27/09/2026
Lo que vemos cada fin de semana. Nos toca y nos compromete a ser mas concientes, responsables, autocriticos. No solo para los entrenadores, para padres, jugadores.
El estancamiento metodológico y la resistencia a desaprender son la barrera principal en nuestro medio. La gran mayoría de los formadores replican de manera automática los ejercicios mecánicos que vivieron hace décadas o, peor aún, intentan emular los modelos de alto rendimiento adulto que ven en la televisión, simplemente porque es el único marco de referencia que conocen.
El peligro de esta falta de actualización es que perpetúa una mentalidad adultocéntrica orientada puramente al resultado dominical. En ese escenario tradicional, el niño es tratado como un peón que debe obedecer el "joystick" del entrenador desde la banda. Romper este ciclo requiere que el formador acepte que su voz no es la herramienta más importante en el campo, sino su capacidad para diseñar entornos que hablen por sí solos.
Para lograr que los entrenadores de base den ese salto, la capacitación no puede ser un manual rígido o teoría árida. Se necesita dotar a las comunidades de un fútbol con significado, donde la pedagogía conecte directamente con la imaginación del jugador y transforme la sesión en una verdadera cancha abierta al descubrimiento táctico. Cuando logramos cambiar esos viejos cuentos y narrativas del fútbol formativo por enfoques respaldados por la dinámica ecológica, el entrenador finalmente se libera de la carga de tener que dictar cada pase y empieza a disfrutar del desarrollo cognitivo de sus jugadores.
Fuente: Homero Edgardo Vazquez