La depresión y los ataques de pánico no vienen de sentir; vienen de la presión de años tapando lo que no te has permitido sentir
TIKUN OLAM - Isaac Lev
🧠 Psicólogo - 🌟 Coach Espiritual - 📜 Estudiante de Cabalá
La infancia no es destino pero si influye en el destino.
21/08/2026
No vivimos simplemente lo que nos ocurre objetivamente. 🧠 Vivimos también lo que eso significa para nosotros emocionalmente.
Dos personas pueden atravesar una misma situación y experimentarla de maneras completamente distintas.
Una ruptura puede ser para alguien una pérdida dolorosa. Para otra persona puede sentirse como abandono, humillación o confirmación de que “nadie se queda”. 💔 El hecho externo puede ser parecido. La realidad interna no.
Por eso no basta con preguntarnos “¿qué pasó?”. También necesitamos preguntarnos: “¿qué significó para mí?”, “¿qué parte de mi historia se activó aquí?” y “¿qué estoy viendo del presente a través de experiencias del pasado?”. 🔍
Aquí aparece una idea importante de la psicología de Jung: la realidad psíquica. Lo subjetivo no es algo menor ni menos real. Es la forma concreta en que cada persona experimenta el mundo.
Y aquí hay un equilibrio importante. ⚖️ No conviene pelearse con la realidad objetiva. Hay cosas que son como son y necesitamos aprender a aceptarlas, adaptarnos y fluir con ellas.
Pero tampoco conviene pelearse con nuestra realidad emocional subjetiva. 🌊 Si algo me duele, me asusta o me activa, decirme “no debería sentir esto” no suele ayudar. Esa emoción necesita espacio, comprensión y sentido.
Darle espacio no significa dejar que nos domine. Puedo sentir abandono sin concluir que todos me van a abandonar. Puedo sentir miedo sin asumir que estoy realmente en peligro. Puedo sentir rabia sin actuar automáticamente desde ella.
La clave no es obedecer cada emoción, sino escucharla sin perder contacto con la realidad. 🌱
Y por eso tampoco existen fórmulas psicológicas universales. No hay dos depresiones iguales, no hay dos miedos al abandono iguales y no hay dos historias iguales.
Una terapia profunda no debería intentar encajarte dentro de una teoría, sino comprender tu historia, tu experiencia y la lógica interna de lo que te está pasando. 🧩
Si sientes que hay patrones, miedos o heridas que se repiten en tu vida y quieres comprenderlos más profundamente, puedes trabajar conmigo en terapia individual. 🤝 No para aplicar una fórmula prefabricada, sino para entender juntos qué está ocurriendo en tu historia concreta y cómo empezar a transformarlo. ✨
Si quieres recibir información, escríbeme la palabra TERAPIA por WhatsApp al 058-674-7651 📲
La profecía de Gog y Magog genera miedo y visiones de destrucción nuclear. Pero si entiendes mal estas escrituras, vives con temor innecesario. Comprender su verdadero significado eleva tu conciencia y conexión espiritual.
No podemos modificar el pasado, pero sí podemos cambiar el lugar que el pasado ocupa dentro de nosotros.
Dios es la unidad de toda la realidad, abarcando a cada ser humano. Por eso, la redención que se acerca es para toda la humanidad, sin excepción. Una salvación parcial es una contradicción en sí misma.
Descubre el escenario profético de Gog y Magog, donde naciones buscan destruir a Israel tras su regreso del exilio. Testimonia la intervención divina y la redención final, donde la humanidad conocerá a Dios y reinará la paz.
La elevación de conciencia puede acelerar la redención, haciéndola radicalmente menos dolorosa. Sin embargo, si no se adelanta, llegará en su tiempo, aunque el camino sea más largo, duro y lleno de obstáculos. Este proceso, llamado Gog y Magog, forzará el cambio de conciencia inevitablemente.
La historia atraviesa sus propias contracciones, momentos de tensión y crisis que empujan hacia algo nuevo. Al igual que un parto, estas fases crecen en intensidad, con un propósito: dar a luz a lo que aún no ha nacido.
30/07/2026
Quiero compartir algo que para mí es motivo de profundo orgullo: he pasado a formar parte de Roots (Raíces), un movimiento formado por palestinos e israelíes que trabaja por el entendimiento, la no violencia y la transformación del conflicto.
Ya he comenzado a participar en , círculos de escucha donde nos reunimos palestinos y judíos religiosos que vivimos en Judea y Samaria, Cisjordania para otros. Precisamente desde el centro del conflicto queremos hacer brotar una semilla de esperanza, escucha y reconciliación.
Del río al mar, para nosotros, es Eretz Israel; para ellos, Palestina. Pero en esta tierra vivimos aproximadamente siete millones y medio de judíos y una cifra semejante de palestinos y árabes israelíes. Nadie va a desaparecer. Expulsar al otro sería profundamente inmoral y tampoco constituye una solución realista. La pregunta es cuántas muertes y guerras más necesitaremos para aceptar que, tarde o temprano, tendremos que encontrarnos.
Algunas personas dicen que el 7 de octubre les abrió los ojos y les demostró que la paz es imposible. A mí me sucedió lo contrario: comprendí que una guerra eterna jamás podrá ofrecernos verdadera seguridad. Necesitamos una paz segura y responsable, pero la seguridad real no puede consistir en vivir permanentemente en guerra.
Creo profundamente que nuestro regreso a esta tierra después de dos mil años no tuvo como finalidad perpetuar el conflicto. El encuentro con otro pueblo que también la considera su hogar no es un error en el plan de Dios: quizá sea nuestra gran prueba espiritual. ¿Seremos capaces de hacer realidad la visión de los profetas y recordar que uno de los nombres de Dios es Shalom?
Para mí, esto no es un invento extraño ni una ruptura con la Torá. Es intentar continuar, humildemente, el legado de grandes maestros como el rabino Yehuda Amital, el rabino Menachem Froman y el rabino Shagar. Cada uno desde su propio camino nos enseñó un sionismo religioso profundamente arraigado en la Torá y en Eretz Israel, pero también dotado de una voz moral, de humildad y de la capacidad de reconocer la humanidad y la historia del otro.
Un judaísmo cuya luz no queda restringida exclusivamente al pueblo judío, sino que atraviesa fronteras y se siente responsable ante toda la humanidad. Y, desde luego, ante los árabes palestinos con quienes compartimos esta tierra.
Es un judaísmo que no santifica la guerra. Reconoce el deber de defendernos y comprende que, tristemente, en ocasiones la guerra puede ser necesaria. Pero nunca la convierte en un ideal ni en nuestro destino. La guerra es una trampa que nos pone en peligro a todos, y nuestra responsabilidad es pensar también cómo salir de ella.
La religión puede convertirse en parte del problema cuando se utiliza para justificar el odio y la violencia. Pero precisamente porque toca las capas más profundas de nuestra identidad, también debe ser parte de la solución. La paz no podrá construirse excluyendo al judaísmo y al islam, sino mediante un encuentro profundo entre ambas religiones.
La Torá nos deja una imagen poderosa: después de haber sido separados, Isaac e Ismael aparecen nuevamente juntos para enterrar a su padre Abraham. Nuestros sabios vieron en ese encuentro una forma de *teshuvá*, de retorno. Quiero creer que los hijos de Isaac y los hijos de Ismael también podemos volver a encontrarnos alrededor del legado de nuestro padre Abraham.
Esta experiencia me está conmoviendo y abriendo profundamente los ojos. El otro día, cuando salía para uno de los encuentros, mi hijo me preguntó:
—Papá, ¿dónde vas?
—Voy a encontrarme con mis amigos palestinos.
Sentí orgullo de poder enseñarle que existe otra posibilidad: no matarnos, odiarnos, ignorarnos ni evitarnos, sino encontrarnos.
Más adelante haré un vídeo contándoos esta experiencia con mayor profundidad. Mientras tanto, podéis conocer mejor la iniciativa aquí:
**Página oficial de Roots:**
https://www.friendsofroots.net/
**Pódcast con el rabino Hanan Schlesinger:**
https://www.youtube.com/watch?v=uG9fJZKBU5E&time_continue=20&source_ve_path=MjM4NTE&embeds_referring_euri=https%3A%2F%2Fwww.friendsofroots.net%2F
Bezrat Hashem, quiera Dios que podamos construir ese futuro tan judío, tan humano y tan universal: un futuro de paz.
Sobre las imágenes: En la primera vemos un encuentro entre niños palestinos y niños judíos israelíes que viven en Judea y Samaria. Esto también es Roots: permitir que la próxima generación pueda conocerse y encontrarse antes de aprender a temerse, odiarse o ignorarse.
En la segunda aparecen el rabino Hanan Schlesinger y el activista palestino Ali Abu Awwad, dos de los cofundadores de Roots–Shorashim–Judur y protagonistas de este movimiento de diálogo, no violencia y reconciliación.
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