06/03/2026
Siempre nos sentimos felices de ver crecer a nuestros pececillos. Tras muchos años de escuela, hemos visto desarrollarse infinidad de proyectos pesonales. Hemos visto éxitos, fracasos y voluntad y tesón para volver a empezar, o para reconstruirse y siempre con un denominador común, los amigos del azul, aquellos con los que compartes tus p***s y tus alegrías porque sobre todo, compartes con ellos un mundo propio que está vedado a los demás. Un mundo al que todos damos siempre la
bienvenida y del que luego ya no quieres
salir más.
Hemos visto convertirse en ingenieros, médicos, cadetes, veteriniarios, farmacéuticos, enfermeras, historiadores, abogados y profesionales de muy diversos ambientes a un buen número de chavales que eran tan solo unos niños cuando se calzaron las aletas por primera vez en la escuela.
De todos nos sentimos muy orgullosos y muy felices por sus éxitos académicos o profesionales.
Pero hay un momento en la vida en que el orgullo alcanza el clímax, la satisfacción se desborda y tú rostro se llena de lágrimas de emoción. Y es cuando tus propios hijos hacen lo mismo y enlazan, de alguna manera, tu propio pasado con tu presente más inmediato y con tu futuro que, en realidad, es el suyo.
Mi hija Paloma, Divemaster de esta escuela, psicólogo y criminólogo, ha empezado también sus propios vuelos y ha empezado a crecer personal y profesionalmente. Y lo ha hecho a lo grande, ante un millar de personas, compartiendo sus miedos, sus proyectos y sus ilusiones con un montón de personas que, como ella, padecen diabetes. Y desde un mundo del que goza desde que tenía 4 años y que conoce muy bien.
Ha llevado el mar, y sobre todo la voluntad y la superación, a lo alto de un escenario en el Dibetes Experiencie Day. Y quiero compartirlo con todos vosotros
Cómo se comporta la glucemia cuando se está a más de 20 metros por debajo del agua. Una experiencia acuática con diabetes para compartir.Paloma Ynestrillas ...