Javier Pool TKD

Javier Pool TKD

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¡Hola! Soy Javier Pool, Licenciado en Educación Física, maestro de TKD y amante de los memes ❤️

29/08/2026

Mi maestro cuando llegan papás a pedir informes:

18/08/2026

Lo que no puedo controlar…

Si hay algo que hubiera deseado que alguien me dijera antes, es que hay muchas cosas en la vida que simplemente no están bajo nuestro control.

Y creo que durante mucho tiempo la vida me engañó.

Me dio las mieles de creer que, si trabajaba lo suficiente, si era disciplinado, si aguantaba, si insistía y si realmente quería algo, entonces podía conseguirlo.

¿Y cómo no iba a creerlo?

Durante años me lo confirmó:

Gané medallas en Olimpiada y nacionales.
Entré a la Facultad de Educación Física.
Entrené, estudié y trabajé al mismo tiempo.
Me recibí de la licenciatura.
Llegué a una Selección Nacional.
Viajar por el mundo.
Trabajé en lugares donde quería estar.
Puse mi propia escuela.
Me convertí en entrenador.

Cada logro reforzaba la misma idea: “si quieres algo de verdad, puedes conseguirlo”.

Hasta que decidí tener medallistas nacionales.

Y ahí la vida decidió ponerme en mi lugar.

Porque por primera vez entendí que mi sueño no dependía únicamente de mí.

Puedo diseñar entrenamientos.
Puedo estudiar.
Puedo corregir.
Puedo exigir.
Puedo acompañar.
Puedo sacrificar horas, dinero, fines de semana y hasta parte de mi vida personal.

Pero hay dos cosas fundamentales que no puedo controlar:

El apoyo que cada padre o madre esté dispuesto a darle a su hijo.

Y, todavía más importante:

El tamaño del sueño que cada deportista tenga para sí mismo.

Yo puedo soñar con tener medallistas nacionales. Puedo imaginar a mis alumnos arriba de un podio, escuchar un himno, ver una medalla en su pecho y pensar que todo el trabajo valió la pena.

Pero ese sueño es mío.

No puedo obligar a un deportista a querer lo mismo que yo quiero para él.

No puedo querer por él.
No puedo entrenar por él.
No puedo sacrificarme por él.
No puedo convencer a sus padres de apoyar un proceso que quizá ellos no consideran prioritario.

Y descubrirlo ha dolido más que cualquier lesión, cualquier derrota y cualquier combate perdido.

Porque es mucho más fácil pelear contra un rival que aceptar que hay batallas en las que puedes hacer absolutamente todo bien… y aun así no depende de ti ganar.

Quizá esta sea una de las lecciones más duras que me ha dado el deporte:

Mi responsabilidad es construir el camino. No puedo obligar a nadie a recorrerlo.

Puedo enseñarles a soñar.
Puedo darles herramientas.
Puedo exigirles.
Puedo acompañarlos.
Puedo poner todo lo que tengo sobre la mesa.

Pero al final, ellos tendrán que decidir cuánto quieren apostar por ese sueño y sus familias cuánto están dispuestas a acompañarlos.

Y eso me ha obligado a cambiar una idea que durante mucho tiempo tuve muy arraigada:

No necesito controlar el resultado para saber que estoy haciendo bien mi trabajo.

Porque quizá mi mayor logro como entrenador no sea fabricar medallistas.

Quizá sea ayudar a que aquellos que realmente quieren llegar lejos tengan las herramientas, la disciplina y el carácter para intentarlo.

Y si algún día llega esa medalla nacional, será maravilloso.

Pero ahora entiendo algo que antes no quería aceptar:

Yo puedo poner el 100% de mi esfuerzo.
Pero el resultado siempre tendrá una parte que no me pertenece.

Y aprender a vivir con eso…

ha sido uno de los combates más difíciles de mi vida.

-Javier Pool

11/08/2026

Acabo de ver un video de unos niños jugando fútbol en la calle, en la cuadra, como la infancia que me tocó vivir.

De esas tardes en las que salías a jugar sin que nadie te organizara la actividad. Aprendías a ganar y a perder, a frustrarte, a levantarte, a defenderte, a trabajar en equipo, a resolver problemas, a confiar en ti mismo… y hasta a jugarte la vida por un refresco 😂

Y pensé: “Ojalá mi hijo pudiera vivir algo así”.

Pero después entendí algo: los tiempos cambiaron.

Es muy fácil decir que “los padres de ahora ya no dejan jugar a sus hijos”, como si todo fuera una cuestión de falta de voluntad.

Antes, muchas familias funcionaban de otra manera. Uno de los padres trabajaba y el otro podía estar en casa; los niños salían a la calle, se encontraban con otros niños y simplemente jugaban.

Hoy, para muchas familias, ambos padres tienen que trabajar para salir adelante.

Y entonces aparece una pregunta incómoda:

Aunque yo lograra que mi pareja se quedara en casa para que mi hijo pudiera salir a jugar… ¿con quién jugaría, si los niños de las otras casas están en dicha situación?

No creo que tengamos que vivir lamentándonos porque nuestros hijos no tuvieron la infancia que nosotros tuvimos.

Nos tocó una época que, con sus problemas, nos regaló algo muy valioso: mucho tiempo para jugar, explorar y aprender por nuestra cuenta.

A nuestros hijos les tocó otra realidad.

Y quizá nuestra responsabilidad no sea intentar regresar el tiempo, sino buscar nuevas maneras de darles aquello que el juego nos enseñó a nosotros.

👉🏽Ahí es donde el deporte puede convertirse en una herramienta enorme👈🏽

Porque un entrenamiento bien llevado no solamente enseña una técnica. También puede enseñarles a perder, a frustrarse, a esforzarse, a convivir, a resolver, a confiar y a levantarse después de equivocarse.

Y aquí también tenemos una responsabilidad quienes somos entrenadores.

No debemos olvidar que detrás del uniforme hay niños.

👇🏽Niños que necesitan aprender, competir y mejorar… pero también correr, reírse, equivocarse y jugar.

Quizá no podamos devolverles la calle que tuvimos.

Pero sí podemos procurar que, dentro de esta nueva realidad, tengan espacios donde puedan vivir un poquito de aquello que a nosotros nos hizo crecer.

Porque la infancia cambió.

Y nosotros también tenemos que aprender a acompañarla.

-Javier Pool

06/08/2026

Tengo unos cuantos alumnos que fácilmente podrían vender los 2, ya que cada que hay torneo se vuelven eunucos los hdsptm 😡

01/08/2026

Jajajajajajajajajajaja menos mal eso a mí no me pasa en mi academia 😮‍💨

21/07/2026

B R U T A L 🔥

𝐑𝐞𝐟𝐥𝐞𝐱𝐢𝐨𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐮𝐧𝐞𝐬:
𝐀𝐲𝐞𝐫 𝐦𝐞 𝐥𝐥𝐚𝐦𝐨 𝐥𝐚 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐭𝐚𝐥𝐥𝐞 𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞𝐠𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐞𝐝𝐚𝐥𝐥𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐟𝐮𝐭𝐛𝐨𝐥. 🇪🇸 🏆

No solo recibieron su medalla los jugadores🥇 Como ocurre habitualmente en los deportes de equipo, también la recibió el seleccionador, Luis de la Fuente🔝 . Incluso los árbitros tuvieron su medalla, su reconocimiento y su fotografía.
Me pareció bonito.

Porque, aunque todos sabemos que los protagonistas son los deportistas, también sabemos que nadie llega solo.

Me pregunto: Por qué esto ocurre con tanta naturalidad en los deportes de equipo y, sin embargo, en muchos deportes individuales el entrenador desaparece en el momento del podio?

No conozco cómo ocurre en todos los deportes individuales y, de hecho, me gustaría conocer vuestras experiencias.

Desde la mía, Jesús nunca recibió una medalla. Nunca recibió un diploma. Si no compartiéramos la misma casa, probablemente no tendría ningún recuerdo material de aquellos títulos mundiales o del oro olímpico.🥋 🥇
Y, sin embargo, él estaba todas las horas de entrenamiento, empujando, corrigiendo, motivando... Pero, además, mientras descansábamos, él seguía trabajando.📈
Analizaba vídeos. Planificaba entrenamientos. Buscaba soluciones. Pensaba cómo sacar la mejor versión de nosotros.

Cuando un deportista sube al podio, vemos el resultado de unos minutos de competición. Lo que no vemos son los miles de horas que hay detrás. Y, en muchos deportes individuales, una gran parte de esas horas pertenecen al entrenador.
En muchos deportes individuales, además, quien ha construido al deportista durante años ni siquiera ocupa siempre el lugar de entrenador en la competición.

Os dejo una imagen de una idea que surgió, pero finalmente no se llevó a cabo, para que la medalla olímpica pudiera dividirse y el deportista pudiera compartir con el entrenador o cualquier otra persona a la que considere tan merecedora del galardón como ellos mismos, por el apoyo que le hayan brindado durante su preparación.🙌

Por eso me pregunto:
Deberíamos replantearnos la forma en que reconocemos el trabajo de los entrenadores en los deportes individuales?

No sé si la respuesta es una medalla, un diploma o cualquier otra forma de reconocimiento.
Lo que sí sé es que ninguna de aquellas medallas perteneció nunca a una sola persona 🥋🥋

17/07/2026

Siempre aparecen los mollera sumida diciendo:
“Es que eso es fútbol, nosotros hacemos Taekwondo.”

Como si la pasión fuera exclusiva de un deporte.

Se nota que nunca compitieron de verdad… ni a las canicas.

La realidad es otra: al Taekwondo le hace falta esa maldita pasión que se respira en una cancha de fútbol. Esa que hace que un jugador corra una pelota como si fuera la última de su vida, que celebre una barrida, que se aviente de cabeza, que contagie a todo un equipo.

Y sí, los envidio.

No por el deporte que practican, sino por la intensidad con la que lo viven.

Ojalá algún día tenga cinco alumnos que sientan el Taekwondo con la misma pasión con la que cualquier equipo de fútbol, sin importar la liga, el nivel o el país, defiende sus colores.

Porque la técnica gana combates.
Pero la pasión cambia vidas.

-Javier Pool

04/07/2026

Lo de Cabo Verde en este Mundial trasciende el resultado de un partido. Es un recordatorio de una verdad tan antigua como el propio ser humano:

El talento puede iniciar una batalla, pero es el espíritu el que decide cuánto tiempo eres capaz de permanecer en ella.

La técnica es un privilegio; el corazón es una elección. La primera nace de las condiciones, la segunda del carácter. Y cuando ambas se enfrentan, no son pocas las veces en que la voluntad obliga a la técnica a inclinar la cabeza.

Los grandes imperios deportivos se construyen con recursos, infraestructura y generaciones de experiencia. Pero, de vez en cuando, aparece un equipo que no carga con el peso de la historia, sino con el fuego de quienes saben que no tienen derecho a rendirse. Es entonces cuando el deporte nos recuerda su esencia más pura: la dignidad de luchar aun cuando el mundo espera tu derrota.

Porque esa es la máxima de cualquier disciplina: lo que te falte de técnica debe sobrártelo en corazón. El talento impresiona; el coraje inspira. La técnica puede ganar partidos, pero el espíritu indomable es el que conquista la admiración eterna.

Y al final, los marcadores se olvidan. Lo que permanece es la memoria de aquellos que, aun siendo pequeños frente a los gigantes, decidieron pelear como si el tamaño nunca hubiera importado.

-Javier Pool

01/07/2026

Si México gana hoy, mando albrg a todos los papás tóxicos de mi escuela 🤞🏽

23/06/2026

Hay algo curioso que se repite una y otra vez.

Los alumnos que más apoyo requieren por falta de disciplina, atención, respeto o comportamiento, suelen venir acompañados por los padres más castrosos (chocosos) y quisquillosos.

Los que cuestionan todo, los que quieren opinar de todo y los que esperan un trato especial… curiosamente son los mismos cuyos hijos necesitan tres veces más correcciones, más paciencia y más atención que el resto.

Y no, la mensualidad no es más alta.

El alumno disciplinado, que escucha, se esfuerza y aprovecha la clase, paga exactamente lo mismo que aquel al que hay que repetirle las instrucciones diez veces, separarlo del grupo, recordarle las reglas y enseñarle hábitos que deberían haberse trabajado desde casa.

Pero aun así, nunca falta quien actúa como si hubiera contratado un entrenador personal, una niñera, un psicólogo, un maestro de educación especial y una fábrica de campeones… todo por la misma mensualidad.

Lo verdaderamente absurdo es que algunos padres sean incapaces de reconocer y valorar las propias características de sus hijos y el esfuerzo adicional que se hace específicamente con ellos.

Si fueran mis hijos, estaría agradecido. Escucharía a los maestros, preguntaría cómo puedo ayudar desde casa y procuraría apoyar en todo aquello que me solicitaran. Porque cuando alguien decide invertir más tiempo, más energía y más paciencia en tu hijo que en los demás, lo mínimo sería trabajar en equipo y mostrar gratitud, no convertirse en inspector de servicio.

Porque es muy fácil delegar la educación y luego inconformarse con los resultados.

El Taekwondo puede enseñar disciplina, autocontrol y perseverancia, pero no puede competir una hora al día contra veinte horas de permisividad.

Porque, al final, los niños aprenden de lo que ven.
-Javier Pool

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