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Desde 1998 la #1 de México

31/05/2026

5igan soñando 😜🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿

29/05/2026

Nos vemos el próximo jueves 4 de junio en la junta rumbo a Leagues Cup del próximo verano.

Últimos lugares disponibles para la gente que este interesada en viajar en nuestro grupo organizado.

MTY LADRON DE MI CEREBRO

26/05/2026

El hincha aguanta

Pasamos por momentos difíciles, complicados, volverá una nueva historia, un nuevo torneo, estamos más firmes que nunca, a olvidarlo, vamos de nuevo, a volver a empezar…

MTY Y SU GENTE

18/05/2026

Crónica de un abrazo de gol…

🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿 La Adicción 🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿

16/05/2026

Últimos lugares en nuestro grupo organizado para seguir a Rayados en tenemos diferentes opciones de viaje, contamos con salidas desde Monterrey o cualquier ciudad de México o Estados Unidos, también podemos ayudar para el adelanto de la cita para obtener tu visa.

MTY LADRON DE MI CEREBRO

11/05/2026

Mi madre me dio la vida, Rayados el corazón.

Photos from LA ADICCIÓN's post 10/05/2026

Las batallas se ganan luchando…

Ese 9 de mayo de 1999 no nació una moda. Nació una forma de vivir el futbol…

La Adicción apenas tenía unos meses de existencia en la Herradura del Tecnológico, pero ya entendía algo que jamás cambiaría: cuando el equipo está herido… la tribuna lo empuja.

No había comodidades, redes sociales mucho menos fama…

Había banderas hechas a mano, un bombo retumbando en ese concreto ya viejo y cientos de cabrones dejando la vida por alentar 90 minutos que eran decisivos para nuestra permanencia…

Aquella tarde no se jugó bonito, se luchó, se sufrió y se sobrevivió.

Entre humos, sudor y desesperación, la tribuna empezó a construir lo que años después se convertiría en una de las barras más grandes del país.

Porque antes de los títulos…
antes de la grandeza…
antes de llenar estadios…

Estuvo La Herradura, estuvo la raza.
Y estuvo esa batalla del 9 de mayo de 1999 que nos enseñó que a Monterrey jamás se le abandona…

07/05/2026

Viaje Leagues Cup 2026

Nos vamos Monterrey y su gente…

Info por WhatsApp 8186566715

01/05/2026

Desde niño me enamoré de ti…

30/04/2026

🇫🇮 CFM 🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿

Cuando el corporativo se comió al equipo…

¿Por qué Rayados gana menos? …teniendo todo para ganar más, para robar la liga, para imponer en el continente americano.

Hay clubes que crecen para ganar. Y hay clubes que crecen para verse bien. El Club de Fútbol Monterrey, en los últimos años, parece haber elegido lo segundo. No por falta de dinero, no por falta de infraestructura, no por falta de talento. Sino por algo más grave: la pérdida de enfoque...

Los números no se discuten. Entre 1999 y 2015, bajo la gestión de FEMSA, Rayados construyó una identidad clara y un proyecto que competía para ganar. El resultado fue contundente: seis títulos oficiales entre liga y Concacaf. Desde 2015 a la fecha, ya instalado en el Estadio BBVA y con una estructura mucho más robusta, el club ha conseguido la mitad: tres títulos. La comparación no es menor, es una radiografía. Con menos, se hizo más. Con todo, se ha hecho menos.

Y ahí está el punto clave: con la llegada del BBVA y el crecimiento de toda la estructura, se esperaba exactamente lo contrario. Más recursos, más áreas, más profesionalización… debían traducirse en más títulos, no en menos. Pero no pasó. Y no fue casualidad.

Hoy Rayados opera como una gran empresa. Tiene respaldo financiero sólido, planteles costosos y una infraestructura de primer nivel. Pero el crecimiento más evidente no ha sido en lo deportivo, sino en lo administrativo. El club se llenó de direcciones, coordinaciones, áreas especializadas y estructuras de control. En papel, eso debería elevar el rendimiento. En la práctica, ha generado lo contrario. El fútbol no se gana con organigramas, se gana con decisiones.

A eso se le suma algo todavía más grave: el desvío total de atención. En la era del Estadio BBVA, el club decidió ponerse la camiseta de corporativo ejemplar y convertirlo en prioridad. “Hagámoslo bien”, sustentabilidad, responsabilidad social, lineamientos, certificaciones, reportes impecables. Todo eso está bien… pero no es lo que define a un club de fútbol.

En Rayados, ese discurso dejó de ser complemento y pasó a ser el centro.
- Se volvió más importante cumplir con la narrativa institucional que ganar partidos.
- Se volvió más relevante el proceso que el resultado.
- Se empezó a celebrar cómo se hacen las cosas… aunque no se logren.

Y ahí es donde se rompe todo.

Porque mientras el club presume:

* políticas
* estándares
* buenas prácticas

… en la cancha no se cumple con lo único que importa.

Ganar.

Se construyó una estructura obsesionada con verse correcta, con evitar errores de imagen, con cuidar cada detalle corporativo… pero que perdió la urgencia deportiva.

Hoy parece que incomoda más una mala percepción que una mala temporada.

Se prioriza, no fallar institucionalmente sobre exigir resultados deportivos. Y eso en el fútbol es letal.

Porque el fútbol no premia al que “hace las cosas bien” Premia al que compite, al que aprieta, al que gana. Y Rayados hoy transmite otra cosa, un club que quiere ser ejemplo, pero que dejó de ser dominante.

Ese es el verdadero golpe, Se enfocaron tanto en ser un modelo de empresa… que se olvidaron de ser un equipo campeón.

La sensación es evidente: hay más gente trabajando en el club, pero menos claridad en lo que hacen. La estructura operativa se abultó con perfiles corporativos —los “Godínez” del club— que ejecutan bajo lógica empresarial y no futbolera. Profesionales que ven al club como un paso en su carrera, como una línea más en el currículum, incluso pensando en dar el salto a otra institución. Muchos con formación académica sólida, sí, pero sin arraigo real, sin contexto, sin memoria. No conocen lo que fue el club, no entienden lo que representa y, por lo tanto, no lo promueven ni lo defienden.

Se mueven en una burbuja donde creen que el aficionado promedio es el de su círculo inmediato, donde la experiencia del club se diseña desde salas de juntas y no desde la realidad de la grada. Y cuando no conoces a tu gente, no puedes representarla. Cuando no entiendes tu identidad, no puedes reconstruirla.

Ahí está el punto más crítico: la identidad no solo se perdió… se dejó de intentar recuperar. No hay una política clara para reconstruir lo que hizo fuerte al club. No hay una línea que conecte el presente con lo que funcionó entre 1999 y 2015.

Lo que hay es sustitución: se reemplazó identidad por contenido, pertenencia por narrativa, historia por tendencia.

El club ha abierto la puerta a dinámicas que no fortalecen la identidad, sino que la diluyen. Influencers que dicen ser del equipo pero que constantemente lo critican desde la comodidad del alcance. Perfiles cuyo contenido no tiene relación con el fútbol —incluso de corte adulto— ocupando espacios que deberían representar otra cosa. Visitantes con cámaras y libertad total dentro del estadio, generando contenido sin filtro, muchas veces provocando al entorno, sin consecuencias claras.

No es un tema de modernidad. Es un tema de criterio.

Porque cuando el foco está en el alcance y no en la representación, se pierde el control del mensaje. Y cuando se pierde el control del mensaje, se pierde la identidad.

El estadio es donde todo esto se vuelve más evidente. El discurso habla de “fan experience”, pero la realidad es más incómoda: el aficionado de Rayados, en muchos momentos, se siente visitante en su propia casa. Hay más restricciones para el local, más control sobre su forma de expresarse, un ambiente contenido que no permite que el estadio pese. Mientras tanto, el visitante encuentra espacios donde su identidad fluye con mayor libertad.

El resultado es un estadio que no dejan que imponga, presione o incomode. Un estadio bonito, moderno… pero liviano. Y en el fútbol de alto nivel, un estadio que no pesa es una ventaja perdida.

El área de marketing, por su parte, ejecuta con lógica corporativa: métricas, posicionamiento, contenido constante, narrativa cuidada. Pero el fútbol no es una marca que se posiciona, es una identidad que se defiende. Cuando la comunicación se vuelve más importante que el resultado, el club empieza a verse bien hacia afuera, pero deja de ser fuerte hacia adentro.

Mientras tanto, otros clubes sí han encontrado el equilibrio. River Plate ha crecido sin perder su identidad: su estadio pesa, su cultura se respeta y su gente se reconoce en lo que ve. Los Angeles FC, siendo un club moderno, ha logrado construir una experiencia que suma sin reemplazar la esencia, generando un ambiente fuerte y una identidad clara. Ambos casos demuestran que sí se puede modernizar sin perder el alma.

Rayados hoy no lo está logrando.

El problema no es invertir en marketing. El problema es olvidar para qué existe el club. No es para likes, no es para campañas, no es para influencers. Es para ganar y representar a su gente.

Antes había menos “fan experience”, pero más identidad. Hoy hay más show, pero menos club.

Rayados no necesita más estructura, no necesita más departamentos, no necesita más campañas. Necesita recuperar sus raíces, su exigencia y, sobre todo, su estadio. Convertir el BBVA en un estadio que pese de verdad, donde el rival sienta presión y el equipo sienta respaldo. Volver a entender quién es, para quién es y qué representa.

Porque cuando un club pierde su identidad, desvía su enfoque y deja de intentar corregirlo, ya no es solo un problema deportivo.

Se enfocaron tanto en ser empresa… que dejaron de ser un Club de Futbol.

Es un problema estructural.

Y en el fútbol, los problemas estructurales siempre terminan reflejándose en lo único que importa:

GANAR...

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