29/08/2026
El Dr. Luis Manuel Estrada Guerrero es una de esas figuras cuya trayectoria permite comprender buena parte del desarrollo, la administración y también las complejidades del Taekwondo mexicano durante las últimas décadas. Médico cirujano egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM, especialista en Pediatría Médica y maestro en Pedagogía con especialidad en Planeación Educativa, desarrolló durante muchos años una sólida carrera profesional como pediatra del Hospital General de México y como profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, donde además desempeñó diversos cargos académico-administrativos. Sin embargo, paralelamente a esta importante trayectoria profesional, el Taekwondo se convirtió en otro de los grandes ejes de su vida. Inició su práctica en 1977 dentro de la Asociación Moo Duk Kwan de México, obtuvo el grado de cinta negra primer Dan en 1981 y continuó su formación bajo la enseñanza del Maestro Ernesto Morán Saldívar hasta alcanzar el 8º Dan en 2019. Su conocimiento médico y su vocación por el deporte pronto encontraron un punto de convergencia: entre 1980 y 1989 fue médico del Equipo Nacional Mexicano de Taekwondo, iniciando desde entonces una larga relación con las selecciones nacionales y con las estructuras de organización de este deporte. Posteriormente fue delegado de Moo Duk Kwan en eventos selectivos nacionales y, de 1992 a 2004, formó parte del Comité Ejecutivo de la Federación Mexicana de Taekwondo, ocupando la vicepresidencia federativa entre 1996 y 2004. En esa responsabilidad participó en una etapa particularmente importante para la consolidación internacional del Taekwondo mexicano y fungió como delegado de nuestro país en eventos de primer nivel, entre ellos la Copa del Mundo de Islas Cayman en 1994, el Campeonato Mundial de Manila en 1995, la Copa del Mundo de Río de Janeiro en 1996 —donde el equipo varonil mexicano consiguió por primera vez el primer lugar—, la Copa del Mundo de El Cairo en 1997, así como la Copa del Mundo de Sindelfingen y el Campeonato Mundial de Edmonton, ambos en 1999. Para mí existe además una dimensión personal con Revista Katana que resulta imposible separar de esta semblanza. Durante las tres administraciones en las que fungió como vicepresidente de la Federación Mexicana de Taekwondo, el Dr. Estrada siempre me mantuvo al tanto de los entresijos de la política deportiva, de sus negociaciones, equilibrios y dificultades, así como de las muchas complejidades que rodean al Taekwondo organizado en México; y, muchos años después, sigue haciéndolo. Es algo que personalmente le reconozco y agradezco, porque pocas personas he conocido con su capacidad para leer escenarios, anticipar movimientos y comprender la dinámica interna de las instituciones. Lo considero, sin duda, una de las personas con mayor visión y sagacidad dentro de la política y la administración del Taekwondo mexicano. Pero su legado quizá pueda apreciarse todavía con mayor claridad en el terreno familiar y formativo. Fue mentor, consejero y gran guía de sus tres hijos, todos destacados practicantes de Taekwondo, y de manera muy especial del multimedallista y multicampeón Víctor Manuel Estrada Garibay, seleccionado nacional durante quince años, Tetracampeón de la Copa del Mundo, campeón panamericano, campeón de Juegos Panamericanos, campeón mundial universitario, Premio Nacional del Deporte 1996 y medallista olímpico en Sydney 2000. Sus hijos Roberto Carlos y Marco Antonio Estrada Garibay también desarrollaron importantes trayectorias deportivas y posteriormente asumieron responsabilidades técnicas, docentes y administrativas dentro de la organización familiar. En 1999 se constituyó la Asociación de Taekwondo Víctor Estrada, A.C., concebida para impulsar la enseñanza y el desarrollo de este arte marcial y deporte, convirtiéndose el Dr. Luis Manuel Estrada Guerrero en una figura clave de su crecimiento, orientación y consolidación. Médico, académico, pedagogo, taekwondoín, dirigente, estratega y padre de una de las familias más representativas de nuestro Taekwondo, el Dr. Estrada pertenece a una generación de personajes que no solamente vivieron desde dentro la transformación del Taekwondo mexicano, sino que participaron directamente en ella. Su experiencia acumulada, su memoria de los acontecimientos y, sobre todo, su capacidad para interpretar aquello que ocurre detrás de los resultados deportivos y de las decisiones institucionales lo convierten, a mi juicio, en una figura clave para entender una parte fundamental de la historia contemporánea del Taekwondo en México.
Cápsulas Marciales Revista KATANA # # Aniversario.