14/06/2014
La glutamina lleva a cabo numerosas funciones en el cuerpo y puede ser útil en diversas situaciones.
En situaciones de estrés intenso (traumatismos severos, hambre, ejercicio extenuante, etc.) el cuerpo produce cortisol y glucagón (hormonas pertenecientes al grupo de los glucocorticoides), y se elevan las demandas de glutamina de diversos tejidos para activar la gluconeogénesis (proceso de producción de glucosa a partir de aminoácidos, fundamentalmente glutamina), pues su encuentra en un estado de gran demanda energética. Por ello, en estas situaciones la glutamina es el aminoácido que antes se agota y el último en ser repuesto. El principal proveedor de glutamina en estos casos es el músculo. El cuerpo da prioridad a esas otras necesidades (de glutamina) antes que a la producción y conservación del músculo. Si este estado catabólico se prolonga, puede llegar a perderse buena parte de la masa muscular. Por ello parece indicada la suplementación con glutamina en estados prolongados de estrés intenso en individuos en condiciones mínimas de energía y reservas proteicas.
La glutamina es un precursor de la síntesis de neurotransmisores y nutrientes cerebrales. El cerebro usa como combustible de forma preferente, y casi exclusiva, la glucosa, pero en ausencia de glucosa, puede utilizar el ácido glutámico, sintetizado a partir de la glutamina, que es de los pocos aminoácidos capaces de atravesar la barrera hematoencefálica (es decir, capaz de pasar de la sangre al cerebro).
El ejercicio físico intenso y el sobreentrenamiento provocan bajos niveles de glutamina en sangre, así como altos niveles de cortisol (recordad que esta hormona tiene un efecto catabólico (destructor) sobre el músculo).
14/06/2014
14/06/2014
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