30/08/2026
EPIFANÍA POR EL 41 ANIVERSARIO DE BUJINKAN PERÚ
Mi primer encuentro con Hatsumi Sensei ocurrió durante mi primera visita al Honbu Dōjō. A mitad de la clase, el entrenamiento se detuvo para dar paso a un momento muy especial: aquel en el que el Sōke escribe kanji y realiza dibujos para los alumnos asistentes. Me uní a la fila junto a los demás, esperando mi turno. Pude ver a Dai Shihan Jordi Pagès, con quien había viajado, sentarse al lado de Hatsumi Sensei.
Cuando finalmente estuve frente al Sōke, este sostuvo mi mirada. Sentí que sus ojos atravesaban los míos, como si estuviera leyendo mi ser interior, escaneando mi propia alma. Acto seguido, me señaló con el dedo y pronunció firmemente la palabra “Senryū” (船龍) y después la plasmó en el papel.
Recibí la caligrafía, hice una reverencia y me retiré en silencio para ceder el turno al siguiente alumno. Aunque la dinámica del dōjō no me permitió preguntarle en ese instante por el significado de aquel nombre, el tiempo se encargaría de revelarme la profundidad de su elección.
Todos sabemos que recibir un Bugō 武号 (nombre marcial), de manos de Hatsumi Sensei constituye un gran honor. En la tradición del Budō, y particularmente dentro de Bujinkan, un nombre marcial puede ser mucho más que un simple título; puede convertirse en un espejo en el que el practicante reconoce aspectos de su carácter, de su camino y con el tiempo, de la misión que ha elegido asumir. Con el paso de los años he reflexionado profundamente sobre el significado que podía existir detrás de aquella elección.
El primer carácter, 船 (sen/fune), significa barco, navío o embarcación. El segundo, 龍 (ryū), significa dragón. En una primera lectura, 船龍 podría evocarnos la imagen de un “Dragón del barco” o “Dragón del navío”. Sin embargo, para mí, la fuerza de este nombre no reside únicamente en la traducción literal de sus caracteres, sino en las imágenes y asociaciones que fueron surgiendo a lo largo de mi vida dentro del Budō.
El barco puede representar el vehículo que permite atravesar las aguas y alcanzar la otra orilla. En numerosas tradiciones espirituales de Asia, la imagen de cruzar el agua se relaciona con el tránsito desde un estado de ignorancia, dificultad o sufrimiento hacia otro estado de comprensión. Desde mi perspectiva, el barco representa también la transmisión: un vehículo capaz de transportar un conocimiento de una generación a otra y llevar a quienes lo reciben a través de las tormentas del aprendizaje.
Pero un barco no puede avanzar únicamente por su estructura. Necesita una fuerza que lo impulse y, al mismo tiempo, alguien que comprenda el movimiento del agua. Aquí aparece para mí la imagen del 龍, el Dragón.
El Dragón pertenece a una simbología profundamente asociada con el agua, las nubes, las tormentas y las fuerzas que escapan al control humano. No necesita luchar contra el agua para dominarla; se mueve con ella. Esta imagen me lleva inevitablemente a principios del Budō como la adaptación, el cambio, el Kyojitsu Tenkan Hō y la capacidad de responder a circunstancias que nunca permanecen iguales.
A Hatsumi Sensei le fascina el Goroawase 語呂合わせ (los juegos de palabras y homófonos) para ocultar enseñanzas dobles. Al pronunciarse Senryū, el nombre resuena con otros conceptos idénticos en el japonés marcial como por ejemplo 潜龍 (Senryū), el "Dragón Oculto". Es un concepto clásico del I Ching. Representa al maestro o guerrero de gran poder que permanece bajo el agua, cultivándose en la sombra, sin necesidad de buscar fama o reconocimiento externo, esperando el momento exacto para actuar.
También encuentro sugerente otra posible asociación sonora: 川龍 (Senryū), que puede interpretarse literalmente como “Dragón del Río”. No pretendo afirmar que este sea un significado tradicional de mi Bugō, pero la imagen me resulta poderosa: el Dragón que sigue el curso del agua, que encuentra rocas, curvas y obstáculos y, sin embargo, continúa avanzando. Esa imagen representa para mí una de las características esenciales del Budō: adaptarse sin perder la propia naturaleza.
Así, con el paso de los años, Senryū 船龍 comenzó a representar para mí mucho más que la combinación de dos kanjis. El barco se convirtió en la imagen del vehículo que transporta el conocimiento; el dragón, en la fuerza que lo protege, lo impulsa y le permite adaptarse a las circunstancias, es decir, “Ser el barco que transporta el arte y al mismo tiempo, el Dragón que protege su esencia”.
En tiempos de calma o de tempestad, el barco debe mantener su rumbo. El conocimiento debe continuar avanzando. Y quien tiene la responsabilidad de transmitirlo debe aprender a mantener el equilibrio entre tradición y evolución.
Por eso, el hecho de que aquel día no pudiera preguntarle a Hatsumi Sensei qué significaba mi nombre no lo considero un vacío. Con el tiempo llegué a pensar que quizá esa ausencia de explicación formaba parte de la propia enseñanza. El Sōke me entregó una palabra y unos caracteres; el significado profundo debía descubrirlo yo a través de los años de entrenamiento, enseñanza, errores, experiencias y evolución.
Quizás aquello fue, para mí, una especie de Kōan 公案 marcial. No una respuesta que debía recibir de inmediato, sino una pregunta que tendría que responder con mi propia vida.
Hoy, después de tantos años, interpreto aquel nombre como una responsabilidad: Ser un vehículo para transmitir el arte que recibí y al mismo tiempo, proteger aquello que considero esencial en su tradición.
No sé qué vio Hatsumi Sensei en mí cuando sostuvo su mirada aquel día y pronunció “Senryū”. No puedo afirmar que esta interpretación corresponda exactamente a lo que él tenía en mente.
Eso solamente él podría decirlo.
Pero sí puedo decir lo que ese nombre llegó a significar para mí.
Es uno de los recuerdos más extraordinarios y uno de los mayores tesoros de mi vida marcial. Aquel papel con la caligrafía del Sōke dejó de ser, con el paso de los años, simplemente un documento. Para mí se convirtió en un mapa: Un mapa que no me decía dónde debía llegar, sino qué responsabilidad debía asumir en el camino.
En este 41º aniversario de Bujinkan Perú, quiero expresar mi más sincero agradecimiento a quienes navegan en esta embarcación custodiando la tradición que Hatsumi Sensei nos transmite a través de su Budō. Gracias a esta incansable tripulación que mantiene vivo y firme el rumbo de nuestro arte en el país.
Feliz Aniversario Bujinkan Perú!
Juan Ramón Rodríguez Flores
Dai Shihan – Senryū 船龍
BUJINKAN PERÚ Artes Marciales Samurai y Ninja
Miraflores: Lunes, Miércoles y Viernes de 7pm a 8pm
Breña: Martes y Jueves de 7pm a 9pm
Lince: Sábados 11pm a 1pm
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