03/08/2026
SER-VIRTE Y AGRADE-SER
He dicho que servir podía entenderse también como SER-VIRTE... verte tu Ser.
Porque cuando el servicio nace del corazón, llega un momento en que dejamos de ver cuerpos, edades, profesiones, títulos o apariencias. Dejamos de ver clientes.
Comenzamos a ver algo mucho más profundo. Vemos a un hermano. Vemos la esencia que permanece intacta detrás de cualquier historia. Vemos ese Amor que no envejece, no compite, no se compara y no necesita demostrar nada. En ese instante comprendimos que nuestro trabajo nunca fue únicamente enseñar una rutina, corregir una postura o acompañar un entrenamiento. Nuestra verdadera pasión era saludarlos, escucharlos, abrazarlos, reír con ustedes, celebrar sus logros, acompañarlos en sus días difíciles y recordarles, aunque fuera por unos minutos, lo valiosos que son.
Si alguna vez sintieron que los conocíamos por su nombre, que preguntábamos cómo estaban, que nos alegraba verlos llegar o que extrañábamos cuando faltaban... era porque nunca fueron un número para nosotros.
Siempre fueron familia.
Y hoy entendemos que quizá esa fue la verdadera misión de NEOGYM.
No cambiar personas. Sino recordarles que ya eran valiosas desde antes de cruzar nuestra puerta. Por eso hoy también descubro otra palabra que me conmueve profundamente: AGRADECER.
Porque, de alguna manera, siento que agradecer es reconocer el agrado del Ser.
Es mirar a un hermano y decirle: "Gracias por permitirme verte más allá de lo que el mundo dice que eres."
Gracias por cada conversación. Gracias por cada sonrisa. Gracias por cada broma. Gracias por cada abrazo. Gracias por la confianza con la que compartieron partes de su vida con nosotros. Quizá ustedes pensaban que nosotros los estábamos ayudando...
Pero la verdad es que ustedes también nos transformaron. Nos enseñaron paciencia. Nos enseñaron fortaleza. Nos enseñaron amistad. Nos enseñaron a escuchar. Nos enseñaron que servir con amor siempre vale la pena.
Después de 22 años de servicio, seguramente hay personas cuyos nombres ya no recuerdo, y eso me entristece un poco. Pero hay algo que jamás olvidaré. Lo que sentí cuando los conocí.
Si alguna vez fui duro, si no supe comprender alguna situación o tuvimos algún malentendido, les pido perdón de corazón.
Hoy solo deseo quedarme con el aprendizaje, con las sonrisas y con el inmenso privilegio de haber coincidido con ustedes.
Ahora quiero agradecer a quienes caminaron conmigo durante esta etapa.
Gladis, gracias por tu fuerza, tu tenacidad, tus frases inolvidables y esa sonrisa tan amorosa que dejaba huella. Aunque compartimos poco tiempo, fue suficiente para reconocer la gran mujer que eres. Te abrazo con el corazón. Te amo.
Karen, mi Gymsis. Gracias por tu comprensión, por tus consejos, por tantas decisiones que enfrentamos juntos y por toda la confianza que siempre me brindaste. Fuiste un apoyo inmenso. Gracias por cada instante. Te amo.
Aide, prima hermosa. Lo primero que vi en ti fue tu sonrisa. Después descubrí tu enorme capacidad de servir en uno de los trabajos más importantes y menos reconocidos: cuidar el lugar donde recibíamos a nuestros hermanos. Gracias por tu entrega, por tu apoyo en la recepción y por todo el cariño que compartiste. Te abrazo con mucho respeto. Te amo.
K**e, hermano. Gracias por tantos años de amistad, de lealtad y de servicio. He visto cómo las personas se sienten atendidas y escuchadas cuando decides entregarles toda tu atención. Nunca pierdas ese don. Gracias por todo, carnal. Te amo.
Orlando, mi hermano mayor. Gracias por toda la escuela que me has dado desde niños. Me enseñaste a cuidar de los nuestros, a servir con alegría, a sonreír incluso en los días difíciles y a tratar a cada persona con una atención extraordinaria. Nunca trabajaste conmigo solo por ser mi hermano; trabajaste porque eres extraordinario en lo que haces. Gracias por acompañarme siempre. Te amo profundamente.
Alessandra, hija hermosa. Desde el primer día llenaste este proyecto de alegría, ocurrencias y madurez. Gracias por conectar con tantas personas, por escucharlas, por hacerlas sentir en casa y por cuidar de ellas con tanto cariño. Has sido un regalo inmenso en mi vida. Te amo.
Rolan, hijo. Gracias por tu disciplina, tu puntualidad, tu respeto y la seriedad con la que siempre asumiste tu trabajo. Pero, sobre todo, gracias por amar genuinamente a nuestros clientes. Ellos lo notaban y nosotros también. Te amo.
Alex Dagio, tocayo. Gracias por compartir tu inteligencia, tu visión y tu talento. Aunque el tiempo juntos fue breve, cada proyecto que construimos dejó una huella muy especial. Te deseo lo mejor. Gracias por haber sido parte de esta historia. Te amo, hermano.
Sandy, mi corazón. Gracias por caminar conmigo durante tantas etapas de mi vida. Gracias por tu paciencia, por tu amor, por tus palabras cuando más las necesitaba y por creer en este proyecto incluso cuando parecía imposible. Siempre serás parte de esta historia. Te amo.
Y gracias también a todos aquellos compañeros, colaboradores y clientes que, durante estos 22 años, caminaron con nosotros.
Dondequiera que hoy se encuentren, deseo de corazón haber sido de ayuda en algún momento de su vida. Porque ustedes sí lo fueron para la nuestra.
Hoy NEOGYM cierra sus puertas. Pero el servicio no. Porque el servicio nunca dependió de un edificio. Depende del corazón que decide mirar al otro con amor.
Permíteme terminar hablándote por un momento en primera persona. Aunque estas palabras son para todos, quiero decírtelas a ti, porque para mí nunca fuiste parte de una multitud. Siempre fuiste un hermano frente a mí.
*Quiero que sepas algo que hoy siento con todo mi corazón.*
Dentro de mí, te amo con un amor que va mucho más allá de cualquier circunstancia. Y dentro de ti sé que también existe ese mismo amor. Ahí hay una tierra santa, un lugar donde ninguna diferencia, ningún error, ninguna historia y ninguna etiqueta pueden ocupar el lugar de lo que realmente eres.
En ese lugar solo puede habitar tu verdad.
Ahí estamos unidos en Dios, tan unidos a Él que, por un instante, desaparecen todas las distancias que alguna vez imaginamos.
Y lo más hermoso es que aquello que creemos haber hecho mal jamás ha podido entrar ahí. Nunca ha tocado ese lugar. Nunca podrá hacerlo.
Por eso, cuando te recuerdo, no quiero recordar solamente tu nombre, tu rutina de entrenamiento o el tiempo que compartimos. Quiero recordar ese lugar donde nos encontramos de verdad. Ese lugar donde no existen clientes ni entrenadores. No existen jefes ni colaboradores. No existen éxitos ni fracasos.
Solo existe el Amor que nos permitió reconocernos como hermanos.
Si alguna vez vuelves a pensar en NEOGYM, o si algún día nuestros caminos vuelven a cruzarse, ojalá puedas recordarme desde ese lugar.
Y si por un momento yo no logro reconocerte, acércate y salúdame... Porque quizá mi memoria falle, pero estoy seguro de que mi corazón recordará el tuyo.
Gracias por permitirme verte.
Gracias por permitirme SER-VIRTE.
Y gracias porque, al verte, también pude recordar un poco más quién soy.
Con todo mi amor,
Don Alex