13/09/2026
Repetir. Corregir. Volver a repetir.
Gran parte del entrenamiento de las artes marciales consiste en algo tan sencillo , y tan difícil, como esto.
Repetimos una técnica cientos, miles de veces. No porque esperemos que cada repetición sea perfecta, sino porque sabemos que cada una puede acercarnos un poco más a hacerla mejor.
La práctica de armas en Aikido es también una escuela de paciencia, atención y constancia. El cuerpo aprende poco a poco. Los movimientos se depuran. Lo que al principio requiere esfuerzo termina formando parte de nosotros.
Vivimos en una sociedad que tiende a buscar resultados rápidos y en la que, también en la educación, con frecuencia intentamos evitar el esfuerzo, la frustración o la dificultad.
Las artes marciales enseñan precisamente lo contrario: que no todo tiene que ser fácil, que equivocarse forma parte del aprendizaje y que aquello que merece la pena requiere tiempo.
No hay un truco. No hay un atajo.
Practicar. Equivocarse. Corregir. Y volver a empezar.
Esa quizá sea una de las enseñanzas más importantes del budo.