27/03/2025
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LOS ATLETAS CAMPESINOS EN LA PRIMERA DIVISIÓN
Raúl Álvarez Huerta
Cronista Delegacional Delegación Josefa Vergara y Hernández
Eran cerca de la una de la tarde del domingo 22 de junio de 1980, y en el Estadio la Bombonera de Toluca (hoy flamante Estadio Nemesio Diez) el árbitro Edgardo Codesal había silbado el final del partido definitorio que proclamaba al nuevo Campeón de la Segunda División profesional en México. En el encuentro de Ida en el Estadio Municipal de la capital queretana -que presentó un descarado sobrecupo en la zona sol- el partido había terminado con empate, juego que Televisa trasmitió a todo el país bajo la conducción de Fernando Schwartz (especializado en juegos de la Primera División) quien con la memoria fotográfica que lo caracterizaba, rápido se aprendió los nombres de los jugadores, dando la impresión que estaba muy familiarizado con los jugadores en la cancha y sus trayectorias con otros clubes, lo acompañó José Rogelio Ezquerra con una narración amena. Por aquellos años, el único partido de la Segunda División que se trasmitía era justo la final, donde Televisa adelantaba vísperas para tener los derechos del equipo que ascendiera, de paso, ganarle el pastel al Canal 13, entiéndase José Ramón Fernández, el árbitro Fermín Ramírez Zermeño cumplió con su trabajo sin problemas.
Ese domingo de verano, los Atletas Campesinos de la ciudad de Querétaro eran los nuevos monarcas, con ello, habían logrado el ansiado ascenso a la Primera División, un sueño para miles de aficionados al fútbol asociación esperado por treinta años en el Querétaro de aquellos ayeres de calles de cantera, empedrado, pavimento, terracería, polvo… y lodo. Polvo y lodo en el fútbol llanero y canchas improvisadas. Los favoritos eran los Osos Grises, pero el destino les jugo a la mala fortuna y el banquete se quedó sin invitados con la mesa servida.
En teoría y pese a la zozobra de los queretanos horas antes de comenzar el partido, esta vez (en muchos años) las cartas no estaban marcadas por intereses extra-cancha... La directiva local había preparado una fiesta para celebrar el triunfo por las calles y plazas de la ciudad, pero no fue así, Jorge Gaspar y Carlos Cerritos se encargaron de quitarle la ilusión a la afición mexiquense de tener un segundo equipo en el máximo circuito. Ese domingo no hubo fiesta en la ciudad choricera y los banderines “Osos Grises Campeón” debieron acabar en la basura. El detalle de aquel partido fué que a diferencia del partido de Gallos Blancos vs Atlante en 1977, la afición toluqueña se portó a la altura de las circunstancias de manera civilizada y no hubo hechos que lamentar, de cualquier manera, ellos tenían de consentido a sus Diablos Rojos. Los Rojos de Guillermo Ochoa y Juan Dosal en el Programa matutino Hoy Mismo de aquellos años.
Ese domingo alegre, por razones extrañas, el trofeo no les fue entregado al equipo queretano, estado de cosas que no amedrentó a los nuevos monarcas y entre ellos mismos celebraron el triunfo, junto con los numerosos y optimistas aficionados que hicieron el viaje a la ciudad de Toluca. Lo mejor era que la espera había concluido, una ciudad que había sido artífice de la fundación de la división de ascenso, por fin había logrado su meta, según los expertos en la materia, de todos los equipos que fundaron la Segunda División en 1950, Querétaro fué el último en ascender. Toluca, Irapuato, Zacatepec, Pachuca, Zamora, Morelia y Querétaro fueron los gloriosos pioneros, y cada nueva temporada se les unían más equipos, algunos lograron el ascenso inmediatamente y jamás regresaron, otros solían ser clientes del último lugar de la tabla en la Primera, el llamado sótano o el in****no, y líderes en la Segunda. Otros desparecieron de ambas divisiones como El Unión de Curtidores de la ciudad de León con todo y su legendario Estadio La Martinica. Irapuato y Zacatepec no han podido regresar por diversos factores, La Trinca Fresera y los Cañeros eran equipos que en otros años animaban la fiesta en el máximo circuito.
Como era de esperarse, los campeones llegaron a celebrar la conquista con la afición queretana por las principales calles del Centro de la ciudad, momento que quedara marcado por el detalle que tuvieron los frailes (fundadores de la ciudad) del templo de San Francisco, que contagiados por la euforia futbolera, hicieron sonar las campanas centenarias de la torre más emblemática por muchas razones. En contraste, don Armando Presa Fernández -dueño del equipo- se mantenía estoico en su casa de la colonia Carretas ante la insistencia de sus vecinos y amigos más cercanos, quienes lo encaminaban a unirse con los jugadores para el festejo. “Que lo celebren ellos, ellos los ganaron no yo”, fue la respuesta imperturbable de don Armando. Un tipo que no solía perder el estilo en ningún tipo de reunión pública o privada, y menos por su condición burguesa, el dinero ni la fama por ser el propietario de los (bien amados) Atletas Campesinos le hacían perder la cabeza. A algunos cercanos a él sí, tipos que solían ser detestados en los bares y cantinas tradicionales que frecuentaban, a la hora de los caldos de camarón.
En una tarde de parcial incredulidad de sus habitantes, los Atletas Campesinos llegaron a la capital queretana sin el soñado trofeo que los acreditaba como campeones… esa tarde noche, la celebración se prolongaría por casi un mes, los nuevos campeones, fueron objeto de todo tipo de invitaciones, oficiales y no oficiales, publicas y privadas, donde los destilados, la cerveza y las carnitas, solían correr en abundancia. Un personaje queretano que no se quiso quedar fuera de la jugada, fue la dueña de la Yegua, señora de atributos, misterios y mirada penetrante. Nada que ver con María Luisa, Delfina y María de Jesús, las famosas Poquianchis de San Francisco del Rincón Guanajuato, caso de nota roja y ¡Alarma! qué motivo al talentoso director de cine mexicano Felipe Cazals, a realizar una película con el nombre homónimo en 1976 con una sobresaliente actuación de Diana Bracho y Ana Ofelia Medina. Película que atrajo numeroso público queretano cuando su estrenó en el cine Reforma de la calle 16 de Septiembre, y luego su reestreno en el cine Alameda, y antes de su demolición, en el cine Plaza. Cine que nunca debió ser derribado.
En una improvisada reunión celebrada en el interior de la calle Heriberto Allera No 4 de la colonia Casa Blanca, con la eterna seductora de las celebridades, empresarios y políticos, La Güera Rodríguez de Querétaro Doña Estela, les comentó a los flamantes paladines deportivos que ella, no sabía ni entendía de fútbol -tampoco le interesaba- lo de ella era otra cosa, pero que si comprendía el alcance de su logro en equipo y sobre todo, la alegría que le habían dado a la ciudad, por tal razón y como premio a su hazaña, “la casa” les daba un mes de cortesía en todos los consumos y… “ratos” en la Yeye con sus hermosas, costosas y apetecibles damas de buen vestir y buen decir, de esa manera, ese verano de alegría local y vida loca, la Yerri se unió a la celebración… son los sentimientos del fútbol con un triunfo que parecía ser total y que quedará para la memoria... la maldita resaca vendría después al comenzar la temporada 80-81 y duraría más que el mes veraniego de festejos en barrios y colonias de todos los estratos sociales.
Con una ciudad que en 1980 estaba lejos de competir con las principales capitales del país como Puebla, Monterrey, Toluca, Guadalajara y la Ciudad de México, existía una realidad que nos aplastaba y obligaba a descender en la realidad, los Atletas Campesinos de Armando Presa con su limitado presupuesto y un vetusto Estadio Municipal, no podían estar a la altura de los mejores equipos y estadios de la Republica. Los hechos nos mostraban los abismos que existían entre un equipo ganador de la Segunda División y los equipos de la Primera División y sus poderosos dueños. Mientras, los Atletas Campesinos siguen causando nostalgia con la p***a de Sombra en el desaparecido Estadio Municipal, comandada por el famoso Joel, junto con la canción que el Grupo Proyección les compuso en 1981, grupo versátil que tuvo sus mejores noches en el Misty Jazz Bar de la calle Ezequiel Montes. Hoy en día, ni el grupo ni el centro nocturno existen.
Fotos tomadas de las redes.
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