09/06/2023
COMO REDUCIR EL PORCENTAJE DE GRASA CORPORAL.
Quienes conocen sobre el estado físico sabrán que no tiene relación con un número en la balanza sino con el porcentaje de grasa corporal. Estar en buen estado físico equivale a entre 21 y 24 % en el caso de las mujeres y entre 14 y 17 % en el caso de los hombres, aunque cada persona tiene sus propios objetivos.[1] No importa el nivel al que te encuentres, ya que deshacerte de la grasa corporal simplemente es difícil. Sin embargo, puedes alcanzar tu porcentaje ideal mediante una combinación de dieta, ejercicio y hábitos que presten atención a la grasa.
1. Consume una gran cantidad de proteína y fibra. Con seguridad ya lo habrás escuchado: si quieres deshacerte de esa grasa obstinada y empezar a desarrollar músculos, necesitarás proteínas. Si bien el cuerpo puede quemar proteína para sobrevivir, prefiere quemar carbohidratos y grasas. Por tanto, si te alimentas principalmente de proteína, tu cuerpo se enfocará en los carbohidratos y grasas que de por sí tenga almacenados. Entre esto y la proteína, el músculo se desarrolla y se repara.
Una excelente fuente de proteína son el pescado y el pollo. Por lo general, debes ceñirte a las carnes magras y blancas. Otra buena opción son los productos lácteos bajos en grasa. Asimismo, otras fuentes eficientes son los frijoles, la soya y los huevos.[2] Entre el 10 y el 25 % del consumo diario de calorías de una persona regular debe provenir de las proteínas.
No hay que olvidarse de la fibra. Esta se digiere con lentitud, es útil para que te sientas lleno y funciona como una esponja para la grasa y el agua. Por tanto, debes incorporar frijoles, productos integrales, arroz integral, nueces y bayas a la lista que hayas iniciado de los alimentos buenos que debes consumir.
2. Ten en cuenta que de todas formas necesitas grasas buenas. En algunos casos, las personas consideran que una dieta buena es automáticamente aquella que no contiene grasas o que tiene un contenido bajo de ellas. Si bien esto es cierto en el caso de una dieta baja en grasas, es solo si lo haces correctamente. Debes ceñirte a las grasas buenas (por ejemplo, las grasas insaturadas, las omega 3 y las omega 6).
Las grasas que no debes eliminar de tu dieta deben provenir de los pescados grasos (por ejemplo, el salmón), los aceites de oliva, los aguacates y las nueces. Sin embargo, ten en cuenta que el que sean grasas buenas no quiere decir que sea necesario excederte, ya que siempre debes consumir todo alimento con moderación.
Si acaso debemos mencionarlo, ten en cuenta que las grasas que deben evitarse son aquellas que provengan de un empaque, lo cual abarca los empaques congelados. No consumas galletas, pasteles, papas fritas, y comida rápida y frita, ya que las calorías no valen la pena.
Las grasas que se encuentran en estado sólido a temperatura ambiente están llenas de grasas saturadas, las cuales deberías evitar. Estas grasas incluyen la mantequilla, la manteca y el aceite de coco.
3. Planifica tu consumo de carbohidratos. Aquí es donde todo empieza a tornarse un poco confuso. En cuanto a los carbohidratos, existen corrientes de pensamiento muy, muy distintas. La facción de Atkins establece que lo mejor es no consumir ningún carbohidrato. Si bien esto logrará que quemes grasas, es completamente insostenible. Debes cuestionar todo lo que te recomiende que te deshagas del 60 % de la energía que tu cuerpo prefiere. Podemos considerar, en cambio, algunas otras ideas:
El ciclado de carbohidratos: la ciencia que lo respalda establece que debes consumir una cantidad baja de carbohidratos durante un par de días (alrededor de 1 g por cada 450 g o 1 libra de tu peso corporal) de forma que tu cuerpo pase a estar en un estado catabólico de quema de grasa. Luego, durante un día, consumes una gran cantidad de carbohidratos para poner en marcha tu metabolismo. Si omites ese día de un gran consumo de carbohidratos, tu metabolismo dejará de funcionar.[3]
El consumo cronometrado: es posible consumir carbohidratos complejos (arroz integral, frijoles, avena) antes de las 6 p.m. (comer tarde en la noche no es recomendable en general), pero los carbohidratos simples (por ejemplo, la fruta, el yogur endulzado o la miel) solo deben consumirse después de una rutina de ejercicios. Cuando el cuerpo aún está reviviendo después de una sesión de sudor, almacena los carbohidratos simples como glucógeno en lugar de como grasa. De lo contrario, debes evitarlos en su mayoría.
4. Considera ciclar las calorías. El ciclado de carbohidratos se mencionó anteriormente, pero también existe el ciclado de calorías, el cual funciona siguiendo la misma ciencia: al no consumir una cantidad suficiente de calorías, el cuerpo se descontrola, sus funciones empiezan a detenerse y tus músculos empiezan a consumirse. Por tanto, si llevas una dieta baja en calorías, debe haber días en los que consumas una mayor cantidad de ellas de forma que tu cuerpo pueda seguir funcionando y tu metabolismo pueda mantenerse elevado.
Por lo general, el modo de inanición inicia a un nivel de 1200 calorías o menos. En caso de que te interese el ciclado de calorías, debes conocer cuál es la cantidad de estas que tu cuerpo necesita antes de empezar a experimentar con los números. Si bien es posible que consumas una menor cantidad en ciertos días, debes tener cuidado de que no sean consecutivos.
Puedes consultar con tu doctor o con un dietista registrado para saber cuál es la cantidad de calorías que debes consumir al día para así cumplir con tus necesidades y objetivos.
Este es un buen método para quienes hayan logrado estabilizarse. Prueba con esto si hay una pequeña cantidad de grasa restante que quieras perder.
5. Come con frecuencia. Deshacerte de la grasa corporal tiene una gran relación con el metabolismo, sobre todo cuando simplemente debes deshacerte de esos últimos 2,25 a 4,5 kg (5 a 10 libras).
Si quieres que tu metabolismo se mantenga elevado, debes comer de manera constante. Sin embargo, no te lances a ello de inmediato. Es probable que hayas escuchado que la clave es hacer entre 5 y 6 comidas pequeñas al día. Bueno, es algo cercano a esto, pero no es perfecto. El asunto es el siguiente:
Si haces comidas pequeñas todo el tiempo, tu cuerpo produce insulina de manera constante y nunca alcanza una etapa de quema de grasa, además de que nunca te sentirás 100 % satisfecho. Por tanto, haz tres comidas considerables al día junto con dos bocadillos en lugar de hacer entre 5 y 6 comidas pequeñas al día. La idea es la misma pero refinada para que tenga una mayor eficacia.
¡Desayuna! Digámoslo juntos: ¡el desayuno es muy importante! Tu cuerpo debe recibir una señal de que puede empezar a quemar calorías. El desayuno constituye precisamente esa señal.
No existe ningún alimento mágico que queme grasa por su cuenta. Una dieta saludable puede serte útil para bajar de peso, pero la única forma de lograr que la grasa se convierta en músculo es haciendo ejercicio.