10/05/2019
Hoy me desperté más temprano de lo normal, llegó el gran día! Me pongo mi uniforme y siento mi corazón latir rápidamente, sin darme cuenta ya estoy en el campo, me siento tan extraño! Es una mezcla de dolor de estómago, corazón que late con fuerza y una emoción indescriptible... de pronto, suena el silbato del árbitro y comienzo a correr, observo a mis compañeros, y también corren por la misma razón que yo, después de algunos minutos dejando mi corazón en la cancha, nos meten un touchdown... bajo mi cabeza, me invaden muchas emociones, incluso siento ganas de llorar, me he preparado tanto! Sin darme cuenta, veo tus ojos, no te has cansado de gritar y buscar mis ojos, y te escucho decir “ánimo hijo! no pasa nada, levanta tu cara, tú puedes!!!” Y no me doy cuenta del n**o en tu garganta. Entonces vuelvo a mi lugar, espero nuevamente el balón y me doy cuenta que es así, que el partido tiene que seguir y que pase lo que pase, tú estás ahí, no dejo de escucharte ni un momento, todos cantan a coro varias porras, algunas inventadas en ese momento, otras sé que te las sabes bien y llega nuestro momento! Lo hicimos bien...anotamos un touchdown!!! Entonces soy yo quien busca tu mirada y veo la alegría en tus ojos, te veo brincar junto a los demás papás. Me doy cuenta que no importa el resultado, ahí estás tú, siempre estarás tu! A fin de cuentas así es el football americano...siempre hay más amor que dolor! una mezcla de emociones, derrotas y triunfos, pero nada de eso cambiará el lazo que nosotros tenemos. Gracias mamá! Por tu apoyo, por qué a pesar de tu dolor cuando me ves triste por perder no me lo dejas saber, por tus palabras de aliento, por hacer que me levante nuevamente y siga luchando, por tus brincos, por tus porras, por ser mi enfermera personal, mi aguadora y mi nutrióloga, por tus abrazos y tu amor, por tus besos a pesar de mi sudor, por qué siempre estás ahí, por tu apoyo dentro y fuera de la cancha, por aguantar la lluvia, el sol, por pasar horas en un hospital cuando me lesiono, por tu cansancio, por tus desvelos, por faltar a tu trabajo o por no llegar a tiempo con tal de verme aún que sea por unos minutos, por simplemente dejarme saber, que pase lo que pase, ahí siempre estarás tú.