22/10/2026
Muchas personas LGTBIQ+ dudamos antes de darle la mano a nuestra pareja por la calle. Miramos alrededor. Calculamos. Tememos que alguien pueda agredirnos física o verbalmente.
En España, casi cuatro de cada diez personas del colectivo evitan con frecuencia ir de la mano con su pareja en público. Ese gesto tan pequeño explica muy bien qué es la ansiedad: la mente anticipando una amenaza que todavía no ha llegado.
Cuando esa anticipación se aplica a otros factores de la vida y se repite durante años, en el colegio, en casa o en el trabajo, el cuerpo aprende a vivir en alerta. En psicología se conoce como estrés de las minorías.
Por eso los estudios encuentran que en las personas lesbianas, gais y bisexuales hay al menos 1,5 veces más riesgo de sufrir trastornos de ansiedad y depresión que en las personas heterosexuales. Y hasta 2,8 veces más en el caso de las personas trans.
Esa alerta nos ha protegido durante mucho tiempo, pero el cuerpo también necesita saber cuándo puede descansar, y eso se aprende en lugares donde no hace falta mirar alrededor. Espacios donde podamos sentirnos seguros.