01/07/2026
Ayer cumplí 45 años.
Y, al mirar hacia atrás, hay muchas cosas de las que me siento agradecida. Pero hay una que, sin duda, cambió mi vida: descubrir el yoga.
No porque me hiciera más flexible.
Ni porque aprendiera a hacer determinadas posturas.
Sino porque me enseñó a escuchar mi cuerpo cuando llevaba demasiado tiempo ignorándolo. A respirar cuando todo iba demasiado deprisa. A entender que cuidarse no es un premio, sino una necesidad.
Con los años he comprobado algo que cada día tengo más claro: el cuerpo necesita movimiento. No importa la edad. No importa desde dónde empieces. No importa si son diez minutos o una hora.
Moverse es salud.
Pero el yoga, además, tiene algo difícil de explicar hasta que se experimenta. No solo mueve el cuerpo. También regula el sistema nervioso, aquieta la mente y, poco a poco, te devuelve a ti.
Hoy, al mirar estos 45 años, no celebro solo una cifra.
Celebro poder seguir moviéndome. Poder seguir aprendiendo. Poder seguir enseñando. Y, sobre todo, seguir sintiendo que cada vez conozco un poco mejor quién soy.
No quiero recuperar un cuerpo del pasado.
Quiero seguir descubriendo quién soy.
Quiero cuidar este cuerpo, sí. Pero también esta mente. Aprender a escucharme mejor. A vivir con más presencia. A sentirme cada vez más alineada conmigo misma.
Porque eso es, para mí, lo más valioso que me ha regalado el yoga.
No aspiro a volver atrás.
Aspiro a seguir construyendo una vida que me permita vivir plenamente los próximos 45 años. Con un cuerpo fuerte y con movilidad, una mente más serena y una vida cada vez más alineada con quién soy.
Porque, al final, no se trata de parecer más joven. Se trata de llegar a cada etapa de la vida con la mayor salud, libertad y presencia posibles.
Y si el yoga me ha regalado algo, no ha sido un cuerpo diferente.
Ha sido la oportunidad de volver a encontrarme.
Hoy no celebro solo que he cumplido 45 años.
Celebro sentir que, después de todo lo vivido, estoy un poquito más cerca de mí.
Y gracias a quienes os acordasteis de mi, a quienes me abrazasteis, me escribisteis o tuvisteis un detalle conmigo. Vuestro cariño hizo más especial el día.
Gracias