Si estas en paz con la muerte, estas viviendo bien.
Mictlantecuhtli
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El hombre trabajador
Un hombre se encontraba trabajando en una oficina, revisando papeles y colocando en los escritorios de sus colegas documentos que eran necesarios revisar por ellos para que pudiera continuar con sus labores.
La primera en llegar después de él era la secretaria principal, al mirar su cubículo observaba que ya tenía varios pendientes del hombre que trabajaba.
- Hola Mario, ya trabajando… - con desagrado ojeaba las labores que estaban ordenadas en la orilla de su escritorio – debes de volver loca a tu mujer con tanto que haces, ¿cuánto trabajo llevas a casa?
- No me llevo nada, cuando estoy en mi casa, disfruto de mi esposa, mis hijos y hasta de mi tiempo libre.
- Me sorprende que tengas tiempo de ver la televisión.
- No tengo tiempo de ver la televisión, prefiero ir al cine. Prefiero hacer aventuras que verlas en alguien más.
- Jajaja, ¡que revelación! con tanto trabajo hay veces que tengo que llevar algunas labores a casa para poder completarlas – decía irónica la secretaria - ¿siempre has sido así?
- Hace algún tiempo era como el resto de las personas, pero un encuentro cambio mi manera de pensar. – contestando mientras observaba un papel con muy pocas palabras escrito en el.
- ¿Que viste?
- Salía de mi trabajo como cajero del supermercado que se encuentra en la esquina de mi cuadra, al doblar en la esquina un hombre con un cuchillo se acercó a exigirme mis pertenencias, lo que tenía en el bolsillo era lo único que tenía para llevarle a mi molesta esposa. Forcejé con el asaltante y logré encajar su navaja en su pecho, los dos caímos al piso. mientras me sentaba contemplaba el cuerpo que tenía enfrente y note la presencia de una mujer de piel canela con tatuajes rojos en las piernas, vestía una capa grisácea y accesorios en oro blanco; se acerco al hombre, se colocó en cuclillas a su lado y comenzó acariciar su cabello. Volteo su cabeza a mí, pero la capucha impedía ver su rostro, su mano libre levantaba a la altura de su rostro un reloj de bolsillo dorado sujetado con una tira de cuero, de la oscuridad de su manto surgían unos labios rojos y se asomaba un cairel de cabello negro. “tic-tac” pronunció de una manera que no pude escuchar su voz, solo el chasquido de la palabra. Levantándose, continúo con su andar y se perdió a lo largo de la calle vacía de un amanecer bastante claro.
- Entonces entendiste que debías ser el mejor y no desperdiciar tu vida con una vida mediocre…
- Entendí que el tiempo se acaba, que el tiempo que tengo de vida es el ahora, concentrarme en este momento, para que no tengas que dividir mi atención como tú en tu casa.
Vestido con mi mejor traje, me encontraba jugueteando con una copa de vino en la mesa de un restaurante, había tenido que cancelar mis planes para ir al teatro y quedarme más horas en la oficina, sin embargo, no había podido terminar a tiempo y había acabado casi de madrugada, solo pensando en la contradicción que representaba el abrir un negocio propio con el fin de trabajar menos y holgazanear la mayor parte del día y terminar trabajando más que nadie en mi empresa.
Pensaba para mis adentros - ¡esto no es vida -. Mientras veía por la ventana pasar a toda la gente que vestía ropa de fiesta, entrar y salir de los concurridos antros, chicas hermosas riendo todo el tiempo. Reconocí a una de mis empleadas menos comprometidas tambalear junto a sus amigas igualmente ebrias; ella no perdonaba un segundo, apenas el reloj marcaba su salida, ella ya estaba cruzando la puerta, la imaginaba llegar a su casa y perderse en el televisor o en el alcohol sin ninguna preocupación, ella presumía esta vida en las redes sociales.
Extrañaba esa vida más simple, empezaba a cuestionarme si era el momento de cerrar y dejar estos sueños que solo me esclavizaban, ya eran tres años y apenas comenzaba a ver ganancias reales, pero ¿realmente lo valía?
De pronto una hermosa mujer en traje sastre se recarga en mi mesa, viéndome fijamente a los ojos mientras vertía mi vino en su copa, no puedo recordar el timbre de su voz, pero escucho sus palabras - ¿En serio crees que eso es vida?
Sorprendido por su seguridad, su descaro y por poder seguir mi línea de pensamiento, traté de aparentar autoridad, pero ella adivinó mi rabieta y me interrumpió cuando apenas tomaba aire.
- Ya, no hagas una escena, ¿de verdad crees que convendría gritar: ¡esta mujer ha bebido mi vino y leyó mi mente!? – Dijo en tono sarcástico.
Callando contemple su hermosa figura, que podía notar pese al traje, tomando asiento junto a mí, sus pulseras, anillos, aretes y collares me deslumbraban por el brillo de un oro muy puro que rodeaba pequeñas piedras negras que no recordaba en donde las había visto, pero me eran muy familiares.
- ¿Crees que el más allá se encuentra libre de tareas? - Preguntaba mientras mis ojos se hacían muy grandes, no podía creer que sabía… - Tranquilo, todas las personas que forman su propio camino y no lo logran a la primera lo piensan – de nuevo me interrumpía sin darle la menor importancia al hecho que podía leer… más bien, que conocía mi mente.
- A ustedes se les olvida su naturaleza, son agentes del cambio, y ningún cambio puede hacerse sin acción, su naturaleza les grita “hacer”, pero la mayoría de ustedes calla esa necesidad con distracciones, ¡Cuánto temor le tienen a su grandeza! – dijo entre risas mientras un olor a flores secuestraba mi olfato y sus ojos tomaban un brillo purpura - en fin, tengo que trabajar. Y no te vuelvas un mu**to en vida, pues vives al hacer, al crear, al seguir tus sueños y mueres cuando no tienes un norte, cuando solo flotas en estas aguas que ustedes conocen como vida.
Se levantó y comenzó a caminar dejando mi mesa sin mirar atrás, con un caminar tan provocativo como elegante, aunque nunca volteo pude escuchar: “es obsidiana, son regalos de admiradores”.
Entonces fue que pude notar el escándalo que había dentro del local, al parecer un abuelito que cenaba con su “sobrina” nos estaba dejando en ese momento, al mirar alrededor, por la ventana, las personas caminaban sin percatarse de nada, dentro del restaurante, todas las personas hacían llamadas, se acercaban como voluntarios para ayudar, algunos contenían y coordinaban los esfuerzos y los más capacitados atendían al que iniciaba su viaje. En esa escena irreal podía distinguir a una catrina vestida de traje con oro y… obsidiana.
03/06/2021
Nuestra amiga Brenda Giovanna de la Gala nos muestra su arte, disfrutemos su talento.
25/12/2020
Es un atardecer anaranjado, poco a poco mi terraza comienza a cubrirse con la noche, al tiempo que las luces de la ciudad aparecen, veo que olvidé otra vez retirar mis rosas del centro de la mesa antes de que llegué mi visita. Se presenta hoy como una hermosa morena, joven de cabello liso caracterizando a una catrina, su joyería brilla suficiente para notarse aun a media luz, pero no tanto como sus ojos, que brillan desde las corneas purpuras que hipnotizan al mirarlas directamente.
Ahora negras, las rosas dejan caer algunos pétalos mientras que sirvo la copa de vino a mi interlocutor y dejo la botella en una olla que me sirve de hielera. Siento alegre su presencia, cínica como se caracteriza, toma la copa y el líquido muere en unos gruesos labios rojos como la sangre y una delicada mano, que luce un tatuaje de una rosa, me acerca la copa para servir de nuevo.
- ¿No es gracioso como es que la gente le teme al dinero? – pregunta acercándose el cristal a la boca, mientras que dirige su mirada hacia una esquina del techo, ignorando el paisaje.
- Al contrario, mi señora, el ser humano se pierde buscándolo – Contesto solo para no dejar el espacio en silencio, más ella como no escuchando mi respuesta continua.
- … la mayoría de las personas a las que recojo, siempre tienen cosas pendientes o dejan a su descendencia desprotegida, sin embargo, ellos me ven como la medicina milagrosa de una enfermedad que los consume, la propia vida. Y no importándoles más, se entregan a mi agarre y aferrándose a mí se dejan guiar… - ella bebe su copa con mucha calma, pero de un largo trago, como si se tratara de un tierno beso de despedida.
- La mayoría de las personas no tienen los recursos durante toda su vida, les encanta quejarse y verse como las víctimas de su novela personal… – Conteste.
- Lo curioso – me interrumpe – es que a sabiendas que necesitan muchos recursos durante toda su vida no quieren tenerlos, cada que llego por un alma nueva veo como se cae a pedazos esa afirmación que todos en algún momento exclaman con tanto orgullo: “El dinero no es importante”- Soltando una carcajada que me hiela la sangre la veo airosa mecer el vino en su copa, su mano ahora hecha solo de hueso me hace extrañar la piel de la joven que acababa de recoger - ¡claro que es importante! Acaso no ven a sus congéneres que lo poseen, es la herramienta más útil del mundo; las personas que saben cómo atraerlo y entienden su naturaleza, disfrutan no solo de lo que te puede proveer, les divierte hacerlo, amasarlo, invertirlo y arriesgarlo.
- Pero señora, no todos tienen el poder para hacerse de una fortuna, mucho viven en condiciones deplorables, tanto que incluso tienen que condenarse para poder mantenerse un poco más en esta vida que los… “¿castiga?”. – Mientras digo esas palabras, dirige su rostro a mi persona, sus ojos brillar con un purpura muy oscuro, puedo ver parte del cráneo que antes lucías como una mujer joven, hermosa y fuerte; se asoman las incrustaciones en oro que culturas de todas las eras le dieron al adorarla, la furia en su mirada le desprende la piel de la joven a jirones y dice:
- Son las criaturas favoritas de nuestro dios – lo dice como si el enojo la obligara a hablar en secreto – les ha brindado el poder de la imaginación, que nos es otra cosa que la mira de una flecha, aquello que ven en su mente pueden hacerlo realidad solo con dirigir sus pasos asía este objetivo, ¡el poder de la creación lo tienen él y ustedes! – me dice en un tono muy elevado, parece que he adelantado mi salida de este mundo – más ese poder es momentáneo, pues vendré por su encargo y los llevaré al Mictlán. ¿Se atreven a desperdiciar sus dones para crear y dejan que me aproxime sin ni siquiera intentar correr? – Toma en sus manos los jirones de piel de la mujer, los acaricia con toda la ternura de la que es capaz – ella vivía como quería, le divertía hacer dinero, estaba sana y fuerte, no tuvo hijos y cuando me vio llegar solo dijo “así quería irme, en lo más alto”; palabras admirables de una huérfana, que sabe que solo será juzgada por lo que no hizo al vivir.
Todavía con la ropa de la joven, que comenzaba a volverse ceniza con ayuda de una pequeña línea de fuego que recorría el hermoso traje de apoco, se levanta y con un caminar soberbio se dirige al balcón.
- Por desgracia, más grande que el don creador que mi padre les ha brindado, es el miedo a su propia grandeza. Vive bien, regresaré pronto y el tiempo se te acaba – Me dice, como siempre al despedirse.
Para hacer de tus rutinas algo maravilloso, se necesita hacerla parecer algo maravilloso:
+ Haz tu trabajo como si estuvieras curando a cada uno de tus clientes, salvando sus vida, a veces no nos damos cuenta que así es en muchos sentidos.
+ Da las indicaciones en tu trabajo como si estuvieras ocultando a tu personal del angel de la muerte.
+ Realiza tus negocios como si fueran el primer paso en la luna.
+ Habla con la gente como si estuvieras escuchando a un bebé decir sus primeras palabras. No tienen que tener sentido para ti, pero para ellos puede ser muy importante compartirlas.
+ Ama como si no recordarás el dolor.
+ Vive para poder decirle a Mictlantecuhtli que lo hiciste sin arrepentimientos y con todo el poder del que fuiste capaz.
¿Todavía no te atreves a soñar en lograr la proeza mas grande?
La muerte se acerca y no le teme ir por por un mendigo a quien nadie nota o ir por un rey que es custodiado por mil hombres. Y siendo ella de edad avanzada, sin poseer músculos o armas, llega a su objetivo solo con determinación y un incansable andar.
Se como la muerte, camina a tu objetivo sin prisa, con la mirada bien fija, no te detengas y sega lo que es tuyo.
Gracias mediocridad, me has mantenido a salvo de muchos sin sabores y decepciones, haz cuidado de mí cuando más lo necesitaba. Siempre cauta a los peligros, manteniéndome a la distancia, sin embargo, tu protección me ha causado un gran daño, pues a encontrar lo que de verdad amo, con tu escudo protector, evitaste que consiguiera aquello por lo que esperé toda la vida. Por eso hoy te dejo.
Al no saber mantenerme en la lucha por lo que ahora sufro, lo he perdido, hoy lloro sangre y arrepentimiento, pues aquellas luchas y tropiezos me hubieran servido para tolerar las decepciones que el camino al éxito conlleva, ahora veo con amargura que tengo que aprender lecciones que son verdaderos golpes rompe quijadas, que de joven, solo hubiesen sido raspones.
Más a sabiendas que pronto caeré una vez más, ya soy consiente del sabor del triunfo, y que vale más que cualquier dolor que la vida en su intento de pulir mi alma, pueda darme con justa crueldad.
Gracias mediocridad y hasta nunca.
Se dice que en medio de la selva en el corazón del país, donde la vegetación es más espesa y el río se subdivide en muchos canales, se encuentra una sección en la que parece que corre mercurio y es hogar de una criatura olvidada, pero muy despierta y que hasta la fecha cobra sacrificios.
Era muy común escuchar a algún poblador decir que era el elegido para domar al dios que vivía dentro del cenote, y poco después desaparecer, a veces frente a los ojos de sus seres queridos, dentro del líquido plateado; su única huella era una hermosa mancha carmesí con forma de penacho circular asemejando en los detalles a plumas y hueso.
El mito común era que aquellos que tocarán el agua, quedarían enamorados de si hasta el punto de ahogarse con un beso que los hundiría hasta el fondo del canal, donde ninguna rama podía regresar los a la superficie. Muchas veces seguidos de familiares que tampoco volvían, pues las cuerdas que sostenían a los segundos parecían cortadas exactamente donde se apreciaba la unión del agua y la soga.
Los habitantes de la región no tocan estas aguas, sin embargo, tienen que cruzar su cause para realizar sus actividades económicas con otros poblados. José, originario de la zona, aprovechaba estos recorridos para contemplar su reflejo, según su familia, no dejaba de verse en el espejo del canal, advirtiéndole que no se atreviera a tocar las aguas siquiera, pues aquellos que osarán mancillar la pureza del agua morirían ahogados, atraídos por el amor que estas despertaban en quien las tocaba.
José, ya había tocado las aguas. Un día acomodando la balsa, sintió un llamado, volteando rápidamente logro ver un ser gigante hecho solo de hueso plateado arrodillado en el aire con un penacho de oro viéndolo fijamente, dentro de su cabeza escucho - ¿eres tu quien puede controlar mi poder?- Cuando José volvió en si, se dio cuenta que tenía las aguas hasta los tobillos, la noche ya caía sobre sus hombros y escuchaba su nombre a lo lejos, tanto desde su casa como desde la profundidad.
Escuchando sabiduría de los ancianos del lugar, de las personas más sabías José solo pudo entender lo que era, un dios olvidado, pero sobre todo que quería, primeramente comer, pero también vivir, como todo dios, buscaba un cuerpo fuerte que le sirviera de transporte y poder gobernar desde este, a cambio le ofrecía sus sueños hechos realidad.
Los mitos decían que el aquel capaz de domar al dios debía tener características muy importantes, sabiduría, fuerza interna, fuerza física, equilibrio mental y espiritual, capacidades que José no tenía como todos a los que el dios había devorado.
José paso más tiempo con aquellos que sabían más que él, pero era evidente cada vez más que algo estaba cambiando, pese a ver mejoría en la vida de José, su madre estaba muy preocupada, pues sentía que su hijo era llamado al agua de plata, era inútil alejarlo de esta, cuando no estaba trabajando para ser "digno" como decía él, contemplaba paciente por encima del rio y decía, pronto.
Una mañana la madre de José pedía a gritos ayuda, al llegar el pueblo al lugar, notaron a José sumergido hasta los hombros,su madre sostenía con las uñas enterradas en la carne a los brazos de su hijo. Este le decía con voz calma e inmaculada - madre, estoy listo, déjame mostrárselo, volveré - la mujer al notar tanta paz y confianza en su hijo decidió confiar en él y dejarlo ir. José desapareció, esta vez no hubo ninguna mancha.
Pese al acontecimiento, su madre se encontraba en mucha paz, todos creían que había enloquecido. Los días transcurrieron y no se podía encontrar al cuerpo de José ni con la vara más grande.
En la madrugada, la gente veía horrorizada como el río, antes del color del mercurio, ahora se teñía de carmesí, fue hasta que los primeros rayos del sol tocaron las aguas que José apareció flotando en medio de las aguas, bañado en plata y portando un penacho de exquisito oro, mirando a los pobladores con ternura y paz, sonrió.
Ya no dejes sin respuesta la pregunta ¿y si...? Al final solo una cosa es segura. Y no se te juzgará por lo que hiciste, sino por lo que te falto coraje para hacer.
Y no se te juzgará por lo que hiciste, sino por lo que te falto coraje para hacer.
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