27/05/2026
Un bel évènement en juillet ... avec une belle brochette d'instructeurs du 3 au 8ème Dan, que je remercie de venir. Ils ont tous été là, de la création du dojo à aujourd'hui ... un grand merci à eux, pour leur présence, leur aide, leurs conseils, sur les tatamis et hors tatamis. J'espère que vous allez aimer ce stage, et cette soirée anniversaire ... venez nombreux, même si vous ne pouvez pas faire le stage au complet.
19/05/2026
⛩️ On sera là !
Un moment d'échange et de partage ouvert à tous les pratiquants des Arts Aiki.
07/03/2026
On sera là !🔥🔥🔥
Notre prochain rendez-vous avant notre stage interdojos Takemusu Aiki France.
25/02/2026
Miyamoto Musashi: Buscando la eficiencia
Cuando la estrategia vence a la forma
Sasaki Kojirō era un samurái ejemplar. Elegante, disciplinado y exacto. Su técnica de corte —llamada Tsubame Gaeshi— era tan rápida como letal. Sus seguidores lo admiraban por su rigidez moral, su pulcritud marcial y su devoción por la forma perfecta. Todo en él era orden y previsibilidad. Precisamente eso lo condenó.
Del otro lado estaba Miyamoto Musashi. Errante, solitario, implacable. Un guerrero que había trascendido la técnica para dedicarse al estudio de la estrategia como arte superior. Su vida no estaba dedicada a repetir formas, sino a descifrar personas. Y Kojiro, con todo su rigor, era un libro abierto.
El duelo fue pactado con honor: isla de Ganryū, al amanecer. Sasaki llegó puntual, impecable, con su legendaria espada Monohoshizao, más larga que una katana común. Esperó. El sol subió. La tensión crecía. Musashi apareció dos horas tarde, en un bote, desarreglado, supuestamente recién despertado. Había olvidado su espada —dijo—, y talló un remo en el camino para reemplazarla. Todo esto era calculado.
Sasaki estalló en furia. Su juicio nublado, su cuerpo tenso. Musashi, en cambio, estaba en calma. Había estudiado todo: la impaciencia de Kojiro, su dependencia de la forma, la dirección del sol. Se posicionó con la luz a sus espaldas. Esperó. Cuando Kojiro lanzó su técnica, Musashi dio un solo paso y ejecutó el golpe definitivo. El remo, más largo que la espada, impactó en el cráneo. El duelo terminó antes de empezar.
Este momento no fue una trampa. Fue estrategia en su forma más pura. El combate no se gana solo con técnica, ni con perfección externa, ni con rigidez mental. Se gana con inteligencia, flexibilidad y comprensión profunda del momento. Morihei Ueshiba llamaría a esto Takemusu Aiki: la espontaneidad creativa nacida del entrenamiento verdadero.
La historia de Musashi y Kojiro no es un cuento de héroes y villanos. Es una lección de Budo. El que se aferra a la forma, cae con ella. El que fluye, vence.
¿Estás entrenando para repetir formas… o para aprender a resolver?
Gabriel Benitez©