07/09/2026
¿QUE DESAPAREZCA EL PROFESIONAL DEL ESTATAL? SÍ… PERO QUE VUELVA A CASA
Si Chihuahua quiere una Liga Estatal con verdadera identidad, primero tiene que volver a premiar a las zonas que forman peloteros.
El béisbol estatal de Chihuahua necesita una sacudida.
Desde hace tiempo existe una discusión que cada vez toma más fuerza: ¿deben desaparecer los jugadores profesionales de la Liga Estatal?
Nuestra postura es clara:
Sí. Pero no de la manera en que muchos están pensando.
No se trata simplemente de cerrarles la puerta a los profesionales. Se trata de crear una regla que cambie por completo la manera en que las zonas trabajan, forman jugadores y defienden su identidad.
La propuesta sería sencilla:
Todo jugador nacido y formado en una zona del estado de Chihuahua que llegue al béisbol profesional deberá tener el derecho de regresar y jugar la Liga Estatal con la zona que lo vio nacer y desarrollarse, sin que su condición de profesional ocupe una plaza restringida.
Porque si ahí nació, ahí entrenó, ahí jugó infantiles, juveniles y regionales; si entrenadores, ligas y familias de esa ciudad participaron durante años en su formación…
¿por qué castigarlo por haber llegado al profesional?
Y todavía más importante:
¿por qué no premiar a la zona que logró producirlo?
QUE CADA ZONA JUEGUE CON LO QUE ES CAPAZ DE PRODUCIR
Ahí estaría el verdadero cambio.
¿Quieres profesionales en tu roster?
Fórmalos.
¿Quieres cinco?
Produce cinco.
¿Quieres diez?
Trabaja para mandar diez jugadores al profesional.
Pero que no sea tan sencillo solucionar las carencias deportivas buscando una cartera más grande para traer jugadores hechos en otros lugares.
Porque entonces la competencia deja de ser únicamente deportiva y comienza a convertirse en una competencia económica.
Con esta propuesta, cada zona tendría una razón enorme para invertir de verdad en sus ligas infantiles, academias, entrenadores, categorías juveniles y campeonatos regionales.
El mensaje para los directivos cambiaría completamente:
El jugador que formes hoy puede ser el profesional que defienda tus colores mañana.
Y ahí sí estaríamos hablando de desarrollo.
EL PROFESIONAL NO SERÍA EL PROBLEMA; EL PROBLEMA SERÍA NO HABERLO FORMADO
Imaginemos el escenario.
Un muchacho de Delicias crece jugando béisbol en Delicias, desarrolla su talento, recibe oportunidades, llega al profesional y años después quiere representar a la III Zona.
¿Por qué habría que verlo como un “refuerzo profesional”?
Es producto de esa zona.
Lo mismo tendría que suceder en Chihuahua, Juárez, Parral, Cuauhtémoc, Madera, Ojinaga, Camargo, Jiménez, Nuevo Casas Grandes y cada región que compite dentro del Estatal.
Cada quien con los profesionales que haya sido capaz de producir.
Eso generaría algo que actualmente hace muchísima falta:
IDENTIDAD.
Volveríamos a ver aficionados siguiendo no solamente un uniforme, sino a jugadores que conocen desde niños.
Al muchacho que vieron jugar una final infantil.
Al que destacó en el Regional.
Al que firmó profesional.
Al que se fue a perseguir un sueño.
Y al que regresó años después para defender a su tierra.
Eso tiene un valor que ningún cheque puede comprar.
¿Y SABEN QUÉ MÁS PROVOCARÍA?
Una auténtica carrera por desarrollar talento.
Las zonas entenderían que tener buenas categorías infantiles ya no sería solamente organizar torneos y tomarse fotografías.
Sería construir el futuro del equipo de Primera Fuerza.
Los entrenadores tendrían mayor responsabilidad.
Las academias tendrían mayor importancia.
Los juveniles tendrían una ruta.
Los directivos tendrían que mirar hacia abajo antes de mirar hacia afuera.
Y los niños podrían crecer pensando:
“Algún día puedo jugar profesional y después regresar a representar a mi ciudad.”
Eso es pertenencia.
Eso es identidad.
Y eso también es construir béisbol.
EL DINERO NO DEBERÍA DECIDIR QUIÉN TIENE EL MEJOR EQUIPO
Una Liga Estatal fuerte no debería convertirse en una subasta donde gana quien tiene capacidad para contratar más talento.
Debería ganar quien mejor trabaja.
Quien mejor desarrolla.
Quien mejor detecta.
Quien mejor prepara.
Quien más oportunidades genera.
Porque si una zona lleva diez años sin producir jugadores de nivel profesional, quizá la pregunta no debería ser:
“¿A quién podemos contratar?”
La pregunta debería ser:
“¿Qué estamos haciendo mal para no producirlos?”
Esa pregunta puede incomodar.
Pero también puede transformar el béisbol de Chihuahua.
NO QUITEMOS A LOS PROFESIONALES. CAMBIEMOS LA MANERA DE MERECERLOS.
Eliminar indiscriminadamente al profesional sería desperdiciar talento chihuahuense.
La propuesta puede ser mucho más ambiciosa:
Profesional formado por tu zona: libre para representar a su tierra.
Profesional producido fuera de tu zona: sujeto a las restricciones que establezca el reglamento.
Así de sencillo.
Y para evitar trampas habría que definir jurídicamente qué significa “jugador formado por una zona”: nacimiento, residencia deportiva, años mínimos participando en sus ligas o categorías de desarrollo y mecanismos claros para resolver casos especiales.
Porque tampoco se trata de cambiar domicilios en un papel cuando el jugador ya está hecho.
Se trata de reconocer quién realmente lo formó.
EL ESTATAL VOLVERÍA A TENER APELLIDOS, HISTORIAS Y BARRIOS
El Campeonato Estatal de Chihuahua tiene algo que pocas competencias poseen: ciudades enteras capaces de identificarse con un equipo.
Eso vale oro.
Hay rivalidades.
Hay historia.
Hay familias que llevan generaciones siguiendo el béisbol.
Hay estadios llenos.
Hay orgullo por una zona.
Pero esa identidad se debilita cuando el aficionado deja de reconocer a quienes representan sus colores.
Queremos un Estatal competitivo, sí.
Queremos espectáculo, claro.
Queremos grandes peloteros.
Pero también queremos mirar al terreno y reconocer a Chihuahua dentro de Chihuahua.
Que Delicias produzca los suyos.
Que Parral produzca los suyos.
Que Juárez produzca los suyos.
Que Chihuahua produzca los suyos.
Que Cuauhtémoc produzca los suyos.
Que cada zona haga su tarea.
Y entonces veremos quién trabaja mejor.
PORQUE EL VERDADERO CAMPEONATO EMPEZARÍA AÑOS ANTES DE LA FINAL
Empezaría en una liga infantil.
En una jaula de bateo.
En un entrenador corrigiendo un swing.
En un pitcher aprendiendo a lanzar.
En un catcher trabajando después del entrenamiento.
En unos padres recorriendo kilómetros para llevar a su hijo a jugar.
En un joven recibiendo su primera oportunidad.
Y eventualmente, en una firma profesional.
Ese jugador no apareció de la nada.
Alguien lo hizo.
Una familia lo sostuvo.
Entrenadores lo prepararon.
Una liga le dio juegos.
Una ciudad le dio identidad.
Entonces, cuando ese muchacho llegue al profesional y después quiera regresar al Estatal…
que vuelva a casa.
Sin ocupar el lugar de un extranjero deportivo en su propia tierra.
Porque quizá la discusión nunca debió ser si los profesionales deben desaparecer.
La verdadera discusión debería ser:
¿QUÉ ZONA ESTÁ HACIENDO EL TRABAJO NECESARIO PARA PRODUCIRLOS?
Ahí está el reto.
Y si algún día conseguimos que las diez zonas estén peleando no solamente por levantar un campeonato, sino por ver quién produce más peloteros profesionales, el gran ganador no será Delicias, Chihuahua, Parral, Juárez ni ninguna otra ciudad.
El ganador será el béisbol de Chihuahua.