15/09/2026
Alfred Stieglitz tenía 52 años y era ya una leyenda de la fotografía cuando conoció a Georgia O’Keeffe, entonces una profesora de arte de 28 años a la que nadie conocía todavía. Antes de estar juntos, ya se escribían casi a diario.
Durante los treinta años siguientes se enviaron cerca de 25.000 páginas de cartas. Se casaron en 1924. Y su matrimonio, lejos de ser sencillo, tuvo infidelidades, distancia y reconciliaciones que se repitieron durante dos décadas.
No fue un capricho. Fue una forma de atención tan sostenida que acabó siendo devoción · mirar de verdad, durante años, hasta que mirar y amar dejaron de ser cosas distintas. Más de 350 retratos a lo largo de veinte años.
Años después, O’Keeffe dijo sobre esas fotografías: “”es como si en mi única vida hubiera vivido muchas vidas.””
En aretē entendemos así la excelencia: no como un logro puntual, sino como la atención que se repite, sesión tras sesión, hasta que se vuelve presencia.
1 - Georgia O’Keeffe. Cuello, 1921 - Alfred Stieglitz
2 - Georgia O’Keeffe, 1918 - Alfred Stieglitz
3 - Georgia O’Keeffe - Hands, 1921 - Alfred Stieglitz