16/04/2023
ULTRA TRAIL ITURBIDE O CÓMO CAÍMOS EN EL MISMO LUGAR EN EL QUE CAYÓ JENNI RIVERA.
Decidimos correr en el Ultra Trail Iturbide, en Nuevo León. Max se inscribió a 100 km, yo Laura y Erendira a 30 km, desde el inicio nos pareció interesante correr en un lugar no tan cercano a los lugares en dónde hemos corrido, en el norte del país. Esta vez tuvimos compañía, se trató de Diego, Luis y "El Doctor", los amigos de Max que muy amablemente nos apoyaron con el transporte.
Hicimos una escala en Querétaro el viernes por la noche donde descansamos, cenamos y preparamos los últimos detalles para salir el sábado rumbo a Iturbide. Salimos 11:30 AM de Querétaro, pasamos cerca de Matehuala y llegamos 5:30 PM a Iturbide, el pueblo nos pareció tranquilo y a mí me dió la impresión de estar en un pueblo minero. Nos hospedamos en la Casa de los Abuelos, nuestra anfitriona hizo una pregunta que me hizo darme cuenta de que, definitivamente, habíamos cambiado de región geográfica: "¿traen mueble?" que significa ¿traen coche? Nos ofreció varias camas en la planta alta de su casa para descansar, en ese lugar se unió José quien también corrió 30 km. La hora de salida para los corredores de 100 km estaba fijada a las 9 PM por lo que fuimos a recoger el kit al centro de la población y a comer hamburguesas en un puesto del parque.
Todo estaba ya preparado en la plaza principal; el arco de salida, la tarima, el papel picado con los colores azul y verde, las vallas y hasta un mini set estilo vaquero para tomarse fotografías. En el quiosco estaban entregando los kits de corredor y me pareció que estaba bien organizada la entrega de ellos, la sorpresa fue que nos dieron a cada corredor un six de cervezas Heineken y que había un busto de Jenni Rivera en el parque.
Hecho esto, fuimos a acompañar a Max para que se cambiara y preparara las cosas que necesitaría en la carrera. A las 8:30, él ya se encontraba listo y calentando mientras los demás tomábamos fotos con un perrito que se encontraba en el parque.
A las 9 PM comenzó la ceremonia de inauguración donde al ritmo de "Pretty Woman" y "All the single ladies" presentaron a los corredores rarámuris Juanita y Toño Ramirez quienes corrieron 50 km. También estuvieron presentes autoridades del pueblo de Iturbide, la reina de las fiestas, el padre y los organizadores de la carrera. El padre bendijo la carrera lo cual no es algo que se vea muy comúnmente y lo extraordinario fue que anunciaron que al día siguiente el padre también correría 30 km antes de dar la misa del domingo de ramos ("qué padre!, padre"). Entonces empezó la cuenta regresiva para que los participantes que correrían 100 km dieran inicio a su carrera, pusieron "Gonna Fly Now" y el arco de salida se cubrió de chispas de fuegos artificiales mientras daba inicio la carrera de ultradistancia. Los competidores, entre ellos Max, correrían 7 km antes de volver a pasar por el mismo lugar de salida así que mientras los esperábamos participamos animadamente en las rifas, juegos y trivias para ganar playeras, calcetas y gorras. Aunque no ganamos nada porque no teníamos la respuesta a ninguna pregunta de la trivia, sí nos dimos una buena divertida con los demás corredores y sus acompañantes, gritándole a Cristy y a Mario (los organizadores) para que nos tocara algo. El tiempo se pasó rápido, anunciaron que ya venía el primer y segundo lugar pero entraron por el lugar equivocado así que tuvieron que saltar vallas y cambiar de dirección porque sí andaban muy concentrados, Max venía en tercer lugar, a buen ritmo y muy bien orientado así que no hubo problema con él y siguió su camino rápidamente ya que aún faltaban 93 km. Entonces nos fuimos a dormir porque había que levantarse temprano al día siguiente ya que la cita era a las 6:30 de la mañana. Hacía calor y dejamos las ventanas de la habitación abiertas, pero en la noche comenzó a hacer mucho viento, pensamos cómo la estaría pasando Max.
Debido a que nuestros celulares cambiaron de horario porque estaban programados de acuerdo al horario de verano sufrimos una confusión que nos aceleró y nos hizo pensar que llegaríamos tarde a la carrera y sin desayunar nada. Afortunadamente la televisión marcaba la hora correcta y nuestra anfitriona nos corrigió la hora, íbamos a tiempo y nos dio tiempo de tomar café con galletas que nos invitó ella.
Llegamos al corral de salida y ya había ya mucha gente que correría 30 y 18 km, calentamos apresuradamente (como de costumbre jeje), tomamos algunas fotos y salimos entre confetti y la canción "Eye of the Tiger". Yo, Laura, me adelanté los primeros kilómetros pero luego una señal en el camino me confundió (porque Ryoga) y en lo que pensaba qué camino tomar me alcanzó Erendira. A partir de ahí nos fuimos juntas a lo largo de toda la ruta. Como en el km 7 nos desviamos de la ruta, unos corredores decían que el camino era derecho y otra corredora decía que era hacia arriba. Decidimos hacerle caso a la mayoría, además "derecho" se veía más interesante y pues resulta que nos equivocamos y nos adentramos a la ruta que era para los corredores de 50 km y 100 km, la bajada ahí era muy técnica pero tenía una vista panorámica muy bonita que aprovechamos para tomar algunas fotos. Erendira me dijo que me apurara a posar para mi foto porque tenía prisa xD y una chava finalmente se dio cuenta del error porque traía la ruta de wikiloc en su reloj, recuerdo que al escucharla un corredor dijo: "yo no le hago caso a wikiloc porque esa ruta es del año pasado y las marcas son recientes". Quedó. Así que ahí nos tienen, regresando un kilómetro hacia arriba, se armó el cotorreo y el espíritu de grupo no decayó, enmendamos nuestro error y nos mezclamos con los que venían atrás y habían tomado la ruta correcta. El bosque a esa altura estaba muy bonito, con mucha hojarasca, húmedo y con unas bajadas bien resbalosas que parecía que con cualquier descuido saldríamos directo al voladero jajaja. Nos dieron la segunda pulsera, es la primera vez que nos dan pulseras para comprobar que pasamos por algún punto, casi siempre nos marcan con un plumón el dorsal y ya está, ¿acaso era porque estábamos en el norte?.
Seguimos corriendo y escuchando el cotorreo. Un señor me dijo que si de casualidad no era yo de Huachochi jaja (qué honor que me confundan con una ráramuri, pero no). Lo terminamos rebasando y continuamos corriendo, adelantamos a muchos en la subida porque somos buenas en las subidas. Al llegar al abasto comimos mucha sandía y tomamos electrolitos con sabor a limón mientras dejamos pasar a varios. Seguimos corriendo tranquilamente por una brecha ancha y recuerdo en especial un paisaje donde muchísimo heno colgaba de las ramas de los árboles secos y en donde el suelo era blanco. Era un paisaje color plata, como si se tratase de una tierra-abuela con canas. Fue de mis paisajes favoritos. Continuamos.. la vegetación y el terreno cambiaron y el calor comenzaba a pegar, tomamos fotos entre los matorrales y las yucas que abundaban por ahí. El tercer abasto se encontraba justo en donde lo necesitábamos, lo curioso es que había carnita asada dentro de un asador grande (porque el norte). Tomamos muchísima agua, comimos sandía fresca y nos anunciaron que faltaban 7 km para terminar. La última parte fue la más pesada, por el calor, las piedras del cañon seco del río y el cansancio acumulado. Trotamos lo más que podíamos y caminábamos en algunas partes. Poco a poco fuimos adentrándonos al pueblo y finalmente llegamos, le dije a Erendira que nos tomáramos de las manos para entrar a la meta y la emoción hizo que se me olvidara todo y que entrara con toda la energía que me quedaba al arco de meta. Hasta se nos antojó una cerveza fría pero no había en el abasto final así que tomamos agüita y esperamos a Max que no tardó en llegar justo después de nosotras. Llegó en segundo lugar. Es una máquina. Felicidades desde aquí.
Resulta que la avioneta de Jenni Rivera cayó por esas tierras, nos contaron más tarde que fue todo un evento mediático y que por eso el busto de ella se encuentra en el parque central de la población. Curioso, ¿no?
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