HUMOR

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17/08/2020

La historia secreta de las mujeres que revolucionaron la Medicina en los tiempos de la peste
La Historia destaca el papel de genios como Da Vinci en los grandes avances médicos del Renacimiento, otra era de pandemias. Sin embargo, la crucial aportación de las mujeres a la revolución ha quedado relegada hasta ahora. Un nuevo ensayo recuerda su historia

Pintura florentina del siglo XV dedicado a la Medicina
Pintura florentina del siglo XV dedicado a la Medicina
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ÁNGEL DÍAZ
Jueves, 9 julio 2020 - 01:37
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Historia. Peste negra y 'fake news': la lección que no hemos aprendido
CSIC. Mujeres que han hecho grande a la ciencia española
Hospitales rebosantes de camas, pacientes alejados de su familia, profesionales contagiados de un mal que apenas conocen. Durante la pandemia hemos visto imágenes difíciles de aceptar, pero que nos acercan a una visión de la labor sanitaria tan real como la vida misma. La historia de la Medicina está repleta de hogares para leprosos y denodados esfuerzos para ofrecer consuelo, de pócimas sin garantía y remedios improvisados. De cuerpos, sábanas, olores. Y también de mujeres anónimas, que no escribían tratados, pero eran las primeras en remangarse para hacer frente a la enfermedad.

Sharon T. Strocchia, prestigiosa historiadora de la Medicina y catedrática en la Universidad de Emory, considera importante «redefinir lo que cuenta como trabajo médico». De ahí que reivindique lo que ella denomina «trabajo del cuerpo», donde engloba el conjunto de cuidados y actividades sanitarias del que, tradicionalmente, se han encargado las mujeres. Su argumento es que el conocimiento no está sólo en los libros y laboratorios, sino también en las experiencias cotidianas de los trabajan en primera línea.

Su último libro, Sanadoras olvidadas (Yale University Press), publicado en plena crisis sanitaria, analiza la importancia de distintos grupos de mujeres en el desarrollo de la Medicina moderna en la Italia del Renacimiento. Desde las cuidadoras del príncipe hasta las voluntarias de los hospitales para incurables, pasando por las amas de casa o las monjas farmacéuticas, la labor que realizaban ha sido tradicionalmente «ignorada y minusvalorada». Pero no se trataba sólo de «caridad» o «trabajo para mujeres», sino tque también desarrollaron «verdaderas capacidades como sanadoras», las cuales han de inscribirse «en la cultura de la experimentación del Renacimiento», advierte Strocchia.

Los legajos olvidados que ha rescatado de conventos y viejos archivos ofrecen una visión renovada de la Italia renacentista, crucial para la ciencia y la medicina moderna fue decisiva. Es posible que su expresión más icónica sea la disección de cadáveres que llevó a cabo, entre otros, Leonardo da Vinci. Pero el trabajo de Strocchia se aleja de la figura del genio solitario para sumergirse en las redes sociales de las urbes renacentistas, que permitían a las mujeres compartir tácticas y remedios en un tiempo en que las crisis sanitarias eran la norma. «En vez de centrarme en desarrollos en la medicina académica, como la anatomía o la disección, he destacado la experiencia vivida de la enfermedad en las calles y las actividades de las sanadoras de primera línea, en los hogares y los hospitales», afirma.

Los legajos olvidados de conventos y viejos archivos ofrecen una visión renovada de la Italia renacentista

En Florencia, las «monjas apotecarias» eran parte esencial de la cultura sanitaria. La elaboración de remedios, realizada en el propio convento, no sólo requería conocer al dedillo los tratados teóricos, sino también un sinfín de adaptaciones prácticas, que algunas religiosas perfeccionaban durante toda su vida y transmitían a las novicias más capaces. Las monjas fueron, incluso, «innovadoras comerciales, que respondían con rapidez a las tendencias del mercado, en parte porque estaban menos atadas a equipamientos costosos y espacios dedicados al trabajo que los productores masculinos».

La destreza manual y la imaginación eran igualmente importantes, junto al aguante necesario para soportar los fétidos olores que desprendían las elaboraciones.

Acostumbrarse al hedor era la primera prueba a la que se enfrentaban las cuidadoras de los hospitales para incurables, que proliferaban durante las plagas. La actual pandemia ha demostrado la importancia de esta clase de trabajo, que Strocchia ha rastreado en todas las clases sociales del Renacimiento italiano. ¿Anticiparon las mujeres de aquel tiempo nuestra actual sanidad universal? «Ciertamente, la clase de conocimientos que los estados nación modernos intentan integrar en un currículo académico tuvo sus raíces prácticas en los cuidados cotidianos que las mujeres aprendieron mediante práctica», explica la investigadora.

Pero Strocchia va más allá: «Podría incluso argumentarse que la mayoría de las mujeres del Renacimiento poseían una paleta más amplia de destrezas sanadoras y conocimiento del cuerpo de la que tenemos hoy». La afirmación parece sorprendente, aunque no tanto si recordamos que, durante siglos, las mujeres fueron lo más parecido que había a un servicio de Urgencias: «Dado que la medicina en el hogar era la primera solución para la mayoría de europeos hasta el siglo XIX, las madres, hermanas e hijas aprendían a preparar remedios básicos, curar heridas, diagnosticar enfermedades comunes, realizar cirugías menores, y otras tareas».

Un esfuerzo que, lejos de reconocerse como una labor sanitaria, «profundizó en la asociación de las mujeres con las funciones corporales básicas, como los excrementos, o síntomas repugnantes, como las úlceras malolientes», dice Strocchia. Un buen ejemplo de esas «jerarquías» lo encontramos en la enfermería, que en los siglos XVI y XVII aún se creía ligada a los «instintos» femeninos. «Pero, como sabemos, la enfermería requiere de un amplio conjunto de habilidades, buen juicio y capacidades de observación, además de compasión por los enfermos», concluye.

17/08/2020

Howard Ashman: el hombre que le dio voz a una sirena y alma a una bestia
ISMAEL MARINERO
ismarmed
Madrid
Actualizado Jueves, 6 agosto 2020 - 02:57
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El documental 'Howard' rescata la figura del letrista de las canciones de 'La sirenita' y 'La bella y la bestia', fallecido por complicaciones derivadas del sida en 1991.

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Tráiler del documental 'Howard'
Disney. Edad de oro sin salarios aceptables
Con unos indios y vaqueros de plástico, unas luces de colores y disfrazado con ropa de sus padres, el pequeño Howard Ashman era capaz de crear auténticos universos en su habitación para entretener a su hermana Sarah y dedicarse a lo que más le gustaba: contar historias. Ni Howard ni Sarah podían sospechar por aquel entonces que unos años después, aquel niño tranquilo e imaginativo sería una pieza fundamental en la segunda edad de oro de la factoría Disney. Ese periplo vital, que incluye su llegada al mundo de los musicales de Broadway, su alianza creativa con el compositor Alan Menken y su lucha perdida contra el SIDA, cobra forma en Howard, un documental disponible en Disney + a partir del 7 de agosto.

A través de videoconferencia, Don Hahn, director del documental y antiguo colaborador de Ashman como productor de La bella y la bestia, nos cuenta el por qué de esta pieza de orfebrería a partir de material de archivo en homenaje a un genio casi desconocido para el gran público. "Al trabajar con él mano a mano descubrí que no solo era alguien brillante, sino también una gran persona, y quería tener la oportunidad de contar su historia ahora, aunque sea 30 años después de su prematuro adiós. Mucha gente conocía las letras de sus canciones, pero muy pocos sabían quién era Howard de verdad", resume Hahn.

Así, a través de fotos antiguas y cintas VHS, viejas grabaciones de demos de canciones y cintas de contestador automático, el espectador se va adentrando en la biografía y el proceso creativo de un tipo que parecía destinado a acabar en Disney: la tesis de su máster en Dirección de Teatro en la Universidad de Indiana fue una adaptación de Blancanieves.

En el documental es el propio Howard el que cuenta su historia a través de fragmentos de entrevistas y grabaciones ensamblados por Hahn que, gracias a un largo proceso de investigación, consiguió también recabar testimonios y materiales que ayudan a entender mejor a Ashman y su desbordante energía creativa. Si su llegada a Disney supuso un antes y un después, tanto en su trayectoria como en la de la propia casa del ratón, su carrera previa es aún más interesante: de fundar un teatro independiente en la vibrante y oscura Nueva York de los años 70, a adaptar al musical Dios le bendiga, Ms. Rosewater de Kurt Vonnegut o La tienda de los horrores, aquella película de serie Z de Roger Corman que Ashman acabó convirtiendo en un musical del off-off Broadway y en película de culto. Su relación siempre tensa con los productores teatrales y una devastadora crítica del New York Times que dejaba por los suelos su adaptación de Smile acabó por llevarle hasta un tráiler instalado en un aparcamiento en las afueras de Los Ángeles, donde un joven equipo de animación de Disney trataba de recuperar la gloria perdida.

Howard Ashman, en una imagen recuperada en el documental de Don Hahn.
Howard Ashman, en una imagen recuperada en el documental de Don Hahn.
"Mucho de lo que hizo Howard tuvo que ver con recuperar la idea de hacer un musical de Broadway en versión animada", explica Don Hahn. "Lo que buscaba era que los momentos más emocionantes y trascendentales de la historia se contaran a través de canciones". El propio Ashman lo explica con su proverbial elocuencia: "Los musicales necesitan una estructura de la trama muy simple, directa y convincente. Lo primero que hay que hacer a la hora de preparar una adaptación es conseguir que la historia sea coherente".

Y lo aplicó a rajatabla. Las mejores canciones de La sirenita, Aladín y La bella y la bestia llevan su sello y el de Alan Menken: consiguen presentar a los personajes y ponen sobre la mesa los conflictos que hacen avanzar la narración, siempre con el toque de ingenio característico de ambos. Aunque no siempre era fácil trabajar con él: "Hubiera sido un gran abogado, era el tipo de persona capaz de defender con uñas y dientes su punto de vista. En cada decisión que había que tomar, y en una película se toman cientos de decisiones cada día, podía darte dar cinco o seis razones por las que su punto de vista era el correcto. Y lo peor de todo era que casi siempre acertaba. Howard fue un catalizador para nosotros, alguien que estaba ahí en el momento preciso en el que jóvenes animadores querían demostrar que podían hacer películas tan buenas como las que habían diseñado Walt Disney y sus animadores años atrás".

Mientras todo eran buenas noticias en su andadura profesional, su salud empezó a resquebrajarse. Su diagnóstico como seropositivo no le impidió mantenerse trabajando cerca de dos años, guardando celosamente el secreto de su enfermedad: tenía miedo a ser juzgado y estigmatizado y no sabía cómo iban a reaccionar los capitostes de Disney ante la noticia. "Al principio pensábamos que estaba comportándose como una diva, pero pasado un tiempo quedó claro que todo se debía a su delicado estado de salud", rememora Hahn. "Lo que hicimos fue trasladar toda la producción de La bella y la bestia a Nueva York. Yo estuve allí, viviendo en un hotel durante varias semanas. Incluso llevé un piano para Alan Menken... Howard traía donuts todos los días y repasábamos cada escena y cada canción. Alan tocaba el piano y Howard cantaba, íbamos corrigiendo cosas sobre la marcha... fueron unos meses muy intensos". Así, el hombre "que le dio a una sirena su voz y a una bestia su alma", como figura en la dedicatoria que cierra la película, aportó al mundo sus últimas canciones, galardonadas con un Oscar póstumo.

26/10/2019

La caricatura política es un arma de dos filos, puede mover a las masas a favor o en contra de los regímenes políticos Bajo éstas condiciones, es necesario considerar a la caricatura política como un arma efectiva que utilizaron los grupos políticos para atacar las ideas y satirizar a los contrincantes. Pese a las restricciones de los políticos, la caricatura se sobrepuso, apareciendo en los periódicos más importantes de México para consolidar la sustancia “rebelde” de la prensa mexicana.

La imagen visto desde el punto gráfico, representa la consolidación de ideas dentro de la sociedad y más en la época de la Revolución Mexicana cuando la mayoría de la población seguía siendo analfabeta y sólo los círculos sociales altos podían tener acceso a periódicos doctrinales.

Dentro de las características que debe de tener la caricatura, se debe de presentar una idea general aguda de las situacione sociales para presentar una percepción aguda para ironizar y deformar la figura de una persona, sobre todo para no exagerar y perder la esencia de la persona que se representa.

“En México, la caricatura política se inserta en la herencia de una rica e importante tradición gráfica. Se ha demostrado que las imágenes pueden ser una poderosa arma política que atacan a cualquier persona o institución sin distinción de clase o de ideología. Así sea impugnación o fuerza de reforma social, la caricatura encierra dentro de su lógica satírica un arma de doble filo, ya que puede ser utilizada políticamente tanto por tendencias progresistas como reaccionarias” Fernando Ayala Blanco (2010)

La caricatura política tiene un fin social, que es mostrar la realidad vista desde el punto del autor y mayoritariamente de la sociedad, para difundir el desagrado y la inconformidad de ideas frente a los cambios políticos y sociales de todo el país. Las caricaturas en México siguen representando ese eje de opinión en las que se guarda el texto para devolver a la imagen una cualidad de comunicación para una clara comprensión social. Por eso la caricatura política, y la opinión pública van de la mano con el diálogo político y la libertad de expresión por la cual tanto se luchó y se sigue luchando.

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PERIÓDICOS QUE TRAZARON EL EJE POLÍTICO Y DE OPINIÓN PÚBLICA
DICIEMBRE 1, 2015


EL HIJO DEL AHUIZOTE representa uno de los ejes políticos durante la Revolución Mexicana, alcanzaba a las masas populares y dejaba de lado ese papel doctrinario que otros periódicos como “El Constitucionalista” adquirían. Las hirientes caricaturas hacia el régimen de Porfirio Díaz, la crítica y el humor negro que manejaba, desencadenó una persecución contra el periódico.

El periódico del Ahuizote jugó un papel importante de oposición y moldeadora de pensamiento crítico a los habitantes de aquella época, aumentó la fuerza ideológica de la Revolución; además que las caricaturas allí publicadas eran representadas de una manera sencilla, la mayoría de la población para 1911 aún seguía siendo analfabeta.

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Collage de la caricatura política de 1911.
A través de la caricatura política, se trató de trazar el difícil camino hacia el orden nacional, y tomó como característica la oposición del desorden nacional, la desigualdad, la injusticia a favor de un orden constitucional.

Se hizo presente la doble intención comunicativa de la caricatura al presentar imágenes claras y concisas con una mordaz ironía verbal que suma el ejercicio intelectual que fusionó los hechos de la época. Se exageran los rasgos físicos, la ironía verbal, señala los vicios morales. Así, por ejemplo, Manuel González recibe el sobrenombre de “Santandereño” y Porfirio Díaz el de “Don Perfidio”. Después de su segunda reelección, el Caudillo se convertiría en “Don Perpetuo”.

EL MULTICOLOR fue una vasta colección de caricaturas políticas que reflejó los procesos por los cuales México atravesaba durante 1911. Su nombre se debe al vasto “juego de colores” es decir al “vasto matiz de situación política” que México vivía. Al principio de la publicación, los mensajes sólo estaban dirigidos al público masculino, sin embargo a partir de la quinta publicación, los chistes, las sátiras y las ilustraciones se dirigieron al público en general.

08/06/2019

¿Qué es humorista?
¿qué es humorista?Charles Chaplin. Símbolo de humorista
Humorista es el que hace humor. Pero si bien es cierto que en el proceso de la expresión y comunicación humana es posible resultar humorístico sin que nadie lo espere, y hacer humor sin pretenderlo, resulta obvio a la intuición que debemos llamar humorista sólo al que hace humor deliberadamente, es decir con la intención de provocar placer cómico. Aunque el hábito suele llamar humorista solo al que se gana la vida haciendo humor, olvidando al que lo hace también habitualmente, o frecuentemente, pero sólo por el placer de hacerlo, aunque no le paguen más que con la risa o la sonrisa, como es el caso de un aficionado o incluso un ocasional cuentachiste de sobremesa. Este también, por supuesto, es un humorista.

El humor es un juego, por lo tanto, el humorista es un jugador. El humorista "juega" a crear o a aprender directamente lo cómico y disfrutarlo en su interior. Como tiene intención de hacer reír a otro, se convierte en un "jugador fuente" y le envía un mensaje humorístico al "jugador receptor" que lo disfruta si al "jugarlo" en su interior lo encuentran cómico, dependiendo también de su personalidad, estado de ánimo, cultura, etc.

El humorista profesional debe aprender el lenguaje del humor y el lenguaje de la manifestación artística por donde canalizará su mensaje humorístico.

08/06/2019

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