La mayoría de la gente con éxito personal es consciente de los beneficios de invertir en sí misma. Utilizo un estilo directo, cercano y afectuoso. Daniel
El cambio de época ha hecho que el desarrollo personal pase de considerarse un lujo extravagante a concebirse como una verdadera necesidad. Paradójicamente, el momento histórico que vivimos lo permite como nunca antes, al tiempo que lo exige desesperadamente como nunca antes lo había hecho. Son muchas las formas de emprender este camino, pero todas se basan en la tendencia innata del ser humano a
autoactualizarse, a desarrollarse y a abrazar el cambio como única estrategia de vida. En este contexto, el coaching de vida se presenta como una herramienta imprescindible por su esencia abierta, clara, no doctrinaria, y flexible. Constituye una metodología sólidamente basada en la neurociencia y la psicología positiva, que parte de una bellísima presuposición: que todos contamos ya con las respuestas a nuestras propias preguntas. Sólo necesitamos, a veces, de la persona justa que nos desafíe, nos acompañe y nos estimule. De la mano de la programación neurolingüística (PNL) —una de sus particulares cajas de herramientas—, trata de reunir, procurando conciliarlos, valores, presuposiciones y procedimientos procedentes de sistemas diversos. Podríamos definir al coaching como la mayéutica socrática moderna: el arte de ayudar a parir las propias ideas mediante la simple conversación con el coach. Como coach, mi trabajo consiste en acompañarte en ese camino de autoexploración y autoconocimiento en el que definirás lo que deseas para tu futuro y —más importante si cabe— para qué, entrarás en contacto con tus verdaderos valores, redescubrirás tus habilidades y recursos, y aprenderás a ponerlos al servicio de tu objetivo. A lo largo del proceso verán la luz las creencias limitantes que, inadvertidamente, están frenando tu desarrollo natural, y serás capaz de diseñar la estrategia más eficiente para alcanzar tu estado deseado. Este trabajo es quizás aún más importante —y necesario— en los miembros del colectivo LGTBIQ+, para los que resulta imprescindible realizar una conquista de la propia identidad, y cuyas consecuencias en caso de no hacerlo pueden afectar a áreas aparentemente tan alejadas entre sí como el trabajo o la espiritualidad, además, obviamente, de las relaciones sexoafectivas. Me gusta que las personas sientan desde el principio que se trata de una relación entre iguales y que no soy el experto en sus vidas —cada uno es el experto en la suya propia—, que sólo soy un ser humano que cuenta con la formación y las herramientas necesarias para acompañar a otro ser humano en su proceso de cambio. Escucho activamente y observo con dedicación. No quiero perderme nada y quiero ser capaz de ponerme en tu piel aunque después sepa regresar a la mía. Tengo un enfoque pragmático, practico la la flexibilidad, la capacidad de adaptación y la aceptación, y te darás cuenta de que utilizo el sentido del humor como una potente herramienta. Soy plenamente consciente de que no hay nada más valioso en este trabajo que el hecho de que te sientas verdaderamente libre: libre de estar, libre de ser y libre de expresarte. Dado mi bagaje personal y profesional, me siento enormemente afortunado por haber tenido la posibilidad de aunar todos mis conocimientos, provenientes de diferentes disciplinas, para crear un estilo propio y muy personal de hacer coaching de vida. Te espero en el lado del cambio.