15/09/2026
Muy poco sueño desde que recibimos la triste noticia de la muerte de Angel Aguirre.
Aunque sabemos que ese camino lo recorreremos todos, pero cuando el momento llega abrupto, sin avisar, es complicado asimilarlo.
Mas aún cuando es alguien que su presencia era siempre necesaria.
Desde la humildad -y muchas veces el silencio-, siempre encontrábamos su presencia apoyando. Participando y disfrutando de su pasión por el deporte.
El basket master -al igual que a muchos de nosotros- lo enamoraba. Se lo vivía, desde esa humildad que era su marca de fabrica.
Dicen que si quieres conocer a alguien bien, lo mires jugando baloncesto.
Cuando se pone los tenis y entra a la cancha.
Goldo, no era el jugador más talentoso. Tampoco tenia unas destrezas depuradas ni un fundamento de alto nivel.
Pero cuando se amarraba los tenis y entraba a cancha, era a darlo todo.
Batallaba. Insistía y lograba mucho con poco.
Siempre que lo vi jugar, se ganaba el respeto que solo se le otorga a un guerrero. A alguien que no se rinde.
Ahora, ya ha tenido la oportunidad de llevar frente a nuestro creador ese corazón de guerrero.
La humildad absoluta con la que se estará paseando por las bondades y la misericordia de nuestro Padre.
A nosotros, que aún nos queda un poco de tiempo en esta etapa, no podemos mas que hacer el mayor esfuerzo por emular esas cosas maravillosas que admiramos de Angel: la humildad, el don de gente, el respeto y ese ejemplo de darse completo.
Que descanse en Paz.