29/01/2024
CHIEFS VS RAVENS.
Un partido, vaya, decepcionante. En toda la extensión de la palabra. Toda una temporada que pintaba para más, una temporada en la que los Ravens eran el equipo a vencer.
Y se perdió de la peor forma. No fue un partido con garra como otros partidos de postemporada que hemos visto ya, sino que fue un partido con un equipo local muy, pero muy nervioso, jugando a veces de manera poco deportiva, qué va, no puedo decir que las cebras ayudaron a Mahomes más que con la reacción exagerada con Kyle Van Noy, pero de ahí en fuera... faltas personales. Demasiadas yardas regaladas, un touchdown que se perdió en el momento más crítico... y un Kansas City que, si bien ganó hoy, no lo veo fuerte para el Súper Tazón, pero ya mejor ni digo nada; lo decía antes de este encuentro, y ya vimos qué pasó.
¿HAY CULPABLES DE ESTA DERROTA?
Mucha gente está culpando a Lamar, cuando no, ni al caso. Lamar hizo lo que pudo, en la mejor posición que pudo, la intercepción al final sí fue su error, pero Kansas City tuvo varias cosas en las que le ganó al equipo completo de Baltimore, por un amplio margen, y que, en conjunto con el cuerpo de entrenadores, fueron la causa de que hoy no fuera un juego como otros. Eso sí: no fue un asunto de QBs.
En primer lugar, las línea ofensiva. Está muy bien que Lamar corra y se zafe de las capturas, que salga de la bolsa de protección. Pero no lo hizo por estrategia, lo hizo literalmente porque si no, o lo atrapaban atrás o simplemente lo forzaban a lanzar el balón a tierra de nadie. La línea ofensiva de Baltimore actuó fatal, no importa que la defensa de Kansas City haya sido la segunda en el torneo, se permitió mucha presión a Jackson, y daba coraje ver cómo quedaban con cara de tontos, viendo a Lamar correr, y hasta contribuyendo a su tacleada, por error, en un intento desesperado de atrapar al contrario.
En segundo lugar, la línea defensiva. Qué bárbaros los de Kansas City, Madubuike hizo una participación muy puntual al final del encuentro, en el cuarto final, pero en todo el partido, Mahomes tuvo tiempo de sobra para ejecutar sus jugadas. ¡Mucho! Era como si no tuviéramos a Queen, a Smith (que hizo una jugada muy lamentable para otras quince yardas de castigo), a ninguno de nuestros nombres estrella. Kansas City pudo jugar con sus armas como quiso, su ataque por tierra con Pacheco, imparable, mientras que nuestro ataque terrestre fue muy puntual y poco efectivo.
En tercer lugar, la secundaria. Prácticamente fue el juego de Lamar y Hamilton. Kelce, desmarcado, en múltiples ocasiones hizo recepciones que infundieron miedo en Baltimore. Mahomes pudo usar a sus receptores de la manera que quiso, y aun siendo jugadas terrestres, la defensiva profunda poco podía hacer ante lo que era un verdadero desafío: predecir si era una jugada por aire o por tierra. Los receptores de Baltimore estuvieron neutralizados en casi todo el encuentro, todos ya sabían su trabajo en la secundaria de Kansas City: tú a él y yo a éste. Coberturas muy buenas, jugadas bien leídas, pero fue un trabajo de todos para los Jefes.
Por último, y esto es lo más grave, el cuerpo de entrenadores. Se hicieron las adaptaciones necesarias frente a los Texans. Se hizo lo necesario para avanzar hacia la victoria, manteniendo un juego de pocos puntos en la primera mitad, pero fueron adaptaciones tardías en el juego anterior, aquí no llegaron. Monken y Macdonald no supieron en dónde meterse, la desesperación era más que evidente en Macdonald, Monken nomás porque no estaba en el campo. Las adaptaciones se hacen rápido, no hay por qué esperar al medio tiempo, y uno debe mantener la creatividad en las jugadas para dificultar la lectura al oponente, como tener lo necesario para reaccionar ante lo que haga. No hubo nada de eso, y me desilusionó y desesperó profundamente la cara de im***il (con todo respeto), de Harbaugh, quien, en vez de hablar con Macdonald o con Monken para saber qué hacer, sólo estuvo ahí, mirando hacia el tablero del estadio. Fue como ver a Foreman, digo, a Tomlin. Un desastre.
Las únicas participaciones memorables fueron de los equipos especiales. Bien por Tucker, pero más que nada, Stout, nos regaló dos buenas patadas de despeje, que, lamentablemente, no se aprovecharon. Tucker, como siempre, eficiente y cumpliendo con su trabajo, no se le permitió hacer más.
¿Y AHORA?
Las cosas se van a complicar mucho después de esta temporada. Hay tres peligros latentes: las ofertas a nuestro cuerpo de entrenadores, la dificultad de retener talento, y la dificultad de encontrar uno nuevo.
En primer lugar, las ofertas a Monken y Macdonald no sólo van a pegar en cuanto al diseño de las jugadas, van a pegar también en la identificación de jugadores buenos, como los fueron Keaton Mitchell, Kyle Hamilton, Isaiah Likely, Jadeveon Clowney, entre otros, y de capacitarlos para que hicieran lo que hicieron en esta temporada. Si uno de los dos se va, que es muy probable (si no es que los dos), todo el sistema de Baltimore puede sufrir cambios muy negativos, que lo condenen a malos resultados.
En segundo lugar, el retener talento va a ser muy complicado. Si algo no me gustó de Lamar, y puedo decirles que fue lo único que no me gustó desde antes de comenzar la temporada, fue el dinero que pidió. Mahomes pecó de avaricia y lo pagó con la salida de Hill; Lamar tuvo resultados muy buenos, pero en gran parte dependientes de talentos estrella recién descubiertos (Flowers, por ejemplo), o que tuvieron muy buenos resultados después de temporadas regulares (como Clowney y Van Noy). Mucho del talento de Baltimore se va a apreciar, y no va a poder preservarlo todo tanto por el número limitado de jugadores que puedes etiquetar como franquicias, como por el hecho de que no van a poder darles tanto dinero simplemente porque ya está en manos de otras personas, sobre todo Lamar.
Por último, retomando el primer punto, si hay cambios en el cuerpo de entrenadores, identificar nuevos talentos como Mitchell o Flowers va a ser muy complicado. No fueron logros individuales de Harbaugh. Las estrellas no se encuentran todos los días, Ravens tuvo visión y suerte, pero la última no pasa dos veces, y la primera puede irse.
La siguiente temporada puede ser muy sombría. Espero equivocarme, pero es algo que ya temía desde el final de la temporada regular.
Vamos, Ravens.
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