguir donde más útil soy: al lado de las personas.
Por eso este carrusel es especial.
No porque hable de mí.
Sino porque hablan ellas.
Cada captura representa una historia. Una recuperación. Un miedo que poco a poco dejó de serlo. Un abrazo. Una llamada. Un “hoy he vuelto a caminar sin dolor”. Un “ya no tengo miedo a moverme”.
Y, sinceramente…
No hay diploma, ni reconocimiento, ni título que tenga más valor que leer mensajes como estos.
Gracias a todas las personas que confiáis en mí y en mi equipo.
Gracias por dejarme formar parte de vuestro proceso.
Seguiremos estudiando. Seguiremos aprendiendo. Y, sobre todo, seguiremos trabajando para que cada vez más personas recuperen algo que nunca deberían perder: la confianza en su propio cuerpo🙏💪😉🤍🤙🏻🦈
El peso mu**to no pone a prueba solo tu fuerza.
Pone a prueba tu capacidad para coordinar todo el cuerpo.
Cuando pierdes la posición, no solo cambia la técnica. Cambia la forma en la que distribuyes las cargas.
Y ahí empieza la diferencia entre entrenar por mover peso o entrenar para que tu cuerpo produzca fuerza de forma eficiente.
No busco la repetición perfecta.
Busco que cada repetición tenga sentido.
Porque cuando entiendes el movimiento, el peso deja de ser el protagonista.
No quiero que levantes más peso. Quiero que tu cuerpo produzca mejor la fuerza 🧏🏻♀️💪🔥
**to
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