29/09/2026
Su hijo no necesita disciplina.
Creo que no fue tan sorprendente escuchar eso del maestro de taekwondo.
La verdad es que nosotros ya lo intuíamos.
Nuestro hijo es buen estudiante.
Tiene buenas calificaciones, es ordenado, responsable y no tenemos que estar detrás de él para que haga las cosas.
Pero había algo que sí nos preocupaba.
Era demasiado tímido.
Inseguro.
Tenía pocos amigos.
Hablaba poco.
No le gustaba llamar la atención.
Y muchas veces terminaba dejando que otros ocuparan su lugar.
Había quien le quitaba sus cosas, quien lo dejaba fuera del grupo o simplemente quien se imponía sobre él.
Nosotros no sabíamos muy bien cómo explicárselo al maestro.
Pero él lo notó de inmediato.
—Va a ser duro —nos dijo.
—Vamos a trabajar en eso. Vamos a sacar esa seguridad que tiene dentro, pero va a ser un reto para todos… especialmente para ustedes como papás.
Y entonces nos dijo algo que todavía recuerdo:
—Lo van a ver sudar. Lo van a escuchar gritar. Y probablemente también lo van a ver llorar.
Pero después de eso, van a empezar a ver a otro niño.
Y así ha sido.
Ya pasamos un examen.
Ya vivimos un torneo.
Y cada nuevo reto trae la misma pregunta:
¿Querrá regresar?
Porque para nosotros tampoco ha sido fácil.
Como mamá, muchas veces quieres protegerlo.
Quieres evitarle el miedo, el cansancio, la frustración y las lágrimas.
Quieres decirle:
“Ya no lo hagas si te está costando tanto.”
Pero poco a poco he entendido algo.
Tal vez protegerlo de todo aquello que le da miedo no lo ayudará a dejar de tener miedo.
También he aprendido que mi hijo es mucho más fuerte de lo que yo creía.
Y que hay algo que yo sí puedo darle todos los días:
mi confianza en él.
Porque cuando un niño todavía no cree completamente en sí mismo, necesita que alguien crea por él.
Y quizá eso también sea parte de nuestro aprendizaje como padres:
No siempre podemos quitarles los obstáculos.
A veces tenemos que aprender a caminar a su lado mientras ellos los enfrentan.
Seguimos teniendo miedo.
Él, cuando se enfrenta a algo nuevo.
Y nosotros, cuando lo vemos hacerlo.
Pero vamos a seguir avanzando.
No hasta donde nosotros queramos.
Hasta donde él quiera llegar.
Y quizá algún día descubramos que el objetivo nunca fue que desapareciera el miedo.
Sino que aprendiera que puede sentir miedo… y aun así avanzar. ❤️🥋