12/06/2026
Si quieres empezar a hacer equilibrios sobre las manos, o incluso mejorar los saltos y las transiciones de Ashtanga Yoga, tarde o temprano tendrás que aprender Bakāsana, la grulla.
Pero antes de llegar ahí, lo más probable es que aprendas su hermana menor: Kākāsana, el cuervo.
Ambas son posturas de equilibrio, y el objetivo principal al principio no es la postura final.
Es aprender a sostener el peso del cuerpo sobre los brazos.
Fortalecer muñecas, codos y hombros.
Desarrollar confianza.
Y comprender cómo desplazar el centro de gravedad hacia delante sin miedo.
Poco a poco, mientras las articulaciones se fortalecen y el cuerpo se acostumbra al equilibrio, la postura empieza a construirse sola.
Pero hay algo más.
Pregúntate:
¿Qué define a un cuervo?
¿Qué define a una grulla?
¿Cuál es su esencia?
¿Cuál es su manera de moverse, de observar, de mantenerse estables?
Las posturas no son solo formas.
Son cualidades que aprendemos a expresar a través del cuerpo.
Comprender esas cualidades, junto con fortalecer los tendones, las articulaciones y la respiración, te ayudará a entender mucho mejor cómo funciona la postura y cómo realizar después las transiciones y los saltos con más facilidad.
Aunque suele asociarse más a la Segunda Serie de Ashtanga Yoga, Bakāsana merece recibir atención desde el principio de la práctica.
Porque enseña habilidades que te acompañarán durante toda la vida.
¿Te gustaría practicarlo conmigo este verano?
• 19–25 de julio — Timișoara, Rumanía
• 2–9 de agosto — Valencia, España
• 16–23 de agosto — Valencia, España
09/06/2026
Antes de que alguien se ofenda:
Este texto no pretende atacar a ningún profesor ni decir que alguien sea exclusivamente uno de estos arquetipos.
Son simplemente tendencias que pueden aparecer en el mundo del yoga… y también dentro de nosotros mismos.
De hecho, la mayoría hemos sido un poco sargento, un poco místicos, un poco dogmáticos, un poco entrenadores y, a veces, incluso un poco narcisistas.
El propósito no es juzgar.
Es desarrollar discernimiento.
Porque un buen profesor no te hace depender de él.
Te ayuda a ser cada vez más libre.
08/06/2026
Hay de todo en este mundo, y hay prácticas para todos.
… algunas pueden llevarnos a lugares no deseados, creando más distracción, confusión y fantasías sobre nosotros mismos.
Otras, en cambio, pueden ayudarnos a despertar la conciencia, conocernos mejor y desarrollar una relación más profunda con la realidad.
La práctica del yoga pertenece a esta segunda categoría.
Pero incluso el yoga puede convertirse en una fuente de confusión cuando dejamos de comprender correctamente sus herramientas.
Cuando atribuimos a sus prácticas funciones que no tienen o cuando cambiamos el significado de las palabras.
Existe una diferencia enorme entre la mente y el cuerpo de las culturas orientales que dieron origen a estas prácticas y la realidad occidental moderna.
Y precisamente por eso necesitamos comprensión, traducción y adaptación.
Cuando escucho hablar de tradiciones milenarias que supuestamente no han cambiado nunca y que deben mantenerse intactas a toda costa, suelo alejarme.
Pero también me alejo cuando escucho ideas que se presentan como tradicionales y espirituales sin ningún tipo de fundamento.
Ambos extremos terminan alejándonos de la experiencia directa.
Y el yoga fue siempre sobre observar y experimentar para comprender.
… pero cuando la mente empieza a complicarlo todo, terminamos alterando tanto el mensaje que al final solo queda el nombre.
Por eso me parece tan pertinente que cualquier práctica comience por aquello que vemos y sentimos con mayor claridad:
el cuerpo.
… porque es el punto de partida más honesto y accesible que tenemos.
La respiración.
La postura.
La manera en que nos movemos.
Todo eso puede ser observado directamente.
Cuando aprendemos a estar bien arraigados y conectados con nosotros mismos, algo empieza a florecer.
Como un gran árbol que puede crecer hasta tocar el cielo… cuando sus raíces son profundas.
Y para la mayoría de nosotros, esas raíces empiezan en el cuerpo.
📍 formaciones de verano en Valencia:
• 2–9 de agosto
• 16–23 de agosto
¿Tú qué opinas? Escribeme abajo porque te leo!
02/06/2026
Soy un gran admirador de los Yoga Sūtras de Patañjali.
Pero también creo que hoy necesitamos replantearnos la manera en la que guiamos a las personas dentro de la práctica.
Estos textos fueron escritos — supuestamente — hace miles de años.
Y sinceramente, da igual si tienen dos mil años o menos.
El punto importante es otro:
la realidad humana de aquella época era radicalmente distinta a la realidad de la sociedad moderna.
Diferentes sistemas nerviosos y estilos de vida.
Diferentes cuerpos y mentes.
Sí, los Yoga Sūtras empiezan desde una base ética y personal:
yama y niyama.
Y sí, mi maestro solía decir que en Ashtanga Yoga empezamos con las posturas y que, a través de la práctica, la persona se vuelve cada vez más consciente.
Pero honestamente…
lo que veo hoy en gran parte del mundo del yoga es gente empezando con posturas…
y permaneciendo igual de inconsciente que antes pero con articulaciones hipermóviles, vocabulario espiritual y el cuerpo dañado.
Mucha gente repite:
“Hay que empezar con yamas y niyamas.”
Pero ¿cómo puede alguien comprender la profundidad de esos conceptos con una mente constantemente sobreestimulada, dispersa y agotada?
¿Cómo puede florecer la consciencia en un sistema sin estabilidad?
Por eso creo que hoy debemos empezar definitivamente por el cuerpo.
Pero de manera inteligente.
No forzando formas.
No persiguiendo flexibilidad.
No interpretando espiritualidad.
Primero necesitas volverte fuerte.
Lo suficientemente fuerte para sostener tu propio cuerpo, estabilizar tu sistema nervioso y permanecer presente sin colapsar física o mentalmente.
Y desde esa fuerza empezamos a cultivar también la conexión con lo sutil.
Y la puerta de entrada hacia eso es la respiración.
No ejercicios respiratorios hechos como una performance,
sino aprender cómo la respiración cambia la percepción y tu energía.
Esa es la base.
Y desde ahí,
todo florece.
La verdadera transformación.
La verdadera meditación.
No la fantasía.
Si quieres desarrollar una práctica realmente profunda, inteligente y transformadora, acompáñame este verano en mis formaciones de Ashtanga Yoga y Pranayama.
Comenta “TRAINING” y te paso toda la información.
27/05/2026
La mayoría de las personas quieren cambiar su vida…
sin cambiar lo que repiten cada día.
Pero el cuerpo y el sistema nervioso no cambian por deseo.
Cambian por repetición.
Por eso el yoga original era una práctica diaria.
No para “hacer posturas”, sino para reorganizar lentamente la manera de respirar, sentir, reaccionar, pensar y vivir.
Cada respiración es entrenamiento.
Cada hábito es entrenamiento.
Cada pensamiento repetido también lo es.
La pregunta es:
¿estás entrenando libertad…
o estás entrenando estrés sin darte cuenta?
Esto es exactamente lo que trabajamos en profundidad dentro de mis formaciones de verano.
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