30/06/2026
Jesús dijo:
“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.” (Evangelio de Juan:23)
La adoración nunca fue solo levantar las manos un domingo. Es una vida rendida a Dios.
Si dices que tu cuerpo le pertenece a Cristo, ¿por qué lo descuidas? Si el Espíritu Santo habita en ti, ¿por qué tratar su templo como si no tuviera valor?
Cuidar tu cuerpo no te hace más santo. Pero descuidar deliberadamente lo que Dios te confió tampoco es una expresión de adoración.
La verdadera adoración no se limita a una canción; se refleja en las decisiones de cada día: cómo hablas, cómo piensas, cómo administras tu tiempo… y también cómo cuidas el cuerpo que Dios te dio.
Cuidar tu cuerpo también cuenta como adoración.