02/09/2026
¿Crisis deportiva, mala gestión o un problema mayor de gobernanza en el fútbol peruano?
Durante las últimas semanas, el fútbol peruano viene mostrando una realidad que va mucho más allá de los resultados en la cancha. Los llamados grandes —Sporting Cristal, Alianza Lima y Universitario— atraviesan situaciones institucionales, económicas, administrativas y deportivas que obligan a formular una pregunta incómoda:
¿Estamos frente a simples errores de gestión o ante un modelo de administración del fútbol que necesita ser investigado y reformado profundamente?
No se trata de colocar a los tres clubes en el mismo s**o. Cada uno tiene una realidad distinta. Pero existen elementos comunes que merecen atención: endeudamiento, disputas por el control institucional, decisiones deportivas cuestionables, contrataciones millonarias, conflictos de interés, procesos concursales, administraciones privadas y una permanente discusión sobre quién controla realmente el patrimonio y los recursos de estas instituciones históricas.
Club Sporting Cristal... CUANDO LA GESTIÓN PRIVADA TAMBIÉN DEBE RENDIR CUENTAS
Sporting Cristal representa uno de los casos más interesantes porque el club pasó a un modelo de gestión privada bajo Innova Sports.
La discusión actual ya no está solamente en el rendimiento deportivo. Las críticas de Felipe Cantuarias, expresidente de la institución, han colocado nuevamente sobre la mesa el modelo de conducción de Cristal.
Cantuarias ha cuestionado duramente la gestión de Innova y ha señalado que existe una crisis institucional y deportiva. Incluso reveló que una propuesta de exdirigentes para adquirir el club habría sido rechazada.
Aquí aparece una pregunta que debería hacerse cualquier institución que maneje una marca histórica:
¿La gestión privada garantiza necesariamente una mejor administración?
La respuesta es evidente... NO.
La propiedad privada puede aportar capital, profesionalización y capacidad empresarial, pero también debe estar acompañada de controles, transparencia, objetivos deportivos y mecanismos de rendición de cuentas.
Porque administrar un club de fútbol no es administrar únicamente una empresa.
Se administra una institución con historia, identidad y millones de hinchas.
Club Alianza Lima... LOS NÚMEROS QUE OBLIGAN A PREGUNTAR
En Alianza Lima, la nueva administración realizó una asamblea informativa con los socios y expuso una situación económica que genera preocupación.
Se informó un déficit de caja estimado en S/25 millones, además de aproximadamente S/8,5 millones en adelantos a proveedores, un préstamo de S/7,1 millones y resultados negativos que también forman parte del escenario financiero presentado.
Pero el dato que más llama la atención en materia deportiva está relacionado con las contrataciones realizadas durante 2026.
Los montos publicados por cinco incorporaciones bordearían los S/11 millones:
- Girotti: aproximadamente S/5,376 millones.
- Cantero: S/2,016 millones.
- Ramos: entre S/2,184 y S/3,024 millones.
- Vélez: S/840 mil.
- Carbajal: S/504 mil.
Y aparece una pregunta legítima... ¿Cuánto dinero se está invirtiendo y cuánto rendimiento deportivo está produciendo esa inversión?
Si de cinco incorporaciones solamente Jairo Vélez aparece como titular habitual, la discusión ya no puede limitarse al jugador.
Hay que analizar al modelo de contratación, scouting, dirección deportiva y toma de decisiones.
A ello se suma el denominado “caso Uruguay” y los costos derivados de la separación de jugadores involucrados en un grave escándalo, situación que habría generado un impacto económico y reputacional para la institución.
La dirigencia incluso evalúa acciones legales por daños y perjuicios contra Carlos Zambrano y Miguel Trauco. Aquí, nuevamente, corresponde esperar las investigaciones y decisiones judiciales respectivas.
Pero institucionalmente queda una lección... los actos individuales de un futbolista también pueden terminar generando costos económicos para el club.
Por eso la gestión moderna no solamente debe contratar talento... Debe administrar riesgos.
Otro asunto que ha generado polémica es el pago al representante de Paolo Guerrero por servicios de comunicación.
La cifra de US$75.000 ha sido difundida públicamente, aunque el monto exacto requiere la correspondiente verificación documental.
Y aquí debemos ser responsables.
No corresponde afirmar que existe robo o delito sin una investigación que lo determine.
Pero sí corresponde preguntar:
¿Qué servicio se contrató?
¿Quién lo autorizó?
¿Qué contrato lo sustentaba?
¿Cuál era su duración?
¿Cómo se determinó el precio?
¿Existieron otros postores?
¿Existía algún conflicto de interés?
Estas preguntas no son ataques.
Son fiscalización.
Y cualquier administración seria debería estar en condiciones de responderlas.
Club Universitario de Deportes... ENTRE LA RECUPERACIÓN ECONÓMICA Y LA GUERRA POR EL CONTROL
Universitario representa una situación diferente.
El club continúa enfrentado jurídicamente con Gremco, en medio de un proceso concursal cuya conducción y futuro institucional siguen siendo materia de controversia.
Una medida cautelar favorable a Gremco abrió nuevamente la posibilidad de convocar una Junta de Acreedores, mientras Indecopi presentó oposición y la administración de Franco Velazco anunció acciones legales.
Aquí tampoco debemos adelantar conclusiones.
La justicia tendrá que determinar la validez de las decisiones judiciales y administrativas.
Pero mientras la disputa continúa, la actual administración sostiene que Universitario atraviesa una etapa de orden económico.
Velazco presentó el balance de su primer año y afirmó que durante 2026 el club habría generado más de S/140 millones en ingresos, superando los aproximadamente S/127 millones del periodo anterior.
También destacó un récord histórico en el pago de obligaciones tributarias y recursos destinados a reducir la deuda concursal.
Respecto de Campo Mar, su posición fue contundente:
“Campo Mar no se vende”.
Y según lo señalado por la administración, Gremco forma parte del Plan de Viabilidad, pero su cronograma de pago no comenzaría antes de 2035 debido al orden de prelación establecido.
Es decir, mientras el conflicto jurídico continúa, Universitario intenta demostrar que puede convertirse en una institución económicamente viable.
Y eso también debe ser reconocido... TRES CLUBES, TRES MODELOS Y UNA MISMA PREGUNTA
Cristal tiene una administración privada.
Alianza intenta reorganizar una institución que continúa cargando problemas económicos y concursales.
Universitario busca consolidar su recuperación financiera mientras enfrenta una disputa por el control institucional.
Son realidades diferentes... Pero todas conducen a una pregunta:
¿Quién fiscaliza realmente al fútbol profesional peruano?
Porque cuando hablamos de millones de soles, contratos, representantes, derechos, patrimonio, acreedores, administradores, empresas privadas y decisiones deportivas, ya no estamos hablando solamente de fútbol.
Estamos hablando de gobernanza deportiva... O de organizaciones criminales dentro de los clubes?
Aquí debemos ser extremadamente cuidadosos.
No existen elementos suficientes, solamente a partir de estos hechos, para afirmar que Sporting Cristal, Alianza Lima o Universitario estén controlados por organizaciones criminales... Decirlo sin pruebas sería irresponsable.
Pero tampoco podemos utilizar esa ausencia de una acusación penal para cerrar la discusión.
La pregunta correcta es otra... ¿Existen estructuras de poder económico, intereses cruzados, conflictos de interés o mecanismos de administración opacos que puedan facilitar actos irregulares dentro del fútbol?
Eso sí merece ser investigado.
Y la prevención empieza mucho antes de una investigación penal.
Empieza con: auditorías independientes, transparencia contractual, trazabilidad del dinero, declaración de conflictos de interés, publicación de estados financieros, controles sobre intermediarios, profesionalización de las áreas deportivas y rendición de cuentas.
El fútbol moderno no puede continuar funcionando bajo la vieja lógica de... “yo administro, yo contrato, yo negocio y después explico”.
Los clubes históricos del Perú no son patrimonio personal de un administrador, un empresario, un representante, un dirigente o un acreedor.
Son instituciones que pertenecen a una historia y a una masa social.
Y cuando se manejan millones, la transparencia deja de ser una virtud y se convierte en una obligación.
Por eso, más que lanzar acusaciones, debemos exigir investigación.
Más que buscar culpables en redes sociales, debemos revisar contratos.
Más que discutir solamente quién ganó o perdió el domingo, debemos preguntarnos:
¿Quién está ganando dinero con el fútbol?
¿Quién está tomando las decisiones?
¿Quién controla esas decisiones?
¿Quién fiscaliza?
¿Y quién responde cuando el club pierde?
Porque cuando las cuentas no cuadran, los contratos no se explican, las inversiones deportivas no producen resultados, los acreedores se enfrentan con las administraciones y el patrimonio institucional vuelve a estar en disputa, el problema ya no es solamente deportivo.
Es institucional... Y quizá llegó el momento de abrir una discusión nacional sobre la verdadera gobernanza del fútbol peruano.
Porque detrás de cada camiseta hay una institución.
Y detrás de cada institución hay millones de soles.
LOS NEGOCIOS PUEDEN SER PRIVADOS.
PERO LA TRANSPARENCIA NO PUEDE SER PRIVADA.
El TANKE ARIAS Oficial Horacio Zimmermann RPP Deportes