14/10/2026
Querido Maestro Archie Gooding:
Hoy me despido de usted con profunda tristeza, pero también con un inmenso sentimiento de gratitud por el privilegio de haber sido su alumno y de haber recibido sus enseñanzas, no solo en el Karate, sino también en el camino de la vida y del espíritu.
Que Dios lo reciba en su Gloria y le conceda el descanso eterno.
Usted y su legado permanecerán para siempre en mi corazón y en el de mi familia. Fue un pilar fundamental en mi formación como artista marcial, pero, sobre todo, en mi crecimiento como ser humano. Sus enseñanzas trascendieron el dōjō: me ayudaron a comprender que el verdadero camino marcial no solo consiste en perfeccionar la técnica, sino también en cultivar el carácter, la humildad, la disciplina y el espíritu.
Maestro Archie, usted ha sido y seguirá siendo una fuente eterna de inspiración. Su ímpetu, su espíritu indomable, su carisma, su tenacidad, su dedicación, su bondad y su profunda marcialidad vivirán por siempre en quienes tuvimos el honor de conocerlo y aprender de usted.
Los grandes maestros nunca se marchan del todo, porque sus enseñanzas permanecen vivas en cada alumno, en cada práctica y en cada valor que sembraron a lo largo de su camino. Su legado seguirá trascendiendo generaciones, y una parte de usted continuará acompañándome en cada paso de mi camino marcial y personal.
A toda su familia, les hago llegar mis más sentidas condolencias. Que Dios les conceda fortaleza, paz y consuelo en estos momentos de profundo dolor.
Gracias por tanto, querido Maestro. Gracias por sus enseñanzas, por su ejemplo y por haber dejado una huella imborrable en mi vida. Siempre llevaré conmigo el honor de haber sido su alumno.
Que Dios lo bendiga y lo tenga en su Santa Gloria, Maestro Archie.
Su legado vivirá por siempre.
OSS.